/ viernes 12 de julio de 2019

El Olvidado Sanatorio “San Vicente”

Crónicas Urbanas

Por: Oscar A. Viramontes Olivas

violioscar@gmail.com


Sin duda tenemos una gran riqueza histórica en nuestra ciudad y parte de esto, nos motiva a ubicarnos en esta ocasión en un edificio donde en la actualidad solo quedan vestigios enclavados dentro del Tecnológico de Monterrey, Campus Chihuahua, muy cerca del estacionamiento donde está el Parque de Investigación e Innovación Tecnológica de la misma institución. Ahí, existió una residencia de notables personajes en los tiempos de apogeo y turbulencia política de la Revolución Mexicana de 1910. Sin embargo, para ellos la vida tenía que seguir y fue que don Alberto Terrazas y doña Emilia Creel de Terrazas, decidieron ver la vida con optimismo y enriquecer su vínculo familiar al emprender juntos la construcción de lo que sería su casa de campo en tierras fértiles al norte de la entonces creciente ciudad de Chihuahua.

Comienzos de la construcción del que sería “La Quinta Verde” (Fototeca-INAH).

Eran los comienzos de 1908 y sus sueños se fincaron dentro de una realidad al quedar concluida la mansión que sería parte de su integración dentro de una sociedad que comenzaba a perfilarse en un ambiente de descomposición social. Con un costo de 400 mil pesos que para la época se trataba de una cantidad escandalosa por la pobreza arraigada del pueblo mexicano, se mostraba soberbia y distinguida con una superficie de 40 mil metros cuadrados, quedando terminada la quinta del matrimonio Terrazas-Creel, construcción con un enorme subterráneo, dos pisos, un ático y un pabellón construido por el ingeniero Carlos Ochoa. Era pues, una residencia campestre donde le agregarían bellos arreglos de cantera, propios de la arquitectura europea con un techo de teja color verde, tipo inglés, que con el tiempo, sería el motivo para que se le empezara a llamar “La Quinta Verde”. Pero los tiempos presagiaban un conflicto inevitable.


Para el 15 de noviembre de 1910 en Cuchillo Parado, Toribio Ortega empezaba su lucha; en San Isidro, Guerrero, Pascual Orozco y en San Andrés, Francisco Villa, iniciarían en Chihuahua la revolución, para la familia Terrazas-Creel que tal vez representaba el final de sus sueños puestos en formar una familia próspera y pujante junto al hogar construido en “La Quinta Verde”. La profecía se cumpliría y el conflicto llegaría al corazón de la capital del Estado y ellos, tuvieron que abandonarla. Poco a poco ante los acontecimientos y el avance de los revolucionarios en contra de las tropas federales de Victoriano Huerta, las puertas de “La Quinta Verde” empezarían a ser abiertas para nuevos inquilinos, hombres y mujeres que formaban parte de las tropas rebeldes, heridos que llegaban del campo de batalla y que eran atendidos en “la mansión verde”, teniéndose que acondicionar distintas áreas como hospital y vivienda para revolucionarios.

Quedaría termina en la primer década del siglo XX (Fototeca-INAH).

Después del conflicto revolucionario y con el asentamiento de una sociedad muy lastimada, todo volvería a la normalidad hasta llegar el año de 1935, 27 años después de la colocación de la primer piedra de la “La Quinta Verde” que dejaría ser casa campestre y hospital para revolucionarios, para transformarse en Sanatorio Terrazas-Cuilty o Hospital “San Vicente” o “Verde” como se empezaría a conocer popularmente y, cuya dirección estaría en manos del médico Arturo Martínez Ornelas, después del médico Alberto Enríquez S. y con el tiempo, al nosocomio llegarían cientos de personas de escasos recursos, sacerdotes, religiosas que eran atendidos en forma gratuita. El nuevo giro del hospital pasaría a la Fundación “Terrazas-Cuilty, donde las presidentas de la noble asociación serían las hijas del general don Luis Terrazas, la última de ellas, doña Amadita Terrazas de Sisniega quien duraría 20 años de presidenta del patronato, visitando periódicamente el nosocomio para estar al pendiente del funcionamiento y servicio del hospital. La muerte la alcanzó con un maravilloso siglo de vida y cuyo legado lo dejaría en cada rincón del “Verde”. El naciente hospital, siempre estuvo atendido por la Orden de las “Hijas de la Caridad” y en su tiempo, fue uno de los más importantes de la ciudad de Chihuahua por casi 40 años debido a la gran labor altruista que se desarrollaba en el interior de sus pasillos. El contador público Jaime Creel en esa época, lo declaró como la obra católica más importante de Chihuahua.


