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¿La moral? k) la tarea nacional

  • Ernesto Visconti Elizalde

Se obliga, con buenos modos, como tareas compartidas….  moralizar  nuestras vidas, la nación, lucha de todos.

He generado a través de once  artículos consecutivos, un modesto cursillo con los principales aspectos de “La moral”; y la urgencia de la moralización nacional; quizá un sueño, o una utopía, pero es el único camino viable para toda la ciudadanía de buena voluntad.

Concluyendo con que la tarea de renovación nacional requiere las siguientes acciones, como tarea nacional:

  • La propia y personal moralización; en la que mencionamos el cultivo de siete virtudes… a) el amor; b) la prudencia o sabiduría¸ c) la justicia; d) la fortaleza; e) la templanza; f) la honestidad; y g) la memoria histórica; como factores a cultivar indispensables.
  • Promover la moralización de los miembros de nuestra familia de manera permanente y con las virtudes mencionadas, para que sean a su vez multiplicadores del propósito, en sus círculos de influencia.
  • Impartir instrucción moral escolar, con cursos básicos y expeditos. Tarea que deberá corresponder al Estado.
  • Crear las instituciones de moralización pública. Con dirigentes confiables y de reconocida probidad. Y final e indispensablemente…
  • Sólo admitir servidores públicos de elección popular y designación directa, que hayan sido y sean avalados durante su gestión, por la institución de moralización pública, que se haya constituido para tal fin, y que además supervise permanentemente la gestión pública de sus avalados. Cinco acciones fundamentales.

   Es en las dos últimas acciones donde debemos tener múltiples previsiones y cuidados; pues resulta que el Estado ha creado de manera reciente una institución de perfil similar al que aquí propongo; el denominado “Sistema Nacional Anticorrupción”, con la única objeción y antecedente, de que un sistema anticorrupción, creado y avalado por un Gobierno viciado y demeritado públicamente, tanto a nivel federal como a nivel estatal, y en múltiples estados de la república; en la que su creación obedece más que a la urgencia de sus tareas, al propósito paliativo y redentor del político que habiendo delinquido, busca ser exculpado y absuelto, convirtiéndose en un baluarte de barro, de anticorrupción y moral. Sólo que, los que ya nos quemamos la lengua con leche, hasta al jocoque le soplamos.

    Cuando el señor presidente Enrique Peña Nieto fue exhibido por el asunto vergonzoso de la “casa blanca”,  recibida como parte de una prebenda, por una licitación ilegal; se dio a la tarea inmediata de paliar su delito, con una política de aparente anticorrupción; generando una campaña nacional al respecto, que lo pudiera exculpar ante los ingenuos.

   Casi al mismo tiempo el ex gobernador de Chihuahua, Cesar Duarte Jáquez, fue descubierto en turbio negocio bancario que lo implicaban a él y a su familia, como parte de un importante peculado y negocios de ilícita conducta, para un gobernador en funciones. Cuando le fue demostrado públicamente el delito, sólo argumentó… “A lo macho, no me di cuenta”. La denuncia jurídica no procedió ante las autoridades judiciales venales, y César Duarte se dio a la tarea –al igual que Peña- de iniciar una intensa campaña anticorrupción, de la manera más cínica y descarada. Así, llegaba usted como paciente a Pensiones Civiles del Estado, y mientras esperaba turno para ser atendido, tenía que “chuparse” de cuatro a cinco promocionales anticorrupción, que difundía la pantalla televisiva, de la sala de espera. La misma política de Peña Nieto: “Si te acusan de corrupto, vuélvete un prócer aparente de la anticorrupción, para debilitar y silenciar los hechos”. Ese nuevo “Sistema Nacional Anticorrupción” cojea desde su formación, de ser un producto de esos grupos facciosas inmorales. ¡Alerta! Y mi postura moralizadora, como tarea nacional la sigo considerando indispensable.

    Los invito a ver y escuchar “Poemas de Visconti”; en YouTube: youtube.com/poemas de visconti; y Facebook: poemas de visconti; y luego opción “videos” del menú; y a promocionar las cinco acciones fundamentales, de moralización nacional.