/ domingo 8 de septiembre de 2019

¿LA GUERRILLA VERDADERA?

Liga Comunista 23 de Septiembre

Entre la década de los sesenta y setenta, México se convulsionó por el surgimiento de diferentes grupos armados integrados en su mayoría por profesores e intelectuales de la clase media y estudiantes quienes decidieron intentar el asalto al poder en México con armas y desde la clandestinidad, convencidos que ya se habían agotado otros argumentos y recursos.

RECIBE LAS NOTICIAS DIRECTO EN TU WHATSAPP, SUSCRÍBETE AQUÍ

Era el momento de la efervescencia en las universidades donde se respiraba un ambiente de estupefacción e indignación después del movimiento estudiantil de 1968 que culminó en la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco. Era el México urbano que dejaba atrás las luchas agrarias y de la tierra. En Chihuahua, el 23 de septiembre de 1965 había estrujado al país con el ataque al cuartel militar de ciudad Madera, donde un reducido grupo de estudiantes normalistas y campesinos, intentaron sorprender a los militares para hacerse de armas y pertrechos.

Era el sueño que desde tiempo atrás alborotaba sus pensamientos. Creían que esa acción guerrillera sería la mecha que incendiaria diferentes regiones del país y que como una campanada de aviso, se irían dando brotes similares.

La justificación la tenían más que analizada y consensada pues por diferentes vías habían hecho gestiones para impedir los abusos de caciques de la región. Reuniones, entrevistas, plantones, tomas de oficinas, invasión de tierras, cartas y gestorías, pero no les había dado buenos resultados. Estaban convencidos que el único camino que les dejaron era la vía de las armas, y por ahí se fueron.

Esa acción armada daría la vuelta al mundo por los diferentes medios de la época, no tanto por la dimensión, sino por el significado. Apenas se estaba asimilando la incursión de guerrilleros cubanos al frente de Fidel Castro quienes habían tomado a sangre y fuego el cuartel Moncada, para desalojar de la isla a Fulgencio Batista y constituirse en un nuevo gobierno, proclamando un gobierno socialista.

Madera, un poblado serrano ubicado en un estado al norte de México y frontera con Estados Unidos de Norteamérica alertó a organismos de seguridad de ambos países, porque no sabían con precisión la magnitud del grupo atacante ni las ramificaciones que tenían.

Después de los funestos resultados donde murió casi la mayoría de los guerrilleros que se enfrentaron con los militares que estaban en el cuartel, hubo un respiro para las autoridades y anunciaron que la “gavilla” de Arturo Gámiz estaba aniquilada y que la paz y tranquilidad estaba asegurada en la amplia zona de la sierra tarahumara. Todo volvía a la aparente normalidad.

Sin embargo, los guerrilleros que lograron salir vivos de la cueva del lobo que se les había convertido la barranca con militares que estaban alertados del ataque, entre el fuego cruzado y los grandes fanales de una máquina de ferrocarril que encendieron para divisarlos en ese amanecer del 23 de septiembre y cazarlos como conejos, se reagruparon en la ciudad de México, lejos de la persecución policiaca.

El gobierno de Chihuahua, los jefes policiacos y la policía política de México creyeron y aseguraron que la tormenta ya había pasado y con la certeza de que entre los muertos estaban los dos principales líderes -Arturo Gámiz y Pablo Gómez- durmieron tranquilos porque la rabia se había terminado. Ya estaban bajo la tierra los causantes.

Pero estaban muy equivocados, pues sucedió todo lo contrario: la historia apenas iniciaba.


******************


La fecha del 23 de septiembre, a partir de 1965, sería un referente muy importante en la historiografía de las guerrillas de izquierda en México. La figura de Arturo Gámiz, se convirtió en un modelo para futuras generaciones de guerrillas y el ideario y acción de ese embrionario grupo, sería el estímulo e inspiración de varios grupos en ciernes. Los hechos de 1968, coronarían esa decisión y en varios estados de la República empezaron a brotar comandos, células guerrilleras, grupos marxistas de estudio y análisis de la realidad y aún en un sector de la Iglesia Católica, a la luz de los cambios del Concilio Vaticano II, le darían un interpretación marxista al Evangelio por medio de la teología de la liberación.

Los sobrevivientes del frustrado ataque al cuartel de Madera, se refugiaron en diferentes casas de amigos y familiares, pero no estaban muy seguros pues serían los primeros lugares donde los buscaría la policía. La capital del país fue el escondite más adecuado pues ya existían contactos y militantes que compartían la visión y acción de la guerrilla en Chihuahua y otras entidades.

