imagotipo

LAS TRES ERRES

  • Roberta Cortazar Bickey

Reusar, Reciclar, Reducir, estas son las tres erres que debemos considerar para aligerar la contaminación del medio ambiente.

La basura antes era menos y la mayoría de lo que se tiraba era biodegradable, pero hoy la multiplicación de productos industriales ha hecho que se recurra a todo tipo de empaques desechables, siendo uno de los más contaminantes el plástico y todos sus derivados.

¿Qué estamos consumiendo? ¿Sabemos todo lo que se requiere para que esos productos lleguen a nuestras bocas, a nuestros cuerpos, a nuestras casas?

He aquí la urgencia de conocer los elementos de origen del producto, el proceso de elaboración y los requerimientos de entrega de lo que estamos comprando. El origen, para ver qué y cómo se está sustrayendo de la naturaleza; el proceso, para saber qué métodos se están usando para fabricar el producto y cuáles son los desechos contaminantes que su elaboración produce; y por último, cómo se empaca y de qué lugar viene el producto, para visualizar todo lo que implica su transporte.

“¡Pero qué locura!, no quiero darme cuenta de tanta barbaridad, luego no voy a disfrutar de las delicias que compro”. Evadir es la recurrencia que agrava el problema.

El reciclaje es una práctica cada vez más común, pero he aquí un fenómeno de tranquilidad que no considera la magnitud de los desechos “¡Es que yo reciclo y así no me da cruda!” “No estoy tirando, estoy mandando “todo” lo reciclable a un centro de acopio”. “Fiu, ¡me deshago de mi basura de una manera responsable!”.

Reciclar es bueno, pero cualquier tipo de reciclaje se hace en plantas que requieren de energía, de combustibles, de mucha agua y de medios de transporte, generando gases y desechos tóxicos, en fin, otra forma de contaminación ambiental. ¡Sigamos reciclando! Pero mientras lo hacemos, hagamos consciencia de que la máxima urgencia está en reducir desechos.

Te invito a que hagas una contabilidad de todo lo que tiras y que investigues qué le hacen al medio ambiente tus desechos. ¡Créeme te van a dar ganas de usar menos! El automático del consumismo está prendido ¡Tenemos que cooperar y apagarlo entre todos!

Hay infinidad de maneras para reducir la basura y les comparto algunas:

Cocina: usar toallas y contenedores reusables, olvidarse de platos, vasos y cubiertos desechables, usar servilletas de tela (cada miembro de la familia puede tener la suya y lavarla sólo una vez por semana), llevar bolsas reusables al supermercado, usar esponjas amigables con el medio ambiente, usar jabón biodegradable.

Comprar a granel, llevar tus contenedores reusables, ir exigiendo que las fábricas y tiendas usen ingenio para aminorar los empaques desechables.

Aprovechar los quedes de la comida es una manera importante de ayudar al medio ambiente; pensemos en el tiempo de desarrollo que requiere cada ingrediente que usamos en la comida, en el proceso natural (plantas, árboles, animales, alimento para su desarrollo, agua) y el industrial (combustible, energía, agua, empaques etc.). En los Estados Unidos se tira diariamente el 40% de la comida ¿Cómo andaremos nosotros?

Cuida tu ropa, compra menos y de mejor calidad ¿Sabías que muchas compañías venden prendas con una duración planeada de sólo 8 puestas? Usan materiales corrientes para que sigas consumiendo ¿Y esto que implica? Que las fábricas no paren. ¡Lo desechable genera un constante consumo! Ganancia para la economía, pérdida para el medio ambiente.

Carga tu propia comida al trabajo en recipientes reusables y si compras comida ya hecha, lleva plato, cubiertos, vaso o contenedores no desechables para que ahí te la sirvan.

Aprende a tomar agua pura, es más saludable, carga tu termo y deja de consumir productos en botellas desechables. Infórmate de lo que las fábricas de botellas desechables hacen al medio ambiente, y lo que afecta al medio elaborar lo que contienen.

Aprovecha la era digital, acostumbra usar los apararos electrónicos para notas, mensajes, recordatorios, etc. usa menos papel. Muchas oficinas gastan kilos de papel a diario y muchos de éstos van directo a la basura. Recurrir al papel sólo cuando sea totalmente necesario y siempre recicla el usado.

Simplifica artículos de limpieza; el vinagre blanco y el bicarbonato son amigables con el ambiente, buenos desinfectantes y muy baratos.

Una gran corriente de contaminación es la del mundo del maquillaje, todos esos empaques de plástico que van a la basura son un río toxico que no para, por esa demanda exagerada que hay por estos productos. Aprovéchalos al máximo e infórmate de los químicos que contienen, existe la opción de ingredientes naturales.

Usa menos agua, gasta menos energía y sobretodo aprende a amar la naturaleza.

Tenemos la tarea magna de salvar el planeta y lo que más nos estorba es la costumbre, la comodidad y los gustos. ¡No hay de otra, debemos empezar a incomodarnos, a renunciar a deleites que le cobran caro al medio ambiente! El mundo no puede seguir a este ritmo y esperar que el sustento principal “la naturaleza” se regenere; la prisa de la industria y de todo el sistema económico actual apuntan a una catástrofe natural irreversible. ¡Es un hecho!

 

P.D. Revisa todos esos productos que ya tienes en tu casa, en tu oficina y no compres uno más hasta que te los acabes; aprovechar al máximo es otra manera de reducir basura. ¡Infórmate, actúa, simplifica tus necesidades, salva el planeta! ¡Compra menos, vive más!