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Los genocidios modernos

  • María Soledad Limas Frescas

Los genocidios modernos se llaman abortos, es una paradoja que todas las personas se indignan con las guerras fratricidas que se escenifican en los países del Medio Oriente, o los atentados terroristas de fanáticos del islam que se inmolan en forma voluntaria, pero que privan de la vida a cientos de personas que se encuentran a su alrededor. O los ataques en escuelas perpetrados por estudiantes enfermos que disparan a diestra y siniestra lesionando y matando a sus compañeros. Todos estos actos son indignantes y llenan de rabia y de impotencia, pero se ha perdido la capacidad de asombro y la indignación cuando se trata del aborto. En cualquier ataque bélico, las víctimas tienen unos segundos para reaccionar y hasta pueden tratar de huir y salir corriendo para evitar el impacto, lo mismo en los demás casos, las víctimas al menos tuvieron una milésima de segundo para salir corriendo y esconderse, pero en el caso del aborto, el bebé no tiene ninguna posibilidad de escape, está en pleno desarrollo en el vientre de su madre, de esa persona que debiera garantizarle la vida y cuidarle.
Existe una tendencia de maquillar los conceptos y los presenta no tan crudos como en realidad son, por ejemplo al aborto se le llama “la interrupción legal del embarazo”, siendo una falacia porque el aborto no puede ser interrupción, se interrumpe sólo lo que puede continuarse, y en el caso del aborto no se interrumpe el embarazo, se asesina a la vida, por ende no es posible que continúe, el aborto es un homicidio, aquí y en China equivale al asesinato del bebé que se encuentra en gestación y tiene que conceptualizarse con todas las letras, es un homicidio calificado porque cuenta con todas las agravantes del delito, alevosía y ventaja además de brutal ferocidad, porque se aplica toda la felonía para descuartizar el cuerpecito del bebé, quemarlo o salinizarlo sin que el dolor y el sufrimiento del bebé les importe a los que practican estos crímenes abominables. En Chihuahua la Constitución local protege la vida desde la concepción hasta la muerte natural, no obstante hay algunos casos de abortos que no son punibles.
Si la gran mayoría de los mexicanos nos pronunciamos por la vida y por la familia, ¿por qué tanto empeño y presión al Congreso federal y a los congresos locales de grupos minoritarios para que se legalicen los abortos?
Es lamentable que en la nueva CDMX se hayan cometido más de ciento setenta mil abortos del 2007 a la fecha y que se difundan las campañas a favor del aborto y se promuevan los abortorios con los dineros de los mexicanos que no quieren los abortos.
La justicia social empieza en el vientre materno, ¿cómo pedir que socialmente disminuya la violencia si se permite que se violente la vida del ser más indefenso en el vientre materno? La vida es el principal derecho humano porque de él se derivan todos los demás, sin vida, no hay derechos, y a todos, sociedad y Gobierno nos corresponde velar y proteger la vida.