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¿Tus derechos?… primero tus obligaciones

  • Sergio Armendáriz Chaparro

Sabes que has tenido un padre y una madre; que tu hijo lo pueda decir también de ti (William Shakespeare). Espero y confío que a estas fechas, nuestras autoridades ya hayan tomado una decisión inteligente y que con madurez nos hayan regresado a nuestros padres en el papel, porque ¡nunca, nunca dejarán de serlo!
La falta de civismo que han mostrado autoridades y legisladores carece de lo más elemental: “La familia es la base de toda sociedad” (F.J. Walser). Creo haber comentado anteriormente que las mejores lecciones de civismo, unas auténticas y sencillas cátedras consistieron en poner en el centro de cualquier sociedad a la familia (Programa académico de la SEP: Civismo para Primero de Secundaria).
Una cátedra que dignifica el valor por México mediante una cultura del trabajo y del esfuerzo. Un civismo que pone en el bajo lugar que les corresponde al ocio, a los vicios, a las malas costumbres y sobre todo la falta de respeto hacia el resto de la sociedad.
Desde entonces las enseñanzas del profesor Walser las sigo considerando contrarias ante los que enarbolan sus banderas de “mis derechos”, que en un afán de tener un país de ideologías pseudoprogresistas, deberían primero pensar en sus padres, sus cónyuges, sus hijos, la sociedad marginada, el combate a la corrupción, etc., etc. Para luego aventarse enredados en la bandera de “mis obligaciones”.
Desesperante ver que se siga alimentando al mounstruo de demandantes y exigentes que nada o poco tienen que aportar a una sociedad. ¿A ver? ¿Qué ganaron los que tienen padres I y padres II? Ya se: ¡Se ganaron a pulso el títuo de ingratos y ser mal agradecidos con quienes les dieron la vida!
¿Por qué retomo el tema? Por la injusticia que se está cometiendo en la promoción de la desintegración y degradación del ente familiar. ¿Habrán pensado en las confusiones legales en las que están metiendo a la ciudadanía al hacer trámites en otros estados, y no se diga en el extranjero? Ya llegará la factura cuando sean negados trámites judiciales o legales incluyendo la negación de una visa por no acreditar debidamente los parentescos.
Una más de este tipo de aberraciones que me tocó presenciar y en donde afortunadamente la aerolínea resolvió con inteligencia oportunamente. Los “derecho animalistas” presionaron para que a sus mascotas se les dé un trato “digno”; como si los animales fueran racionales y requiriran de dignidad; requieren buen trato y cuidado, que es otra cosa.
Bueno, pues ese trato “digno” a los animales lo lograron temporalmente con una línea aérea que primero abordaba a las personas que llevaban animales, luego a las personas con alguna incapacidad, luego a los que viajeros con niños y al último al público en general. ¡Qué estupidez la que temporalmente tomó la dirección de esa compañía en dar preferencia a los animales que a las personas! De seguro cedieron ante la presión que afortunadamente el descontento y reclamos del público inconforme los hicieron entrar en razón.