/ lunes 8 de marzo de 2021

Desconfían mujeres de las autoridades: Lucía Chavira

Son las principales víctimas de acoso y violencia, asegura la abogada de la Defensoría de Derechos Universitarios; no denuncian por temor a que no haya justicia

La desconfianza hacia la autoridad es una de las principales causas que impide que las mujeres o víctimas de violencia interpongan alguna reclamación ante la Defensoría de los Derechos Universitarios. Las reclamantes aseguran que denuncian, pero al igual no pasa nada.

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La abogada defensora Lucía Denisse Chavira Acosta mencionó que la Universidad Autónoma de Chihuahua cuenta con un protocolo para atender la violencia y existe una propuesta para que en el ámbito nacional se establezca con la finalidad de prevenir y atender la violencia.

La violencia de género sigue muy arraigada en la comunidad, en la universitaria no es la excepción, las mujeres han y siguen siendo las víctimas potenciales, de acuerdo con las estadísticas de la Defensoría de los Derechos Universitarios, donde los varones también son los principales perpetradores.

La defensoría cumple dos años de existencia, un año de contar con Unidad de Género y poco menos de contar con un protocolo para la atención a la violencia, sin embargo Lucía considera que aún no se conoce de manera suficiente estos mecanismos, sin embargo sí hay un aumento en el número de reclamaciones.

La pausa que impuso la pandemia a consecuencia del virus SARS-CoV-2 y la enfermedad Covid-19 ha causado impacto en la comunidad universitaria debido a que se contaba con un programa de promoción y difusión para socializar el trabajo de la defensoría y con ello lograr la confianza que se requiere para que una víctima de violencia pueda denunciar.

Los liderazgos de cada facultad se encargaban de organizar las reuniones con los estudiantes, mientras que las autoridades encabezadas por el rector se reunían con los directivos y tomadores de decisiones para que conocieran que existe un protocolo de atención a la violencia al interior de la universidad.

Además, a partir de este semestre con el nuevo modelo académico en el ámbito de Sociedad, Justicia y Estado de Derecho se empezó a impartir la materia de Perspectiva de Género, ello gracias a que un grupo de maestros y maestras desarrollaron la unidad de aprendizaje para alumnos de segundo semestre. “Cualquier expresión de violencia en las universidades se tiene que combatir a través de una sensibilización que nos lleve a tener conciencia y que las relaciones que se dan en la universidad, las relaciones de poder se pueden llevar a cabo en un plano de respeto absoluto”.

El diagnóstico de Lucía Chavira es que el desconocimiento de que existen instancias a las que pueden recurrir es otro de los factores que inhibe la denuncia y en este caso las reclamaciones.

“En términos generales creo que hay mucha desconfianza hacia cualquier autoridad”, afirma la defensora.

Mujeres integrantes de colectivos les han externado esa desconfianza que existe, sobre todo porque persiste la idea de que se denuncia o reclama, pero nada pasa, los agresores no son sancionados.

Al respecto resaltó que los tiempos pandémicos han ralentizado los procesos, sobre todo por el desahogo de testimoniales, por lo que es necesario desahogar el proceso para tener argumentos fuertes y sólidos para emitir recomendaciones.

El hecho de que se estén tomando clases virtuales minimiza el riesgo de sufrir algún acoso o tipo de violencia, sin embargo se han dado en otras modalidades, como los comentarios inadecuados que se quedan registrados en los medios electrónicos. “A lo mejor son los mismos hechos, pero ahora tenemos evidencia en el contexto que se están dando, van quedando las conductas y comentarios discriminatorios, otro tipo de violencias en las evaluaciones, y otras cuestiones académicas”.

La defensora resaltó que para una víctima tampoco es fácil interponer una queja o reclamación, cuesta trabajo, ya que se requiere de empoderamiento emocional, que la víctima sane porque tiene que narrar hechos que le pueden resultar penosos y hasta cierto punto dolorosos.

Al presunto victimario también se le brinda la oportunidad de defensa y probar elementos de defensa, para eso no hay otra manera que tenga conocimiento de quién y de qué se le acusa.

