/ miércoles 14 de febrero de 2018

Luisa Fernanda y Jorge, un amor a primera vista

Un mes después de conocerse se hicieron novios; a casi dos años están esperando a su primer hijo

“Desde el primer momento en que lo vi, fue amor a primera vista. Recuerdo perfectamente que él estaba parado junto a unas escaleras y pensé ‘¡qué guapo hombre!’; él también me estaba viendo. Nunca olvidaré ese momento”, compartió Luisa Fernanda Montoya, sobre la primera vez que vio a su ahora esposo, Jorge Torres, y que a tan sólo dos años de haberse conocido en febrero de 2016, se encuentran felizmente casados y en espera de su primer hijo.

Luisa Fernanda Montoya combina su profesión como sicóloga con su labor como presidenta en la fundación Ale, de procuración de órganos, su vida de casada y como futura mamá, al lado de su esposo Jorge Torres, quien es ingeniero de producción en una empresa maquiladora de la ciudad. Ambos cuentan con 27 años de edad, y disfrutan de la vida en la casa rodante en la que viven junto con sus dos perritas Schnauzer Matilda y Manuela.

“Estoy en el mejor momento de mi vida, me siento muy plena, me siento muy contenta. No me imaginaba que estar casada se sintiera así, tanta felicidad. Porque juegan con el ‘game over’, o como si se fuera a acabar la vida. Para mí es una vida nueva, me siento muy acompañada y en cada cosa que hago me siento respaldada por mi compañero de vida, y espero envejecer con él. Dios nos dé mucha salud y mucha vida”, dijo.

La primera cita fue un mes después, en un café que a Luisa Fernanda le pareció el más hermoso al que ha ido y no quería que se acabara el tiempo. El 26 de marzo de 2016, le pidió ser su novia.

“Me gustaba mucho. Encontrar a alguien tan compatible a mí, que fuéramos tan parecidos, pero a la vez tan distintos, nos complementamos perfectamente. He aprendido mucho de él, sobre todo en el tema de la paciencia. Es muy responsable, en todos los aspectos, también en su trabajo; es muy buen proveedor”, narró.

Posteriormente, el mes de noviembre de 2016 le pidió ser su esposa en una reunión familiar para la que rentó el salón de eventos del hotel más alto de la zona centro de la ciudad, y desde su casa la llevó con los ojos vendados, hasta un balcón, donde destapó sus ojos e hincado le ofreció el anillo al tiempo que le hacía la pregunta.

La novia se quedó sin palabras, y solamente asintió efusivamente con la cabeza, y fue el mismo Jorge quien informó a los familiares que esperaban en el salón la respuesta afirmativa de Luisa Fernanda.

“Es el momento que todas las mujeres están esperando en su vida, y justo cuando está pasando, pensaba que no me podía estar pasando en ese momento. Él gritó, ‘dijo que sí’ y todos aplaudieron. La boda fue el 25 de marzo del año pasado, la ceremonia fue en Shalom y la fiesta fue en Castallia”.

Nueve meses después de casados, en el mes de octubre tuvo ante sus ojos las dos rayitas más emotivas de su vida, al comprobar que estaba embarazada en una prueba casera. Luego se realizó unos análisis de sangre que confirmaron la noticia, y depositó unos calcetines de bebé recién nacido bajo la cubierta de un plato, durante la cena, para darle la sorpresa a su esposo luego de que volvió del trabajo. Hace tres semanas se enteraron de que será niño.

Para finalizar, dijo: “El amor es lo más bonito. Hay que tener presente siempre dentro del matrimonio a Dios, es el centro de todo y Él que hace que funcione. Problemas siempre van a haber, pero si está Dios en el corazón, dará las fuerzas y la paciencia para resistir cualquier problema. También le pido que me guíe para ser una buena mamá”.

“Desde el primer momento en que lo vi, fue amor a primera vista. Recuerdo perfectamente que él estaba parado junto a unas escaleras y pensé ‘¡qué guapo hombre!’; él también me estaba viendo. Nunca olvidaré ese momento”, compartió Luisa Fernanda Montoya, sobre la primera vez que vio a su ahora esposo, Jorge Torres, y que a tan sólo dos años de haberse conocido en febrero de 2016, se encuentran felizmente casados y en espera de su primer hijo.

Luisa Fernanda Montoya combina su profesión como sicóloga con su labor como presidenta en la fundación Ale, de procuración de órganos, su vida de casada y como futura mamá, al lado de su esposo Jorge Torres, quien es ingeniero de producción en una empresa maquiladora de la ciudad. Ambos cuentan con 27 años de edad, y disfrutan de la vida en la casa rodante en la que viven junto con sus dos perritas Schnauzer Matilda y Manuela.

“Estoy en el mejor momento de mi vida, me siento muy plena, me siento muy contenta. No me imaginaba que estar casada se sintiera así, tanta felicidad. Porque juegan con el ‘game over’, o como si se fuera a acabar la vida. Para mí es una vida nueva, me siento muy acompañada y en cada cosa que hago me siento respaldada por mi compañero de vida, y espero envejecer con él. Dios nos dé mucha salud y mucha vida”, dijo.

La primera cita fue un mes después, en un café que a Luisa Fernanda le pareció el más hermoso al que ha ido y no quería que se acabara el tiempo. El 26 de marzo de 2016, le pidió ser su novia.

“Me gustaba mucho. Encontrar a alguien tan compatible a mí, que fuéramos tan parecidos, pero a la vez tan distintos, nos complementamos perfectamente. He aprendido mucho de él, sobre todo en el tema de la paciencia. Es muy responsable, en todos los aspectos, también en su trabajo; es muy buen proveedor”, narró.

Posteriormente, el mes de noviembre de 2016 le pidió ser su esposa en una reunión familiar para la que rentó el salón de eventos del hotel más alto de la zona centro de la ciudad, y desde su casa la llevó con los ojos vendados, hasta un balcón, donde destapó sus ojos e hincado le ofreció el anillo al tiempo que le hacía la pregunta.

La novia se quedó sin palabras, y solamente asintió efusivamente con la cabeza, y fue el mismo Jorge quien informó a los familiares que esperaban en el salón la respuesta afirmativa de Luisa Fernanda.

“Es el momento que todas las mujeres están esperando en su vida, y justo cuando está pasando, pensaba que no me podía estar pasando en ese momento. Él gritó, ‘dijo que sí’ y todos aplaudieron. La boda fue el 25 de marzo del año pasado, la ceremonia fue en Shalom y la fiesta fue en Castallia”.

Nueve meses después de casados, en el mes de octubre tuvo ante sus ojos las dos rayitas más emotivas de su vida, al comprobar que estaba embarazada en una prueba casera. Luego se realizó unos análisis de sangre que confirmaron la noticia, y depositó unos calcetines de bebé recién nacido bajo la cubierta de un plato, durante la cena, para darle la sorpresa a su esposo luego de que volvió del trabajo. Hace tres semanas se enteraron de que será niño.

Para finalizar, dijo: “El amor es lo más bonito. Hay que tener presente siempre dentro del matrimonio a Dios, es el centro de todo y Él que hace que funcione. Problemas siempre van a haber, pero si está Dios en el corazón, dará las fuerzas y la paciencia para resistir cualquier problema. También le pido que me guíe para ser una buena mamá”.

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