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¿Dónde está el César de la corrupción?

  • Eduardo Fernández

La detención del ex gobernador tamaulipeco Eugenio Hernández Flores plantea la obligada pregunta de dónde se encuentra el ex gobernador chihuahuense prófugo, al que ahora se le endilga el título nacional de ser el “César de la corrupción”.

Hernández Flores fue arrestado por agentes de la Fiscalía Anticorrupción estatal cuando tranquilamente paseaba en una lujosa moto por las calles de Ciudad Victoria. Está acusado de una compraventa ilegal de un terreno del estado de Tamaulipas de mil 600 hectáreas por el que se pagaron sólo 16 millones de pesos, cuando en realidad su precio era de mil 584 millones de pesos.

Con este personaje, también acusado en Estados Unidos de asociación delictiva con narcotraficantes, suman nueve los exgobernadores procesados y detenidos en el actual sexenio. Sólo César Duarte continúa evadiendo la justicia y recientemente la Interpol le agregó otras denuncias, por las que ahora su ficha roja es por once cargos.

La demanda inicial de la Fepade es por peculado electoral, delito por el que acaban de aprehender al tesorero del PRI Estatal y se turnó la solicitud de desafuero de Karina Velázquez para que la dictamine el congreso federal, esto debido a que la actual diputada local ocupó el cargo de presidente estatal del citado partido en el sexenio pasado.

A un año de que terminó su gobierno, César Duarte continúa desaparecido y según rumores ahora se encuentra escondido en un rancho de Nuevo México. Otros lo ubican en Canadá, pero hasta el momento su localización es un misterio y lo son más las razones de las autoridades del vecino país para no detenerlo y extraditarlo.

El ex gobernador chihuahuense es considerado como el “César de la corrupción” en un reportaje publicado en el semanario Eje Central editado en la Ciudad de México. Las asociaciones ilícitas creadas por el ballezano implicaron a unas 200 personas entre familiares, amigos y ex funcionarios públicos, algunos de ellos detenidos y bajo proceso en el Cereso de San Guillermo.

César Duarte durante su administración estatal formó una amplia red de corrupción para robar del erario público unos 6 mil millones de pesos. Para ello fueron creadas decenas de empresas “fantasma”, doce de ellas en el vecino país.

Involucró al parecer a toda la familia, como a dos de sus hermanos, uno de ellos rector de la UACJ. No le importó tampoco hacer cómplice a su esposa y a otros parientes cercanos, a pesar de las implicaciones legales que conllevaban tales delitos.

No sólo sus cómplices fueron locales, sino también Roberto Sandoval, gobernador de Nayarit. El hermano del mandatario nayarita y un ex coordinador de la campaña presidencial del 2012 se vieron beneficiados con 2 mil vaquillas importadas y pagadas por el estado de Chihuahua.

El actual gobernador chihuahuense, Javier Corral, en su primer informe no oficial anunció que se estaban completando otras carpetas con más denuncias de las corruptelas de su antecesor. La presión pública que realizó ante la PGR al parecer le dio buenos resultados, pues las 10 demandas estatales fueron turnadas a la Interpol para la ficha roja de César Duarte.

La reciente actuación de la PGR obedece al parecer a la estrategia presidencial de acelerar los trámites de las investigaciones en contra de los exgobernadores y proceder a su arresto para evitar que la oposición las utilice como banderas electorales.

El propio Corral reiteró en su mensaje que la prioridad de su gobierno continuaba siendo la detención del ex gobernador chihuahuense. Las policías internacionales, federales y estatales han emprendido la cacería del “César de la corrupción”, para lo cual primero tienen que averiguar dónde se encuentra el desaparecido y tristemente famoso saqueador del patrimonio estatal.