En sus interiores contaba con un departamento para enfermos con posibilidades económicas, los cuáles siempre preferían los servicios por la magnífica atención que prestaba. Así el “Sanatorio Verde” tendría su escuela de enfermería, catalogada como de las mejores del país, antecedente de la primera fundada en 1905 en Chihuahua de donde egresaron varias generaciones donde se destacaron dentro de la profesión. La primera presidenta que tuvo el patronato del Sanatorio, fue doña Luisa Terrazas de Guerrero, hija mayor de don Luis Terrazas, quien tuvo once hijos. A su vez, uno de los primeros patronatos lo formaron el ingeniero Miguel Márquez y don Federico Terrazas, buscando ante todo, que el sanatorio estuviera bien equipado. Pero vendría una nueva amenaza que lesionaría de muerte sus estructuras, dos incendios de grandes magnitudes cubrieron parte de las estructuras del edificio y aún con el esfuerzo de los “traga humos”, no se pudo hacer nada, quedando en ruinas lo que alguna vez sería la “Quinta Verde”, majestuosa residencia de campo que afortunadamente quedó servible o en condiciones regulares, el que sería donado a la benemérita Cruz Roja. Solo queda el recuerdo mudo de esa época próspera y familiar, de otra conflictiva y revolucionaria, y de aquella donde el dolor y la enfermedad eran mitigados. Su estructura, se fue perdiendo con el tiempo, una de estas, se conserva en la Hacienda de Bustillos en Anáhuac, Chihuahua, pero otras se extinguieron para siempre, quedando únicamente las ruinas de una época que ya pasó.


El Olvidado Sanatorio “San Vicente”, forma parte de los Archivos Perdidos de las Crónicas Urbanas. Si usted tiene información que quiera compartir para esta sección y si desea también adquirir los libros: “Los Archivos perdidos de las Crónicas Urbanas”, tomos I, II, III, IV, V, VI y VII, puede llamar al celular 614 148 85 03 y con gusto se lo llevamos a domicilio o bien adquiéralo en la librería Kosmos en Josué Neri Santos No. 111; La Luz del Día: Calle Blas Cano De Los Ríos 401, San Felipe I Etapa y en librerías Bodega del Libro.


Fuentes de Investigación:

Archivo de los APCUCh y Archivo Histórico del Municipio de Chihuahua.


Por: Oscar A. Viramontes Olivas

violioscar@gmail.com


Sin duda tenemos una gran riqueza histórica en nuestra ciudad y parte de esto, nos motiva a ubicarnos en esta ocasión en un edificio donde en la actualidad solo quedan vestigios enclavados dentro del Tecnológico de Monterrey, Campus Chihuahua, muy cerca del estacionamiento donde está el Parque de Investigación e Innovación Tecnológica de la misma institución. Ahí, existió una residencia de notables personajes en los tiempos de apogeo y turbulencia política de la Revolución Mexicana de 1910. Sin embargo, para ellos la vida tenía que seguir y fue que don Alberto Terrazas y doña Emilia Creel de Terrazas, decidieron ver la vida con optimismo y enriquecer su vínculo familiar al emprender juntos la construcción de lo que sería su casa de campo en tierras fértiles al norte de la entonces creciente ciudad de Chihuahua.

Comienzos de la construcción del que sería “La Quinta Verde” (Fototeca-INAH).

Eran los comienzos de 1908 y sus sueños se fincaron dentro de una realidad al quedar concluida la mansión que sería parte de su integración dentro de una sociedad que comenzaba a perfilarse en un ambiente de descomposición social. Con un costo de 400 mil pesos que para la época se trataba de una cantidad escandalosa por la pobreza arraigada del pueblo mexicano, se mostraba soberbia y distinguida con una superficie de 40 mil metros cuadrados, quedando terminada la quinta del matrimonio Terrazas-Creel, construcción con un enorme subterráneo, dos pisos, un ático y un pabellón construido por el ingeniero Carlos Ochoa. Era pues, una residencia campestre donde le agregarían bellos arreglos de cantera, propios de la arquitectura europea con un techo de teja color verde, tipo inglés, que con el tiempo, sería el motivo para que se le empezara a llamar “La Quinta Verde”. Pero los tiempos presagiaban un conflicto inevitable.


