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Misa especial en el templo de Nuestra Señora del Carmen

  • El Heraldo de Delicias
  • en Delicias

Delicias.- Una misa especial se llevó a cabo ayer en el templo de Nuestra Señora del Carmen, fue la primera como diácono de Ernesto Guerrero Bernal, quien se ordenó junto a otros cinco seminaristas el pasado viernes en la capital en el marco del aniversario del mártir chihuahuense Padre Maldonado.

El Padre Carlos Espinoza fue quien ofició la misa, la primera desde que fue ordenado como diácono Ernesto Guerrero Bernal. La comunidad religiosa de la parroquia celebró la llegada del diácono.

El sacerdote Espinoza le puso mucho humor al mensaje dominical, el cual se basó en que todos tenemos reglas, normas o esquemas que cumplir en la sociedad y ante las leyes de Dios, que pone reglas que se tienen que cumplir pero que a diferencia de las demás deben estar escritas en el corazón de las personas.

El padre Carlos Espinoza dijo que cuando compramos teléfonos, refrigerador, etcétera, se nos dice que antes que nada hay que leer los instructivos, instrucciones y reglas de manejo, así mismo cuando nos subimos a una carretera y manejamos tenemos que respetar las reglas de tránsito, las señales y recomendaciones, igualmente hay reglas para los creyentes, pero estas no están del todo puestas en un libro, sino que deben estar en los corazones, para cumplir con los mandatos de Dios y lo que está en los evangelios.

Habló también de la gran importancia de los seminaristas que van en proceso de convertirse en diáconos, luego en presbíteros para así ir avanzando, cumpliendo una meta y destino.

Dijo que los padres tienen que estar sembrando la semillita de la vocación religiosa en los hijos, porque después vemos personas que no se encaminaron bien, que no son buenas personas y fue porque nadie les sembró alguna semillita en su infancia y juventud.

Instó a los presentes que abarrotaron el templo ayer domingo, a hacer su papel en este sentido, el cual no es fácil pero es lo mejor para todos, convencidos de que Dios nos pone el mal y el bien y cada quién “va estirando su mano para elegir su camino”, sabiendo o no las consecuencias.

Finalmente, el nuevo diácono fue felicitado por familia y amistades, así como por los feligreses, quienes celebraron compartiendo el pan y la sal al final de la misa.