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Crónicas Rancheras XXVIII

17 de Agosto

“Panza llena… corazón contento y entre burrada y burrada, aquí le paro a este cuento”

 

Después del desayuno nos esperan los camiones que nos conducen al Aeropuerto de Barajas.

Un abrazo efusivo para todos mis compañeros de aventura por estas tierras. A Ben Masso y su esposa, a Martín el Sonorense, a la guía de Turistas, al improvisado Cantinflas y su animadora la brasileña, dejada de la mano de Dios y su marido. Días felices, deliciosos. Con la incumplida de escribirnos y mandarnos fotos, nos despedimos, sin invertir una sola lágrima.

A las 10:30, por la puerta tres espero el anuncio para abordar el avión hasta El Paso, Texas. Al contrario del movimiento de rotación, tardaremos en llegar “supuestamente” seis horas, aunque en la realidad se gasta el mismo tiempo de ida y de venida.

Al recibir a mi familia me echaron tamaños ojos. Había rebajado muchos kilos.

Después de las salutaciones familiares vino la triste noticia. Juan, el vaquero, había sido cruelmente asesinado… Sirva este garrapateado escrito como un buen recuerdo a los 17 años de buenos servicios de Juan Granillo. ¡Mi vaquero!