Las preocupaciones de quienes se habían salvado de la acción de Madera, estuvo centrada en tres motivos principalmente: hacer un balance de las bajas y verificar quienes habían salido con vida del ataque; analizar las causas del desenlace desastroso, envuelto entre el misterio y la sorpresa del gran número de soldados que los estaban esperando, lo que lógicamente despertaba una gran duda si existía entre ellos un traidor y por último, cuál era el paso siguiente entre algunas disyuntivas como reagruparse como Grupo Guerrillero Popular, ideado originalmente por Arturo Gámiz y regresar a la sierra de Chihuahua y continuar con la lucha armada o cambiar de estrategia.

El primer tema tratado por un grupo muy consistente era que tenían la certeza que habían sido traicionados por el exmilitar que los había entrenado el capitán Lorenzo Cárdenas Barajas y por lo tanto, sugerían romper la relación con él. Otro grupo, casi todos chihuahuenses también, decidieron no regresar a la sierra pero si trasladarse a otro estado de la República y continuar con las acciones guerrilleras.

Por lo pronto, en ese grupo de chihuahuenses destacaron dos liderazgos en Pedro Uranga Rohana y Oscar González Eguiarte. Los que siguieron al primero se fueron al estado de Hidalgo –donde los detendría la policía- y González Eguiarte fue de la idea de regresar a Chihuahua para seguir con la bandera de Arturo Gámiz.

Para 1966, siete meses después del ataque al cuartel de Madera, los organismos de inteligencia y seguridad del gobierno federal tenían el registro de la existencia de un grupo llamado 23 de Septiembre dirigido por Oscar González Eguiarte.

Posteriormente, la Dirección Federal de Seguridad generó un documento el 26 de enero de 1967, donde detalló que dieron con un domicilio en las calles de Baltimore No. 78-A en la ciudad de México donde jóvenes de Chihuahua y Guerrero mantenían reuniones y les localizan propaganda política.

Ahí habitaban jóvenes afines al movimiento de la Democracia Cristiana y otros asistentes a ese domicilio dicen ser integrantes del “Movimiento 23 de Septiembre, pero ellos se juntaban en la calle Wisconsin No. 107, departamento 8 en colonia Nápoles rentado por la chihuahuenses Martha Cecilia Ornelas Gil. Ahí detiene la policía a Pedro Uranga Rohana (a) “Jorge Treviño”, Saúl Ornelas Gómez (a) “Camilo Montes Chavarría” y Martha Cecilia Ornelas Gil (a) Clara Treviso”. Además otro de los dirigentes de ese grupo era Juan Fernández Carrejo (a) “Sergio Maciel”.

Otros de los integrantes del grupo 23 de Septiembre fueron identificados como Salvador Gaytán Aguirre, Carlos Núñez Moreno, Judith Reyes y Margarita Urías Hermosillo, quien usaba el seudónimo de “Mónica del Valle”.

En enero de 1972 en Chihuahua, tres comandos, del denominado Núcleo Guerrillero, realizan asaltos a mano armada en tres sucursales bancarias de Multibanco Comermex siendo aprehendidos los integrantes. Otros caen en el intento, entre ellos, la estudiante de derecho de la UACH[1] Avelina Gallegos (a) Natacha. Otros fueron detenidos y consignados en la ciudad de México. Ahí se conoce la figura de Diego Lucero, quien ocupaba un lugar muy importante en la organización de grupos guerrilleros en diferentes partes del país, y cuando actuó en su propia ciudad, fue detenido y eliminado sin dar ninguna explicación las autoridades.


******************


El 15 de marzo de 1973 se realiza una reunión en la ciudad de Guadalajara, donde fueron convocados diferentes grupos que actuaban en varias ciudades del país, con la idea de lograr unificarlos y crear una fuerza más contundente en el movimiento guerrillero mexicano.

Estuvieron presentes dirigentes o representantes del Frente Estudiantil Revolucionario, el grupo Los Procesos de Monterrey, el grupo 23 de Septiembre, Los Guajiros, el Movimiento Estudiantil Profesional (MEP), Los Enfermos de Sinaloa, el Comando Lacandones, el Movimiento Armado Revolucionario (MAR), grupo Los Macías, Liga Leninista Espartaquista, Comandos Urbanos y otros más pequeños y acordaron conformar la Liga Comunista 23 de Septiembre.

El convocante fue Ignacio Salas Obregón, quien empezó con el alias de Vicente, y luego lo cambió por el de “Oseas” a partir de ser nombrado el primer dirigente de la LC23S (Liga Comunista 23 de Septiembre) por el que sería muy conocido y respetado su liderazgo.

