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Don Julián concluye su secundaria a los 77 años

  • El Heraldo de Delicias
  • en Delicias

 

Delicias.-Don  Julián Luján Salgado es un padre de excepción: a sus 77 años ve sólo con uno de sus ojos, tiene problemas para caminar y una vida jubilada como albañil, pero todo esto no ha sido impedimento para seguir estudiando, porque ayer concluyó su secundaria a través del sistema abierto que coordina el Institutito Chihuahuenses de Educación para Adultos (ICHEA).

Don Julián camina lento; en el micrófono el maestro de ceremonias menciona su nombre y el educando adulto mayor que ayer recibió su certificado por haber terminado su secundaria, tardó casi un minuto en subir al estrado, ante la expectación del auditorio de la Facultad de Ciencias Agrícolas, lleno a un 80%.

Ante la presencia del director general del Ichea en el estado, Eberto Javalera Lino; del alcalde Eliseo Compeán Fernández; del representante del gobernador, el recaudador Javier Obando; allí se aposta don Julián, con pelo totalmente cano, su piel rugosa por el paso del tiempo y auxiliado por capacitadoras del Ichea, quien recibe su diploma que lo acredita como nuevo graduado de secundaria.

“Yo le quiero decir a los jóvenes que estudien, es bien bonito” refiere cuando es abordado por El Heraldo de Delicias.

Don Julián acumula 77 años, tiene dos hijos, cinco nietos y dos bisnietos; pero apenas hace cinco años tomó la decisión de ponerse a estudiar porque “aquí me puso Dios”. “Yo quisiera seguir estudiando pero la vista no me ayuda”, expresa.

Camina muy a fuerza, explica que es por un mal de columna y que su impedimento o forzamiento en el andar se debe a que hace dos años fue operado y no ha podido quedar bien; además, también hace unos meses sufrió un atropello y se complicó su situación, pero a paso lento ahí anda don Julián.

Dice que de joven “hizo” muchos oficios, pero lo último que ejerció fue la albañilería; de allí le quedan viejos recuerdos hasta que por la edad se jubiló. Actualmente y dada su edad ya no trabaja, pero le quedan ánimos para seguir estudiando, y por ello fue ayer uno de los más de 100 adultos que recibieron su certificado y un homenaje en la ceremonia desarrollada en su honor.

Don Julián baja del estrado y porta orondo en su camisa azul turquesa una flor blanca y un moño negro, como todos los graduandos que le hicieron un homenaje a la maestra recientemente fallecida en un accidente, Rosalía Araiza Porras. En su rostro se dibuja una sonrisa por el logro, antes de despedirse de sus compañeros y retirarse del salón de festejos, quedando convencidos los asistentes que él es padre de excepción.