En las reclamaciones que existen, las mujeres son las principales víctimas.

El pasado viernes, los integrantes de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior, entre ellas la Universidad Autónoma de Chihuahua, se reunieron de manera virtual con la secretaria de Educación Pública, Delfina Gómez Álvarez y con la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero.

Lucía Chavira participó en representación de Chihuahua, ya que buscan generar un protocolo para prevenir y atender la violencia de género en las universidades e instituciones de educación superior, donde se tenga lineamientos generales.

En el estado también existe la intención por parte de la Secretaría de Educación y Deporte, a propuesta del Consejo Estatal de Educación Superior, a donde han invitado a la Defensoría de los Derechos Universitarios a compartir su experiencia durante estos dos años y la activación del protocolo para prevenir y atender la violencia.

“Es un buen momento que se voltee a ver hacia el interior de las universidades y se homologuen las áreas institucionales que puedan atender, sobre todo que se clarifique la ruta crítica en caso de violencia”.

Consideró que contar con un protocolo que pueda ser perfectible y que contenga mayores garantías de protección es un hecho sin precedente, sobre todo que ayudará a evitar la revictimización, pero sobre todo que quede constancia que permita dimensionar el problema.

Para Lucía estar al frente de la Defensoría de los Derechos Universitarios es una gran responsabilidad, “para mí ha sido un desafío, porque como miembro de la comunidad universitaria sé de estas violencias simbólicas que se dan dentro de las universidades, como mujer, pues tener la empatía necesaria para entender e interiorizar lo que están viviendo las chicas cuando llegan con nosotros”.

Afirma que el compromiso es que sientan un espacio seguro, una escucha solidaria y respeto profundo, factores que ayudan en el proceso.

Ante la pandemia se han tenido que adecuar a las circunstancias a través de redes sociales y de manera física en el espacio que ocupa la defensoría a fin de que no se queden asuntos rezagados.

“Acudir a la defensoría no implica que de manera inmediata se dé una reclamación, al menos encontrarán una escucha u orientación, la última decisión está en la persona que nos visita y nos confía algún problema”.

Recordó que en años anteriores en la universidad se tenían menos garantías y nulos mecanismos de defensa en materia de acoso, pues incluso sólo había un examen oral a horas no adecuadas, estaban sujetos a que en un examen se definiera todo el año. Ahora los y las estudiantes cuentan con procesos parciales para ir dejando evidencia de su avance académico y no sólo estar a merced de lo que el maestro considera.

Finalmente invitó a la comunidad universitaria a conocer cuáles son los derechos que se tienen y puedan defenderlos.

La desconfianza hacia la autoridad es una de las principales causas que impide que las mujeres o víctimas de violencia interpongan alguna reclamación ante la Defensoría de los Derechos Universitarios. Las reclamantes aseguran que denuncian, pero al igual no pasa nada.

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La abogada defensora Lucía Denisse Chavira Acosta mencionó que la Universidad Autónoma de Chihuahua cuenta con un protocolo para atender la violencia y existe una propuesta para que en el ámbito nacional se establezca con la finalidad de prevenir y atender la violencia.

La violencia de género sigue muy arraigada en la comunidad, en la universitaria no es la excepción, las mujeres han y siguen siendo las víctimas potenciales, de acuerdo con las estadísticas de la Defensoría de los Derechos Universitarios, donde los varones también son los principales perpetradores.

La defensoría cumple dos años de existencia, un año de contar con Unidad de Género y poco menos de contar con un protocolo para la atención a la violencia, sin embargo Lucía considera que aún no se conoce de manera suficiente estos mecanismos, sin embargo sí hay un aumento en el número de reclamaciones.

La pausa que impuso la pandemia a consecuencia del virus SARS-CoV-2 y la enfermedad Covid-19 ha causado impacto en la comunidad universitaria debido a que se contaba con un programa de promoción y difusión para socializar el trabajo de la defensoría y con ello lograr la confianza que se requiere para que una víctima de violencia pueda denunciar.