La LC23S es considerada como el movimiento guerrillero urbano más grande en la historia de México. Según Gustavo Hirales[2] el nombre se inspiró de varios elementos:

Liga, por la organización que fundaron Carlos Marx y Federico Engels; “la liga de los justos”, opción el lugar de partido.

Comunista, porque expresaba el objetivo histórico del proceso revolucionario, y

23 de septiembre, en honor a la guerrilla de Arturo Gámiz en Chihuahua.

Y otro de los acuerdos fue la elaboración de un periódico de difusión de sus actividades, dirigido a los obreros y estudiantes llamado “Madera”, también en referencia al mencionado ataque al cuartel.

Según documentos de la propia LC23S y de los informes de la Dirección Federal de Seguridad, una de las características de esta agrupación que unificó a todos los grupos guerrilleros, salvo la guerrilla o Brigada de Ajusticiamiento de Lucio Cabañas en la sierra de Guerrero, fue de una posición crítica y el de no recibir dinero o entrenamiento o apoyo del exterior para mantenerse como una guerrilla autónoma y autóctona, por así decirlo.

Sus integrantes, que llegaron a ser cientos en más de 20 estados de la República, serán mujeres y hombres jóvenes que llevaran una vida doble, con una apariencia normal de estudiantes y otra en la clandestinidad con un apodo, muchas veces sin conocer entre ellos sus verdaderos nombres para evitar delatar a sus compañeros si los detenía la policía.

Con los recursos que obtenían en asaltos bancarios o secuestros, financiaban rentas de las llamadas “casas de seguridad” donde era punto de planear acciones y ocultar sus actividades. Les daban entrenamiento militar para el uso de armas y explosivos y eran muy estrictos en la prohibición de consumir alcohol o drogas.

A los pocos meses, se volvieron a reunir nuevamente en Guadalajara y su fuerza ya incluía más de 500 militantes activos, siendo los estados de Sinaloa, Sonora, Jalisco y Chihuahua con el mayor número de elementos. En ese entonces Chihuahua reportaba 56 miembros mientras que el Distrito Federal tenía 58, lo que daba una idea de la proporción y la importancia del papel de Chihuahua en la Liga. Tanto la capital como ciudad Juárez y unos puntos serranos eran los principales focos de activísimo de la LC23S.

En el primer año de actividad, a la LC23S le atribuyeron 60 acciones armadas, entre ellas 6 secuestros, 3 asaltos bancarios, 17 asaltos diversos y el asesinato de 15 policías, 6 soldados y 8 civiles haciendo un cálculo que en ese lapso habían obtenido unos 15 millones de pesos para financiar sus actividades guerrilleras.

El organigrama de su funcionamiento estaba dirigido por una comisión nacional donde el principal líder era Ignacio Salas “Oseas” y el país lo tenían agrupado en cinco comités o zonas: el Noroeste estaba integrado por Chihuahua, Sonora, Sinaloa, Durango y Baja California; Noreste, por Nuevo León, Tamaulipas y Coahuila; Occidente, por Jalisco, Michoacán, Aguascalientes y Guanajuato; Sur, por Veracruz, Oaxaca, Tabasco, Guerrero y Chiapas. Y la quinta zona era la llamada Brigada Roja, donde tenían al Distrito Federal, estado de México, Puebla, Hidalgo y Tlaxcala.

Sin embargo, “si la guerrilla se movía, Fernando Gutiérrez Barrios lo sabía; si la guerrilla planeaba un asalto, Miguel Nazar Haro lo sabía; si los guerrilleros hacían el amor, Luis de la Barreda lo sabía, si la guerrilla respiraba, Luis Echeverría, José López Portillo, todos, lo sabían”[3], lo que generó que el gobierno federal considerara como asunto de seguridad nacional la existencia de la LC23S y elaborara una estrategia para aniquilarla, dando nacimiento a la Brigada Blanca, con entrenamiento de contrainsurgencia.

Otra de las estrategias para combatir a la LC23S fue desde adentro, como ya lo habían realizado y con éxito con otros grupos guerrilleros, a los que infiltraron con falsos agentes para conocer de primera mano las acciones que preparaban y donde iban a actuar.

El tener la percepción de estar infiltrados les dañó más que la propia información que obtenían los “topos”, pues les generó un psicosis de desconfianza entre ellos mismos que llegaron a realizar verdaderas “purgas” eliminado a guerrilleros de los que sospechaban podían estar pasando datos a los policías.

