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Recuerdan aquellas jornadas de adiestramiento militar

  • El Heraldo de Delicias
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Delicias.- Al cumplirse 53 años de aquellas prácticas de academia militarizada que formaban jóvenes en el Servicio Militar Nacional, con gran marcialidad y disciplina, Rosendo Navarro Armendáriz, quien fuera parte de aquel cuerpo de instructores civiles convertidos a militares de la década de los años 60, recordó a los tres hombres sobrevivientes de aquellas ilustres jornadas. “La formación militar perdura y te marca y muchos la seguimos aplicando en la vida civil” recuerda el también activo presidente de la Fundación Emiliano J. Laing.

Ahora que se cumplió un año más de aquella Academia que por invitación del Ejército se hizo a un grupo de delicienses para formar oficiales y formar conscriptos bien entrenados entre los años 1959 a 1963; Rosendo Navarro reconoce a muchos de aquellos oficiales que forjaron jóvenes conscriptos y hoy se han adelantado en el camino.

De aquella docena de oficiales sólo sobreviven Víctor Barrera Pedroza, Emiliano Díaz Ramírez y Rosendo Navarro Armendáriz, todos alcanzaron el grado de subteniente. Ellos junto con otros oficiales ya fallecidos como el capitán Roberto Ramírez Chávez y los subtenientes Raúl Guzmán, Venancio Brito, Francisco Flores, Eugenio marmolejo y Alberto González, también integraron aquella academia de invitación militar formada por el Ejército Mexicano, en aquellos tiempos en que aún no llegaba un partida militar formal a la región de Delicias, había sólo cinco o seis elementos en el 17º Cuerpo de Rurales de la avenida Sexta y Segunda Norte.

Rosendo recuerda cómo a los conscriptos se les enseñaba el manejo de armas, la defensa personal y la disciplina militar. Ello incluía hacer deporte, servicio a la comunidad y por aquella década fue cuando se plantaron los primeros árboles en la avenida Agricultura, hoy una de las avenidas emblemáticas de la joven ciudad Delicias, a cargo de los conscriptos.

Hoy que se cumple un año más de aquellas prácticas militares de adiestramiento, Rosendo Navarro recuerda con alegría y gusto las prácticas marciales y disciplina que le imprimieron a muchas generaciones de jóvenes de aquellas épocas en el Servicio Militar Nacional de entonces.