imagotipo

Rememoran fusilamiento del cura Miguel Hidalgo

  • El Heraldo de Delicias
  • en Delicias

Delicias.- Con una ofrenda floral y una reseña histórica, esta mañana se recordó el fusilamiento y muerte del cura Miguel Hidalgo y Costilla, evento que se llevó a cabo al pie del monumento erigido en memoria del Padre de la Patria, el cual fue la primera obra del club Activo 20-30 de esta ciudad, a la cual acudieron autoridades municipales y militares.

Autoridades municipales representadas por Manuel Manzanares Rico, director de Desarrollo Social, y Raúl Botello Torres, síndico municipal; Argelia Silva Leos, de la Sociedad de Estudios Históricos de Delicias, y el teniente coronel, Juan Molina, representante del cuerpo rural, presidieron la ceremonia breve.

Se inició con los honores a la bandera y entonación del Himno Nacional y del estado de Chihuahua, después de lo cual se tuvo la lectura de la reseña histórica de la derrota, captura, juicio y fusilamiento en Chihuahua de Miguel Hidalgo y Costilla.

Finalmente, las personalidades presentes encabezaron la colocación de la ofrenda floral en el monumento ubicado en la glorieta donde confluyen las avenidas Agricultura y Río Chuvíscar Norte. Iniciador del Movimiento Independentista el 15 de septiembre de 1810, donde el cura Hidalgo sufrió una sangrienta y decisiva derrota a manos de Félix María Calleja, el 17 de enero de 1811. Entonces decidió ir a Estados Unidos en busca de armas y pertrechos; marchó a Zacatecas y, al pasar por la hacienda del Pabellón, se le sometió a juicio. Allende lo acusó de flaqueza por no atacar la Ciudad de México, de provocar la derrota de puente de Calderón y de haber cedido Guanajuato al enemigo; Ignacio López Rayón lo defendió y le propuso dividir el mando, otorgando el militar a Allende y el político a Hidalgo.

Allende asumió el mando supremo como generalísimo y discretamente redujo a Hidalgo en calidad de prisionero. Ambos continuaron a Saltillo y cerca de Monclova, Allende fue traicionado por Ignacio Elizondo y fueron tomados presos en las norias de Acatita de Baján, el 21 de marzo de 1811, y conducidos a Chihuahua.

Hidalgo fue interrogado y finalmente obligado a firmar una retractación de sus ideas e intenciones, la cual fue redactada por la Inquisición para su uso propagandístico contrainsurgente. Por su investidura de sacerdote, fue sometido a dos juicios, el militar y el eclesiástico. En materia eclesiástica fue acusado de 53 cargos, a los cuales Hidalgo ya había contestado meses antes en 12 puntos: “jamás me he apartado ni un ápice de la creencia de la Santa Iglesia Católica, jamás he dudado de ninguna de sus verdades; siempre he estado íntimamente convencido de la infalibilidad de sus dogmas y estoy pronto a derramar mi sangre en defensa de todos y de cada uno de ellos. Testigos de esta protesta son los feligreses de Dolores y de San Felipe.

El 30 de julio de 1811 fue fusilado en Chihuahua, no sin haber recibido la comunión para que muriera en el seno de la Iglesia Católica y pudiera ser sepultado en camposanto, ya que su discutida excomunión había tenido en realidad un propósito político.