Entre las acciones más espectaculares, pero que a la postre, los llevaron a su eliminación, desaparición o cárcel fue el intento de secuestro del principal empresario de Monterrey Eugenio Garza Sada el 17 de septiembre de 1973 donde muere. El 10 de octubre de 1973 en Guadalajara, el secuestro simultáneo del industrial Fernando Aranguren Castiello y del cónsul británico Anthony Duncan. En esa misma ciudad un mes después, ajustician a unos elementos del Ejército Mexicano.

El 26 de enero de 1976 organizan con éxito la fuga de la Penitenciaria de Oblatos para liberar unos guerrilleros prisioneros. El 11 de agosto de 1976 intentar secuestrar a Margarita López Portillo, hermana del Presidente de la República. En el hecho muere el entonces jefe de la LC23S y al año siguiente en septiembre, secuestran y liberan al dueño del Grupo Modelo Antonio Fernández Diez.

Una de las acciones que desacreditó a la LC23S ante varios sectores de la sociedad mexicana fue el asesinato de policías por el solo hecho de portar un uniforme que los identificaba como tal, y en ellos personificaban los males e injusticias del capitalismo. El gobierno mexicano aprovechó eso para generar campañas donde los exhibían como asesinos.

El Buró Político de la LC23S en su reunión de agosto de 1973 en Guadalajara, tomó estos acuerdos[4] : “ajusticiar al mayor número de miembros de la policía y del ejército, no como venganza sino para minar la fuerza enemiga y hacerse de armas; realización de actividades militares para apoyar el movimiento de masas; recuperar u obtener armas, “expropiar” todos los recursos materiales y monetarios necesarios para la lucha y liberar miembros de la organización que se encontraban presos en diferentes cárceles del país, para lo cual se planeó el secuestro de personas importantes”.

La historia de la Liga Comunista 23 de Septiembre ha ido paulatinamente saliendo a la luz pública, pues era un grupo clandestino y muchas de las decisiones y acciones solo fueron conocidas por sus líderes o por otros miembros que murieron en los hechos o que hasta el momento se desconoce si viven o murieron. La verdad histórica se fue con ellos.

Se han publicado varios libros testimoniales de exguerrilleros que lograron sobrevivir después de varios años de permanecer en la cárcel. Ahí relatan su visión de esa época, las razones de su actuar y el sueño que tuvieron para cambiar las estructuras del país desde la vía de las armas.

Del creador, fundador y primer jefe de la LC23S han quedado muy pocos rastros. En Chihuahua sigue vigente la lucha de los familiares o descendientes de 12 militantes de la Liga que quedaron en una condición de desaparecidos.

La guerrilla de Arturo Gámiz si dio los frutos que ni siquiera él pudo haber calculado. La muerte de los guerrilleros en el ataque al cuartel de Madera el 23 de septiembre no fue el fin de la intranquilidad y la agitación en el campo chihuahuense, sino fue el inicio de la guerrilla urbana más importante de México.

[1] Contreras Orozco, Javier (2011) Los Informantes. Documentos confidenciales de la guerrilla en Chihuahua, colección Textos Universitarios, Universidad Autónoma de Chihuahua, Impresora Standar, tercera edición, ISBN: 970-748-034-3, pp. 465, México.

[2] Hirales, Gustavo (1996) Le guerra de los justos, ed. Cal y Arena, México

[3] Rodriguez Munguía, Jacinto (2011) Así se aniquiló a la guerrilla urbana, 1 de febrero de 2011, La Tiranía Invisible, https://latiraniainvisible.com/2011/02/01/asi-se-aniquilo-a-la-guerrilla-urbana-2/

[4] Rangel Hernández, Lucio (2011) Tesis La Liga Comunista 23 de Septiembre 1973-1981. Historia de la organización y sus militantes, Instituto de Investigaciones Históricas, Universidad Michoacana de San Nicolás, marzo 2011. Se basa en el interrogatorio de Ignacio Salas Obregón cuando fue detenido y luego desaparecido.


Javier H. Contreras Orozco Profesor de Periodismo/ Facultad de Filosofia y Letras

Universidad Autónoma de Chihuahua

jcontreraso@uach.mx

Entre la década de los sesenta y setenta, México se convulsionó por el surgimiento de diferentes grupos armados integrados en su mayoría por profesores e intelectuales de la clase media y estudiantes quienes decidieron intentar el asalto al poder en México con armas y desde la clandestinidad, convencidos que ya se habían agotado otros argumentos y recursos.

