/ lunes 9 de diciembre de 2019

Como puede saca a sus hijos adelante

María Luisa, de 60 años, ha entregado casi la mitad de su vida a cuidar a sus hijos que padecen autismo severo y discapacidad intelectual

NAVIDAR 2019

La humilde casita de Vistas Cerro Grande donde María Luisa cuida de sus hijos con discapacidad está afectada por el vandalismo y la pobreza, por lo que asegura con una silla cierra la puerta principal de su casa, y no tiene recursos para repararla.

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María Luisa Balderrama González, de 60 años de edad, ha entregado casi la mitad de su vida a cuidar a sus hijos que padecen autismo severo y discapacidad intelectual, dedicándose desde hacer jardinería hasta el cuidado de niños, para solventar las necesidades de los jóvenes a quienes todavía llama ‘mis niños’, a pesar de oscilar entre los 26 y 24 años de edad; y a pesar de sus esfuerzos, no tiene lo suficiente para alimentarlos, surtirse de pañales para adulto, pues no pueden valerse por ellos mismos, y la compra de sus medicamentos.

David Alejandro, el hermano de en medio, además tiene una dolencia en los oídos, porque por su condición acostumbra meterse papeles en las orejas, que al acumularse, le lastiman el oído. Necesita un colchón, para cama individual.

La marginación y extrema pobreza impide que se les brinde terapia o tratamiento médico, lo que ha ido degenerando su condición con el avanzar de su edad. Sólo el mayor, Jesús Fernando es capaz de articular de manera muy precaria palabras, David no habla mucho, pero sí escucha, y el menor, Lorenzo Antonio, quien regularmente no usa calzado a pesar del frío suelo, permanece con la mirada perdida, y cuando lo asaltan unos fuertísimos dolores de cabeza, emite sonidos guturales y empieza a saltar y correr, sin que su mamá pueda controlarlo. El menor de los hermanos requiere tenis talla 3 y medio.

Entre sus necesidades más urgentes están pañales para adulto talla grande, medicamento tramadol con paracetamol, para atender las migrañas que los aquejan. Y también requieren artículos de limpieza como detergentes, cloro, pinol; también de higiene personal como jabón corporal y champú.

Por su parte, Jesús Fernando, aunque tiene unas sandalias, resultan frías para esta temporada de invierno, y calza del 8, y finalmente Lorenzo Antonio es medida del 7 y medio.

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María Luisa Balderrama González, de 60 años de edad, ha entregado casi la mitad de su vida a cuidar a sus hijos que padecen autismo severo y discapacidad intelectual, dedicándose desde hacer jardinería hasta el cuidado de niños, para solventar las necesidades de los jóvenes a quienes todavía llama ‘mis niños’, a pesar de oscilar entre los 26 y 24 años de edad; y a pesar de sus esfuerzos, no tiene lo suficiente para alimentarlos, surtirse de pañales para adulto, pues no pueden valerse por ellos mismos, y la compra de sus medicamentos.

David Alejandro, el hermano de en medio, además tiene una dolencia en los oídos, porque por su condición acostumbra meterse papeles en las orejas, que al acumularse, le lastiman el oído. Necesita un colchón, para cama individual.

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Entre sus necesidades más urgentes están pañales para adulto talla grande, medicamento tramadol con paracetamol, para atender las migrañas que los aquejan. Y también requieren artículos de limpieza como detergentes, cloro, pinol; también de higiene personal como jabón corporal y champú.

Por su parte, Jesús Fernando, aunque tiene unas sandalias, resultan frías para esta temporada de invierno, y calza del 8, y finalmente Lorenzo Antonio es medida del 7 y medio.

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