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Entre cárteles nos vean…

  • Guillermo Luján

México es conocido en el mundo como un país de narcotraficantes: el cártel de Tijuana, de Sinaloa, de Juárez, de Nueva Generación, del Golfo, los Zetas y algunos otros, pero hay uno que hasta registro tiene, no como cártel, sino como partido político, el PRI.

Es un cártel que se ha dedicado a robar los recursos de los mexicanos, teniendo como cabeza o jefe del cártel al mismísimo presidente Peña Nieto y como sus secuaces a algunos gobernadores de su partido como el encarcelado Javier Duarte, de Veracruz; Roberto Borge, de Quintana Roo; Mario Anguiano, de Colima; César Duarte, de Chihuahua; Andrés Granier, de Tabasco; los últimos dos gobernadores de Tamaulipas, Rodrigo Medina, de Nuevo León; Fausto Vallejo, de Michoacán; los hermanos Moreira del vecino estado de Coahuila, y así podríamos seguir indefinidamente.

Un cártel con registro de partido político, muy bien estructurado, así que se defienden unos a otros, aunque llega un momento en que ya no pueden tapar el sol con un dedo y el mundo se les viene encima, pero para eso tienen el poder, para poder, y así quitaron al presidente de la Fepade, quien les estaba haciendo mucho ruido con las órdenes de aprehensión en contra de algunos miembros poderosos del cártel, como el ex gobernador de Chihuahua César Duarte, y ahora el próximo a caer es el auditor superior de la federación, Juan Manuel Portal Martínez, que acaba de declarar que en Pemex hay un daño por más de 1,250 millones de pesos causados por la constructora “Norberto Odebrecht” (¿les suena?), por trabajos realizados en refinerías de Salamanca y Tula. La misma constructora que el presidente de la Fepade denunció que el ex director general de Pemex, Emilio Lozoya, había recibido 10 millones de dólares de dicha constructora, que equivalen a unos 190 millones de pesos, es decir que ya recuperaron los brasileños su “inversión” con una ganancia de 1,060 millones, tan sólo en esta operación de estas dos refinerías, más las que se acumulen en los próximos meses.

Pero ahí no para todo, para poderse llevar las carretedas de dinero, necesitaban tener de dónde, así que a pesar de que prometieron con la Reforma Energética aprobada a solicitud de Peña Nieto,  bajar las gasolinas, el gas y de generar empleo, resultó todo lo contrario, en los estados petroleros empezó a haber desempleo por el cierre de plantas petroquímicas, en Campeche, Tabasco, Veracruz, donde ahora dicen haber encontrado el más grande yacimiento de petróleo de los últimos años. ¿Les creemos?

Qué decir del endeudamiento de los estados donde operan los miembros del cártel, endeudaron sus gobiernos por más de 357 mil millones de pesos, que nadie sabe dónde se invirtieron, salvo ranchos y casas de estos gobernadores. Peña Nieto dobló la deuda federal de 1,627 mil millones de pesos, a 3,500 y todavía le falta un año, que es conocido como “el año de Hidalgo” en donde sálvese el que pueda.

En cuanto a la gasolina, ha subido de $12 el litro, a $ 16.45, es decir un aumento del 35%, el gas ha subido 44.5% en los últimos tres años. Ni con la llegada de compañías extranjeras ha bajado nada, al contrario va para arriba y la nación empobrecida con tanto aumento que ahora se lo llevan las trasnacionales y no los mexicanos.

Entre cárteles nos vean….