RECIBE LAS NOTICIAS DIRECTO EN TU WHATSAPP, SUSCRÍBETE AQUÍ

Era el momento de la efervescencia en las universidades donde se respiraba un ambiente de estupefacción e indignación después del movimiento estudiantil de 1968 que culminó en la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco. Era el México urbano que dejaba atrás las luchas agrarias y de la tierra. En Chihuahua, el 23 de septiembre de 1965 había estrujado al país con el ataque al cuartel militar de ciudad Madera, donde un reducido grupo de estudiantes normalistas y campesinos, intentaron sorprender a los militares para hacerse de armas y pertrechos.

Era el sueño que desde tiempo atrás alborotaba sus pensamientos. Creían que esa acción guerrillera sería la mecha que incendiaria diferentes regiones del país y que como una campanada de aviso, se irían dando brotes similares.

La justificación la tenían más que analizada y consensada pues por diferentes vías habían hecho gestiones para impedir los abusos de caciques de la región. Reuniones, entrevistas, plantones, tomas de oficinas, invasión de tierras, cartas y gestorías, pero no les había dado buenos resultados. Estaban convencidos que el único camino que les dejaron era la vía de las armas, y por ahí se fueron.

Esa acción armada daría la vuelta al mundo por los diferentes medios de la época, no tanto por la dimensión, sino por el significado. Apenas se estaba asimilando la incursión de guerrilleros cubanos al frente de Fidel Castro quienes habían tomado a sangre y fuego el cuartel Moncada, para desalojar de la isla a Fulgencio Batista y constituirse en un nuevo gobierno, proclamando un gobierno socialista.

Madera, un poblado serrano ubicado en un estado al norte de México y frontera con Estados Unidos de Norteamérica alertó a organismos de seguridad de ambos países, porque no sabían con precisión la magnitud del grupo atacante ni las ramificaciones que tenían.

Después de los funestos resultados donde murió casi la mayoría de los guerrilleros que se enfrentaron con los militares que estaban en el cuartel, hubo un respiro para las autoridades y anunciaron que la “gavilla” de Arturo Gámiz estaba aniquilada y que la paz y tranquilidad estaba asegurada en la amplia zona de la sierra tarahumara. Todo volvía a la aparente normalidad.

Sin embargo, los guerrilleros que lograron salir vivos de la cueva del lobo que se les había convertido la barranca con militares que estaban alertados del ataque, entre el fuego cruzado y los grandes fanales de una máquina de ferrocarril que encendieron para divisarlos en ese amanecer del 23 de septiembre y cazarlos como conejos, se reagruparon en la ciudad de México, lejos de la persecución policiaca.

El gobierno de Chihuahua, los jefes policiacos y la policía política de México creyeron y aseguraron que la tormenta ya había pasado y con la certeza de que entre los muertos estaban los dos principales líderes -Arturo Gámiz y Pablo Gómez- durmieron tranquilos porque la rabia se había terminado. Ya estaban bajo la tierra los causantes.

Pero estaban muy equivocados, pues sucedió todo lo contrario: la historia apenas iniciaba.


******************


La fecha del 23 de septiembre, a partir de 1965, sería un referente muy importante en la historiografía de las guerrillas de izquierda en México. La figura de Arturo Gámiz, se convirtió en un modelo para futuras generaciones de guerrillas y el ideario y acción de ese embrionario grupo, sería el estímulo e inspiración de varios grupos en ciernes. Los hechos de 1968, coronarían esa decisión y en varios estados de la República empezaron a brotar comandos, células guerrilleras, grupos marxistas de estudio y análisis de la realidad y aún en un sector de la Iglesia Católica, a la luz de los cambios del Concilio Vaticano II, le darían un interpretación marxista al Evangelio por medio de la teología de la liberación.

Los sobrevivientes del frustrado ataque al cuartel de Madera, se refugiaron en diferentes casas de amigos y familiares, pero no estaban muy seguros pues serían los primeros lugares donde los buscaría la policía. La capital del país fue el escondite más adecuado pues ya existían contactos y militantes que compartían la visión y acción de la guerrilla en Chihuahua y otras entidades.

Las preocupaciones de quienes se habían salvado de la acción de Madera, estuvo centrada en tres motivos principalmente: hacer un balance de las bajas y verificar quienes habían salido con vida del ataque; analizar las causas del desenlace desastroso, envuelto entre el misterio y la sorpresa del gran número de soldados que los estaban esperando, lo que lógicamente despertaba una gran duda si existía entre ellos un traidor y por último, cuál era el paso siguiente entre algunas disyuntivas como reagruparse como Grupo Guerrillero Popular, ideado originalmente por Arturo Gámiz y regresar a la sierra de Chihuahua y continuar con la lucha armada o cambiar de estrategia.