Los liderazgos de cada facultad se encargaban de organizar las reuniones con los estudiantes, mientras que las autoridades encabezadas por el rector se reunían con los directivos y tomadores de decisiones para que conocieran que existe un protocolo de atención a la violencia al interior de la universidad.

Además, a partir de este semestre con el nuevo modelo académico en el ámbito de Sociedad, Justicia y Estado de Derecho se empezó a impartir la materia de Perspectiva de Género, ello gracias a que un grupo de maestros y maestras desarrollaron la unidad de aprendizaje para alumnos de segundo semestre. “Cualquier expresión de violencia en las universidades se tiene que combatir a través de una sensibilización que nos lleve a tener conciencia y que las relaciones que se dan en la universidad, las relaciones de poder se pueden llevar a cabo en un plano de respeto absoluto”.

El diagnóstico de Lucía Chavira es que el desconocimiento de que existen instancias a las que pueden recurrir es otro de los factores que inhibe la denuncia y en este caso las reclamaciones.

“En términos generales creo que hay mucha desconfianza hacia cualquier autoridad”, afirma la defensora.

Mujeres integrantes de colectivos les han externado esa desconfianza que existe, sobre todo porque persiste la idea de que se denuncia o reclama, pero nada pasa, los agresores no son sancionados.

Al respecto resaltó que los tiempos pandémicos han ralentizado los procesos, sobre todo por el desahogo de testimoniales, por lo que es necesario desahogar el proceso para tener argumentos fuertes y sólidos para emitir recomendaciones.

El hecho de que se estén tomando clases virtuales minimiza el riesgo de sufrir algún acoso o tipo de violencia, sin embargo se han dado en otras modalidades, como los comentarios inadecuados que se quedan registrados en los medios electrónicos. “A lo mejor son los mismos hechos, pero ahora tenemos evidencia en el contexto que se están dando, van quedando las conductas y comentarios discriminatorios, otro tipo de violencias en las evaluaciones, y otras cuestiones académicas”.

La defensora resaltó que para una víctima tampoco es fácil interponer una queja o reclamación, cuesta trabajo, ya que se requiere de empoderamiento emocional, que la víctima sane porque tiene que narrar hechos que le pueden resultar penosos y hasta cierto punto dolorosos.

Al presunto victimario también se le brinda la oportunidad de defensa y probar elementos de defensa, para eso no hay otra manera que tenga conocimiento de quién y de qué se le acusa.

En las reclamaciones que existen, las mujeres son las principales víctimas.

El pasado viernes, los integrantes de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior, entre ellas la Universidad Autónoma de Chihuahua, se reunieron de manera virtual con la secretaria de Educación Pública, Delfina Gómez Álvarez y con la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero.

Lucía Chavira participó en representación de Chihuahua, ya que buscan generar un protocolo para prevenir y atender la violencia de género en las universidades e instituciones de educación superior, donde se tenga lineamientos generales.

En el estado también existe la intención por parte de la Secretaría de Educación y Deporte, a propuesta del Consejo Estatal de Educación Superior, a donde han invitado a la Defensoría de los Derechos Universitarios a compartir su experiencia durante estos dos años y la activación del protocolo para prevenir y atender la violencia.

“Es un buen momento que se voltee a ver hacia el interior de las universidades y se homologuen las áreas institucionales que puedan atender, sobre todo que se clarifique la ruta crítica en caso de violencia”.

Consideró que contar con un protocolo que pueda ser perfectible y que contenga mayores garantías de protección es un hecho sin precedente, sobre todo que ayudará a evitar la revictimización, pero sobre todo que quede constancia que permita dimensionar el problema.

Para Lucía estar al frente de la Defensoría de los Derechos Universitarios es una gran responsabilidad, “para mí ha sido un desafío, porque como miembro de la comunidad universitaria sé de estas violencias simbólicas que se dan dentro de las universidades, como mujer, pues tener la empatía necesaria para entender e interiorizar lo que están viviendo las chicas cuando llegan con nosotros”.

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