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Fantasma toca la pianola por las noches en escuela

  • El Heraldo de Delicias
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Meoqui.- En las noches la figura fantasmal de una mujer se introduce a una bodega contigua al salón principal de la escuela primaria Benito Juárez 2048, donde el espectro arranca melodías a una antigua pianola que, quien las escucha, no puede menos que sentir la piel de gallina ante semejante manifestación del más allá.

La anterior es una de las leyendas que han surgido de las aulas del vetusto plantel, el más antiguo del municipio de Meoqui y una de los pocos de la región que todavía conservan su estructura y arquitectura original.

La escuela 48, como es conocida por los habitantes de la cabecera municipal, comenzó a construirse hace más de cien años cuando el 1 de enero de 1907 se colocó la primera piedra del edificio, en la cual se grabó con cincel la inscripción donde consta que los trabajos iniciaron esa fecha.

De aspecto tétrico por la oscuridad, el salón central mantiene todavía la duela de madera original y un templete del mismo material al que se accede a través de escalones que rechinan al ser pisados.

Este salón es usado para los eventos propios de la escuela, como festivales, obras de teatro y graduaciones, pero en el pasado funcionó también como salón de baile y cine, ya que en el muro del fondo se proyectaron las primeras películas que los meoquenses presenciaron en los años 20s.

Al igual que otros edificios y casas antiguas, la escuela 48 tiene sus leyendas de aparecidos, refiere Alfonso Ramos, cronista de Meoqui. Señala que más de dos personas han visto en las noches a una mujer vestida de blanco que sale de uno de los salones y que se pierde en el terreno trasero del plantel. Y es que, según cuentan vecinos, antiguamente corría por ahí una acequia en la que se ahogó una dama.

Comenta el historiador que la construcción del plantel se vio interrumpida por el estallido de la Revolución Mexicana, y fue finalmente inaugurado en septiembre de 1926.

La pianola en mención data de 1897 y todavía funciona, aunque le falta la madera que cubre las cuerdas de las teclas.

“ AQUÍ TODO MUNDO VE APARECIDOS”

“Aquí todo mundo ve aparecidos,” dice la vigilante del colegio al mirar la vieja pianola. La mujer, de la tercera edad, comenta que en una ocasión vio a una niña que cruzaba por el salón central, lo cual no tendría nada de extraordinario si no fuera porque las clases ya habían terminado y porque el plantel educativo estaba cerrado. Menciona también que con frecuencia se escuchan voces en las aulas, siendo varias personas las que afirman haberlas oído.

Una maestra cuenta por su parte que en una ocasión sintió que alguien le daba una palmada en el hombro, pero al voltear no había nadie…“Aquí todo mundo ve aparecidos, pero nada como la mujer que toca la pianola, asegura la señora, acostumbrada a los misterios.