El primer tema tratado por un grupo muy consistente era que tenían la certeza que habían sido traicionados por el exmilitar que los había entrenado el capitán Lorenzo Cárdenas Barajas y por lo tanto, sugerían romper la relación con él. Otro grupo, casi todos chihuahuenses también, decidieron no regresar a la sierra pero si trasladarse a otro estado de la República y continuar con las acciones guerrilleras.

Por lo pronto, en ese grupo de chihuahuenses destacaron dos liderazgos en Pedro Uranga Rohana y Oscar González Eguiarte. Los que siguieron al primero se fueron al estado de Hidalgo –donde los detendría la policía- y González Eguiarte fue de la idea de regresar a Chihuahua para seguir con la bandera de Arturo Gámiz.

Para 1966, siete meses después del ataque al cuartel de Madera, los organismos de inteligencia y seguridad del gobierno federal tenían el registro de la existencia de un grupo llamado 23 de Septiembre dirigido por Oscar González Eguiarte.

Posteriormente, la Dirección Federal de Seguridad generó un documento el 26 de enero de 1967, donde detalló que dieron con un domicilio en las calles de Baltimore No. 78-A en la ciudad de México donde jóvenes de Chihuahua y Guerrero mantenían reuniones y les localizan propaganda política.

Ahí habitaban jóvenes afines al movimiento de la Democracia Cristiana y otros asistentes a ese domicilio dicen ser integrantes del “Movimiento 23 de Septiembre, pero ellos se juntaban en la calle Wisconsin No. 107, departamento 8 en colonia Nápoles rentado por la chihuahuenses Martha Cecilia Ornelas Gil. Ahí detiene la policía a Pedro Uranga Rohana (a) “Jorge Treviño”, Saúl Ornelas Gómez (a) “Camilo Montes Chavarría” y Martha Cecilia Ornelas Gil (a) Clara Treviso”. Además otro de los dirigentes de ese grupo era Juan Fernández Carrejo (a) “Sergio Maciel”.

Otros de los integrantes del grupo 23 de Septiembre fueron identificados como Salvador Gaytán Aguirre, Carlos Núñez Moreno, Judith Reyes y Margarita Urías Hermosillo, quien usaba el seudónimo de “Mónica del Valle”.

En enero de 1972 en Chihuahua, tres comandos, del denominado Núcleo Guerrillero, realizan asaltos a mano armada en tres sucursales bancarias de Multibanco Comermex siendo aprehendidos los integrantes. Otros caen en el intento, entre ellos, la estudiante de derecho de la UACH[1] Avelina Gallegos (a) Natacha. Otros fueron detenidos y consignados en la ciudad de México. Ahí se conoce la figura de Diego Lucero, quien ocupaba un lugar muy importante en la organización de grupos guerrilleros en diferentes partes del país, y cuando actuó en su propia ciudad, fue detenido y eliminado sin dar ninguna explicación las autoridades.


******************


El 15 de marzo de 1973 se realiza una reunión en la ciudad de Guadalajara, donde fueron convocados diferentes grupos que actuaban en varias ciudades del país, con la idea de lograr unificarlos y crear una fuerza más contundente en el movimiento guerrillero mexicano.

Estuvieron presentes dirigentes o representantes del Frente Estudiantil Revolucionario, el grupo Los Procesos de Monterrey, el grupo 23 de Septiembre, Los Guajiros, el Movimiento Estudiantil Profesional (MEP), Los Enfermos de Sinaloa, el Comando Lacandones, el Movimiento Armado Revolucionario (MAR), grupo Los Macías, Liga Leninista Espartaquista, Comandos Urbanos y otros más pequeños y acordaron conformar la Liga Comunista 23 de Septiembre.

El convocante fue Ignacio Salas Obregón, quien empezó con el alias de Vicente, y luego lo cambió por el de “Oseas” a partir de ser nombrado el primer dirigente de la LC23S (Liga Comunista 23 de Septiembre) por el que sería muy conocido y respetado su liderazgo.

La LC23S es considerada como el movimiento guerrillero urbano más grande en la historia de México. Según Gustavo Hirales[2] el nombre se inspiró de varios elementos:

Liga, por la organización que fundaron Carlos Marx y Federico Engels; “la liga de los justos”, opción el lugar de partido.

Comunista, porque expresaba el objetivo histórico del proceso revolucionario, y

23 de septiembre, en honor a la guerrilla de Arturo Gámiz en Chihuahua.

Y otro de los acuerdos fue la elaboración de un periódico de difusión de sus actividades, dirigido a los obreros y estudiantes llamado “Madera”, también en referencia al mencionado ataque al cuartel.

