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Mujer fantasma se aparece en primaria de Meoqui

  • El Heraldo de Delicias
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Delicias.- En las noches la figura fantasmal de una mujer se introduce a una bodega contigua al salón principal de la escuela primaria Benito Juárez 2048, donde el espectro arranca melodías a una antigua pianola que, quien las escucha, no puede menos que sentir la piel de gallina ante semejante manifestación del más allá.

La anterior es una de las leyendas que han surgido de las aulas del vetusto plantel, el más antiguo del municipio de Meoqui y una de los pocos de la región que todavía conservan su estructura y arquitectura original.

La escuela 48, como es conocida por los habitantes de la cabecera municipal, comenzó a construirse hace más de cien años cuando el 1 de enero de 1907 se colocó la primera piedra del edificio, en la cual se grabó con cincel la inscripción donde consta que los trabajos iniciaron esa fecha.

Alfonso Ramos González, historiador y cronista de Meoqui, refiere que la construcción del plantel se vio interrumpida por el estallido de la Revolución Mexicana, por lo que fue necesario usar un inmueble alterno para impartir las clases y éstas se retomaron en 1917, pero no fue sino hasta nueve años después que la escuela fue terminada, dato que consta en una placa en la cual se lee: “Este edificio escolar se terminó y fue inaugurado durante la administración del Coronel Jesús A. Almeida, Gobernador Constitucional del Estado. Meoqui, Chih. Septiembre de 1926”.

Según otra de las leyendas que circulan en la comunidad, la cantera que decora la fachada del plantel escolar fue traída del cementerio, lo que le da cierto toque de misterio al edificio, cuyo estilo arquitectónico -explica el cronista Ramos- es francés neoclásico.

El inmueble de gruesos muros de adobe conserva su pórtico y salón central, así como las primeras aulas ubicadas a los lados. Hacia la década de 1940 se amplió con la construcción de nuevos salones, lo que cambió la fisonomía de la escuela.

De aspecto tétrico por la oscuridad, el salón central mantiene todavía la duela de madera original y un templete del mismo material al que se accede a través de escalones que rechinan al ser pisados. Este salón es usado para los eventos propios de la escuela, como festivales, obras de teatro y graduaciones, pero en el pasado funcionó también como salón de baile y cine, ya que en el muro del fondo se proyectaron las primeras películas que los meoquenses presenciaron en los años 20s.

Al igual que otros edificios y casas antiguas, la escuela 48 tiene sus leyendas de aparecidos. Alfonso Ramos refiere que más de dos personas han visto en las noches a una mujer vestida de blanco que sale de uno de los salones y que se pierde en el terreno trasero del plantel. Y es que, según cuentan vecinos, antiguamente corría por ahí una acequia en la que se ahogó una dama.

La cuidadora de la escuela, una mujer de la tercera edad, comenta que en una ocasión vio a una niña que cruzaba por el salón central, lo cual no tendría nada de extraordinario si no fuera porque las clases ya habían terminado y porque el plantel educativo estaba cerrado. Menciona también que con frecuencia se escuchan voces en las aulas, siendo varias personas las que afirman haberlas oído.

Una maestra cuenta por su parte que en una ocasión sintió que alguien le daba una palmada en el hombro, pero al voltear no había nadie.

Sin embargo, las experiencias anteriores no se comparan con otra aparición fantasmal que se presenta en una bodega. Muchos aseguran haber visto el espectro de una maestra que, dicen, en las noches se mete al cuarto donde guardan los trebejos para tocar una pianola antigua a la cual arranca escalofriantes melodías que le quitan el sueño a cualquiera.

La pianola en mención data de 1897 y todavía funciona, aunque le falta la madera que cubre las cuerdas de las teclas. Alfonso Ramos, el cronista meoquense, refiere que era usada en las clases de música que se impartían en la escuela, así como para amenizar las funciones de cine mudo que se proyectaban en el salón principal.

Ramos señala que la pianola fue ensamblada a mano en la ciudad de Richmond, Indiana, así mismo, destaca que en Meoqui hubo otros dos órganos similares: el de la iglesia del Santuario y el de la parroquia, que fue robado por amantes de lo ajeno en 1999 y hasta la fecha sigue desaparecido.

Los que sí aparecen son los espectros fantasmales en el interior de la escuela, pues “aquí todo mundo ve aparecidos,” dice la vigilante del colegio al mirar la vieja pianola.