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Crece el vicio y violencia en Naica tras cierre de mina

  • Venessa Rivas
  • en Delicias

El desempleo, el alcoholismo, la drogadicción y la violencia se incrementaron a raíz del cierre de la mina en Naica, lo que dejó sin sustento a 460 familias y ocasionó un éxodo de varones en busca de un mejor porvenir para sus familias.

La problemática que se vive dio paso a la conformación del Colectivo Ventanas de Esperanza en Naica, Chihuahua. Dania Alderete es la coordinadora general, quien resaltó que desde el 2015 que se registró el cierre de la mina, concesionada a Industrias Peñoles, junto con sus hermanas decidió hacer algo por la comunidad.

“Soy psicóloga y siempre he estado en contacto con las necesidades de las mujeres y en esta ocasión nos tocó levantarnos en favor de nuestra comunidad, al ver una situación de impacto psicosocial”, explicó.

Las familias sufrieron una ruptura, hubo éxodo de varones, se les podía ver en la parada del camión con las maletas, despidiéndose de su familia. Obviamente en las mujeres recayó el peso de la responsabilidad del hogar, los hijos, aunado al desempleo y la situación económica. Se quedaron solas.

Primero se dieron a la tarea de convocar a 40 mujeres a quienes se le impartió un taller de autoestima, poco a poco se fueron sumando más mujeres. A 10 meses de trabajo hay 100 mujeres listas para trabajar en pro de su comunidad.

El Colectivo tiene el objetivo de llevar a cabo acciones comunitarias a favor de las mujeres y sus familias, ya que están convencidas de la invaluable oportunidad que a través de ellas se tiene para activar la economía local y trabajar en la reconstrucción del tejido social.

Dania explicó que en entrevistas con las mujeres, así como con la directora del nivel preparatoria, se percataron que el alcoholismo y la drogadicción van en aumento,

Tanto Dania como Yazmín, su hermana, han trabajado mucho con mujeres en situación de violencia, violencia que se vio recrudecida en Naica con la nula oportunidad de empleo.

“Creemos que tenemos la responsabilidad de hacer algo por la comunidad, porque en su momento no hubo nadie quien lo hiciera”, señaló Dania.

Desde hace 10 meses se reunieron formalmente como colectivo sin fondos, ahora con la obra de teatro “Un monólogo, un delirio, un recuerdo y una oración”, esperan capitalizar para seguir haciendo la gestión necesaria e iniciar con talleres psicoeducativos de empoderamiento, prevención de la violencia, entre otros.

Son 100 mujeres a punto de empezar su capacitación formal, “por primera vez la comunidad tiene la oportunidad de hacer una transformación social”, finalizó.