Según documentos de la propia LC23S y de los informes de la Dirección Federal de Seguridad, una de las características de esta agrupación que unificó a todos los grupos guerrilleros, salvo la guerrilla o Brigada de Ajusticiamiento de Lucio Cabañas en la sierra de Guerrero, fue de una posición crítica y el de no recibir dinero o entrenamiento o apoyo del exterior para mantenerse como una guerrilla autónoma y autóctona, por así decirlo.

Sus integrantes, que llegaron a ser cientos en más de 20 estados de la República, serán mujeres y hombres jóvenes que llevaran una vida doble, con una apariencia normal de estudiantes y otra en la clandestinidad con un apodo, muchas veces sin conocer entre ellos sus verdaderos nombres para evitar delatar a sus compañeros si los detenía la policía.

Con los recursos que obtenían en asaltos bancarios o secuestros, financiaban rentas de las llamadas “casas de seguridad” donde era punto de planear acciones y ocultar sus actividades. Les daban entrenamiento militar para el uso de armas y explosivos y eran muy estrictos en la prohibición de consumir alcohol o drogas.

A los pocos meses, se volvieron a reunir nuevamente en Guadalajara y su fuerza ya incluía más de 500 militantes activos, siendo los estados de Sinaloa, Sonora, Jalisco y Chihuahua con el mayor número de elementos. En ese entonces Chihuahua reportaba 56 miembros mientras que el Distrito Federal tenía 58, lo que daba una idea de la proporción y la importancia del papel de Chihuahua en la Liga. Tanto la capital como ciudad Juárez y unos puntos serranos eran los principales focos de activísimo de la LC23S.

En el primer año de actividad, a la LC23S le atribuyeron 60 acciones armadas, entre ellas 6 secuestros, 3 asaltos bancarios, 17 asaltos diversos y el asesinato de 15 policías, 6 soldados y 8 civiles haciendo un cálculo que en ese lapso habían obtenido unos 15 millones de pesos para financiar sus actividades guerrilleras.

El organigrama de su funcionamiento estaba dirigido por una comisión nacional donde el principal líder era Ignacio Salas “Oseas” y el país lo tenían agrupado en cinco comités o zonas: el Noroeste estaba integrado por Chihuahua, Sonora, Sinaloa, Durango y Baja California; Noreste, por Nuevo León, Tamaulipas y Coahuila; Occidente, por Jalisco, Michoacán, Aguascalientes y Guanajuato; Sur, por Veracruz, Oaxaca, Tabasco, Guerrero y Chiapas. Y la quinta zona era la llamada Brigada Roja, donde tenían al Distrito Federal, estado de México, Puebla, Hidalgo y Tlaxcala.

Sin embargo, “si la guerrilla se movía, Fernando Gutiérrez Barrios lo sabía; si la guerrilla planeaba un asalto, Miguel Nazar Haro lo sabía; si los guerrilleros hacían el amor, Luis de la Barreda lo sabía, si la guerrilla respiraba, Luis Echeverría, José López Portillo, todos, lo sabían”[3], lo que generó que el gobierno federal considerara como asunto de seguridad nacional la existencia de la LC23S y elaborara una estrategia para aniquilarla, dando nacimiento a la Brigada Blanca, con entrenamiento de contrainsurgencia.

Otra de las estrategias para combatir a la LC23S fue desde adentro, como ya lo habían realizado y con éxito con otros grupos guerrilleros, a los que infiltraron con falsos agentes para conocer de primera mano las acciones que preparaban y donde iban a actuar.

El tener la percepción de estar infiltrados les dañó más que la propia información que obtenían los “topos”, pues les generó un psicosis de desconfianza entre ellos mismos que llegaron a realizar verdaderas “purgas” eliminado a guerrilleros de los que sospechaban podían estar pasando datos a los policías.

Entre las acciones más espectaculares, pero que a la postre, los llevaron a su eliminación, desaparición o cárcel fue el intento de secuestro del principal empresario de Monterrey Eugenio Garza Sada el 17 de septiembre de 1973 donde muere. El 10 de octubre de 1973 en Guadalajara, el secuestro simultáneo del industrial Fernando Aranguren Castiello y del cónsul británico Anthony Duncan. En esa misma ciudad un mes después, ajustician a unos elementos del Ejército Mexicano.

El 26 de enero de 1976 organizan con éxito la fuga de la Penitenciaria de Oblatos para liberar unos guerrilleros prisioneros. El 11 de agosto de 1976 intentar secuestrar a Margarita López Portillo, hermana del Presidente de la República. En el hecho muere el entonces jefe de la LC23S y al año siguiente en septiembre, secuestran y liberan al dueño del Grupo Modelo Antonio Fernández Diez.