Para el 15 de noviembre de 1910 en Cuchillo Parado, Toribio Ortega empezaba su lucha; en San Isidro, Guerrero, Pascual Orozco y en San Andrés, Francisco Villa, iniciarían en Chihuahua la revolución, para la familia Terrazas-Creel que tal vez representaba el final de sus sueños puestos en formar una familia próspera y pujante junto al hogar construido en “La Quinta Verde”. La profecía se cumpliría y el conflicto llegaría al corazón de la capital del Estado y ellos, tuvieron que abandonarla. Poco a poco ante los acontecimientos y el avance de los revolucionarios en contra de las tropas federales de Victoriano Huerta, las puertas de “La Quinta Verde” empezarían a ser abiertas para nuevos inquilinos, hombres y mujeres que formaban parte de las tropas rebeldes, heridos que llegaban del campo de batalla y que eran atendidos en “la mansión verde”, teniéndose que acondicionar distintas áreas como hospital y vivienda para revolucionarios.

Quedaría termina en la primer década del siglo XX (Fototeca-INAH).

Después del conflicto revolucionario y con el asentamiento de una sociedad muy lastimada, todo volvería a la normalidad hasta llegar el año de 1935, 27 años después de la colocación de la primer piedra de la “La Quinta Verde” que dejaría ser casa campestre y hospital para revolucionarios, para transformarse en Sanatorio Terrazas-Cuilty o Hospital “San Vicente” o “Verde” como se empezaría a conocer popularmente y, cuya dirección estaría en manos del médico Arturo Martínez Ornelas, después del médico Alberto Enríquez S. y con el tiempo, al nosocomio llegarían cientos de personas de escasos recursos, sacerdotes, religiosas que eran atendidos en forma gratuita. El nuevo giro del hospital pasaría a la Fundación “Terrazas-Cuilty, donde las presidentas de la noble asociación serían las hijas del general don Luis Terrazas, la última de ellas, doña Amadita Terrazas de Sisniega quien duraría 20 años de presidenta del patronato, visitando periódicamente el nosocomio para estar al pendiente del funcionamiento y servicio del hospital. La muerte la alcanzó con un maravilloso siglo de vida y cuyo legado lo dejaría en cada rincón del “Verde”. El naciente hospital, siempre estuvo atendido por la Orden de las “Hijas de la Caridad” y en su tiempo, fue uno de los más importantes de la ciudad de Chihuahua por casi 40 años debido a la gran labor altruista que se desarrollaba en el interior de sus pasillos. El contador público Jaime Creel en esa época, lo declaró como la obra católica más importante de Chihuahua.


En sus interiores contaba con un departamento para enfermos con posibilidades económicas, los cuáles siempre preferían los servicios por la magnífica atención que prestaba. Así el “Sanatorio Verde” tendría su escuela de enfermería, catalogada como de las mejores del país, antecedente de la primera fundada en 1905 en Chihuahua de donde egresaron varias generaciones donde se destacaron dentro de la profesión. La primera presidenta que tuvo el patronato del Sanatorio, fue doña Luisa Terrazas de Guerrero, hija mayor de don Luis Terrazas, quien tuvo once hijos. A su vez, uno de los primeros patronatos lo formaron el ingeniero Miguel Márquez y don Federico Terrazas, buscando ante todo, que el sanatorio estuviera bien equipado. Pero vendría una nueva amenaza que lesionaría de muerte sus estructuras, dos incendios de grandes magnitudes cubrieron parte de las estructuras del edificio y aún con el esfuerzo de los “traga humos”, no se pudo hacer nada, quedando en ruinas lo que alguna vez sería la “Quinta Verde”, majestuosa residencia de campo que afortunadamente quedó servible o en condiciones regulares, el que sería donado a la benemérita Cruz Roja. Solo queda el recuerdo mudo de esa época próspera y familiar, de otra conflictiva y revolucionaria, y de aquella donde el dolor y la enfermedad eran mitigados. Su estructura, se fue perdiendo con el tiempo, una de estas, se conserva en la Hacienda de Bustillos en Anáhuac, Chihuahua, pero otras se extinguieron para siempre, quedando únicamente las ruinas de una época que ya pasó.


El Olvidado Sanatorio “San Vicente”, forma parte de los Archivos Perdidos de las Crónicas Urbanas. Si usted tiene información que quiera compartir para esta sección y si desea también adquirir los libros: “Los Archivos perdidos de las Crónicas Urbanas”, tomos I, II, III, IV, V, VI y VII, puede llamar al celular 614 148 85 03 y con gusto se lo llevamos a domicilio o bien adquiéralo en la librería Kosmos en Josué Neri Santos No. 111; La Luz del Día: Calle Blas Cano De Los Ríos 401, San Felipe I Etapa y en librerías Bodega del Libro.


Fuentes de Investigación:

Archivo de los APCUCh y Archivo Histórico del Municipio de Chihuahua.


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