Una de las acciones que desacreditó a la LC23S ante varios sectores de la sociedad mexicana fue el asesinato de policías por el solo hecho de portar un uniforme que los identificaba como tal, y en ellos personificaban los males e injusticias del capitalismo. El gobierno mexicano aprovechó eso para generar campañas donde los exhibían como asesinos.

El Buró Político de la LC23S en su reunión de agosto de 1973 en Guadalajara, tomó estos acuerdos[4] : “ajusticiar al mayor número de miembros de la policía y del ejército, no como venganza sino para minar la fuerza enemiga y hacerse de armas; realización de actividades militares para apoyar el movimiento de masas; recuperar u obtener armas, “expropiar” todos los recursos materiales y monetarios necesarios para la lucha y liberar miembros de la organización que se encontraban presos en diferentes cárceles del país, para lo cual se planeó el secuestro de personas importantes”.

La historia de la Liga Comunista 23 de Septiembre ha ido paulatinamente saliendo a la luz pública, pues era un grupo clandestino y muchas de las decisiones y acciones solo fueron conocidas por sus líderes o por otros miembros que murieron en los hechos o que hasta el momento se desconoce si viven o murieron. La verdad histórica se fue con ellos.

Se han publicado varios libros testimoniales de exguerrilleros que lograron sobrevivir después de varios años de permanecer en la cárcel. Ahí relatan su visión de esa época, las razones de su actuar y el sueño que tuvieron para cambiar las estructuras del país desde la vía de las armas.

Del creador, fundador y primer jefe de la LC23S han quedado muy pocos rastros. En Chihuahua sigue vigente la lucha de los familiares o descendientes de 12 militantes de la Liga que quedaron en una condición de desaparecidos.

La guerrilla de Arturo Gámiz si dio los frutos que ni siquiera él pudo haber calculado. La muerte de los guerrilleros en el ataque al cuartel de Madera el 23 de septiembre no fue el fin de la intranquilidad y la agitación en el campo chihuahuense, sino fue el inicio de la guerrilla urbana más importante de México.

[1] Contreras Orozco, Javier (2011) Los Informantes. Documentos confidenciales de la guerrilla en Chihuahua, colección Textos Universitarios, Universidad Autónoma de Chihuahua, Impresora Standar, tercera edición, ISBN: 970-748-034-3, pp. 465, México.

[2] Hirales, Gustavo (1996) Le guerra de los justos, ed. Cal y Arena, México

[3] Rodriguez Munguía, Jacinto (2011) Así se aniquiló a la guerrilla urbana, 1 de febrero de 2011, La Tiranía Invisible, https://latiraniainvisible.com/2011/02/01/asi-se-aniquilo-a-la-guerrilla-urbana-2/

[4] Rangel Hernández, Lucio (2011) Tesis La Liga Comunista 23 de Septiembre 1973-1981. Historia de la organización y sus militantes, Instituto de Investigaciones Históricas, Universidad Michoacana de San Nicolás, marzo 2011. Se basa en el interrogatorio de Ignacio Salas Obregón cuando fue detenido y luego desaparecido.


Javier H. Contreras Orozco Profesor de Periodismo/ Facultad de Filosofia y Letras

Universidad Autónoma de Chihuahua

jcontreraso@uach.mx

Delicias

Gran éxito del 21 Radio-teletón de Fundación Vida

Al evento de arranque y cierre del evento, acudieron los alcaldes de Meoqui y Delicias

Local

Alerta policía cibernética de fraudes por internet

Se incrementa con la temporada del Buen Fin y entrega de aguinaldos

Deportes

MI “KIT” ANTIDIABETES…

CON TODO MI ODIO PARA MI DULCE DIABETES…

Local

Chihuahuense crea dispositivo para detectar cáncer y sida

Inventor chihuahuense es el jefe de nanotecnología en empresa holandesa y tiene reconocimientos en China, Japón, Suiza y Argentina

Local

Alerta policía cibernética de fraudes por internet

Se incrementa con la temporada del Buen Fin y entrega de aguinaldos

Delicias

Gran éxito del 21 Radio-teletón de Fundación Vida

Al evento de arranque y cierre del evento, acudieron los alcaldes de Meoqui y Delicias

Deportes

MI “KIT” ANTIDIABETES…

CON TODO MI ODIO PARA MI DULCE DIABETES…

Deportes

Yamileth, primera campeona mundial de origen chihuahuense

Derrota a la keniana Fatuma Zarika en su natal Cuauhtémoc