/ sábado 10 de noviembre de 2018

Proliferan puestos callejeros

No son regulados por Coespris ni Gobernación Municipal

Puestos ambulantes y restaurantes callejeros han proliferado en los últimos meses sin que la autoridad municipal y la Coespris regulen esta práctica, pues en algunos sitios no se cuenta con espacios para lavarse las manos.

En la zona de la avenida La Cantera y en Campobello la cantidad de puestos callejeros han crecido bajo la complacencia de las autoridades municipales, esta competencia desleal afecta a los restauranteros establecidos, que tienen visitas de inspección de la Comisión Estatal para la Prevención contra Riesgos Sanitarios, además de que pagan impuestos y reciben sanciones de la Subdirección de Gobernación.

En los últimos meses, las autoridades, sobre todo la municipal, han sido laxas o permisivas, primero de la invasión de la vía pública y terrenos públicos por puestos de comida, y dar permiso para operar restaurantes en carpas o puestos en terrenos privados, donde nadie les exige ni regula nada. Incluso en la avenida de La Cantera hay puestos que acaparan parte de la vía.

Si se compara con un establecimiento donde se vende comida, tienen que sujetarse a la regulación que existe, que va desde acudir a la Dirección de Desarrollo a Urbano y Ecología para realizar trámites engorrosos, tardados y costosos, pues se habla de más de 60 mil pesos porque debe de involucrarse a un perito.

Además deben de cumplir con los lineamientos de Protección Civil, en tiempo pueden llevarse hasta 6 meses para poder abrir el espacio y erogar más de 50 mil pesos en equipo de diferentes tipos como son retardantes en maderas, alarmas de humo, extintores, señalización, puertas de emergencia, luces de emergencia, entre otras.

Así mismo deben de cumplir con Coespris con una carta apertura que tiene un costo de 32 mil pesos, aunado a los requisitos que piden.

Los establecidos tienen que gastar alrededor de 200 mil pesos para abrir su negocio, más lo que se derive del acoso del SAT, Finanzas de Gobierno del Estado, IMSS, Infonavit, Profeco y hasta la JMAS que exigen trampa grasa para los restauranteros.

Aunado a que en el establecimiento se debe de contar con un determinado número de baños en función del número de clientes y estacionamiento.

Mientras que a los ambulantes no se les pide nada, pues hay puestos donde ni baños hay.

Esta situación tan dispareja ha ocasionado que muchos empresarios del ramo decidan cerrar sus negocios.

Te puede interesar:


Puestos ambulantes y restaurantes callejeros han proliferado en los últimos meses sin que la autoridad municipal y la Coespris regulen esta práctica, pues en algunos sitios no se cuenta con espacios para lavarse las manos.

En la zona de la avenida La Cantera y en Campobello la cantidad de puestos callejeros han crecido bajo la complacencia de las autoridades municipales, esta competencia desleal afecta a los restauranteros establecidos, que tienen visitas de inspección de la Comisión Estatal para la Prevención contra Riesgos Sanitarios, además de que pagan impuestos y reciben sanciones de la Subdirección de Gobernación.

En los últimos meses, las autoridades, sobre todo la municipal, han sido laxas o permisivas, primero de la invasión de la vía pública y terrenos públicos por puestos de comida, y dar permiso para operar restaurantes en carpas o puestos en terrenos privados, donde nadie les exige ni regula nada. Incluso en la avenida de La Cantera hay puestos que acaparan parte de la vía.

Si se compara con un establecimiento donde se vende comida, tienen que sujetarse a la regulación que existe, que va desde acudir a la Dirección de Desarrollo a Urbano y Ecología para realizar trámites engorrosos, tardados y costosos, pues se habla de más de 60 mil pesos porque debe de involucrarse a un perito.

Además deben de cumplir con los lineamientos de Protección Civil, en tiempo pueden llevarse hasta 6 meses para poder abrir el espacio y erogar más de 50 mil pesos en equipo de diferentes tipos como son retardantes en maderas, alarmas de humo, extintores, señalización, puertas de emergencia, luces de emergencia, entre otras.

Así mismo deben de cumplir con Coespris con una carta apertura que tiene un costo de 32 mil pesos, aunado a los requisitos que piden.

Los establecidos tienen que gastar alrededor de 200 mil pesos para abrir su negocio, más lo que se derive del acoso del SAT, Finanzas de Gobierno del Estado, IMSS, Infonavit, Profeco y hasta la JMAS que exigen trampa grasa para los restauranteros.

Aunado a que en el establecimiento se debe de contar con un determinado número de baños en función del número de clientes y estacionamiento.

Mientras que a los ambulantes no se les pide nada, pues hay puestos donde ni baños hay.

Esta situación tan dispareja ha ocasionado que muchos empresarios del ramo decidan cerrar sus negocios.

Te puede interesar:


Local

Noche de aventura Scout para los niños reporteros

Muchas han sido las actividades que este grupo de pequeños cazadores de noticias han venido disfrutando a lo largo del mes

Local

Noche de aventura Scout para los niños reporteros

Muchas han sido las actividades que este grupo de pequeños cazadores de noticias han venido disfrutando a lo largo del mes

Local

Corral y empresarios buscan solución a crisis migratoria

Se reunirán mañana con Marcelo Ebrard para exponerle la problemática

Mundo

Francia, en alerta por ola de suicidios de policías

Esta epidemia es atribuida a la desmoralización y las tensiones acumuladas a meses de manifestaciones

Sociedad

México, un país de racistas: Conapred

Niños y jóvenes tienen menos propensión a la discriminación y más tolerancia

Literatura

Un libro viejo, para las crisis actuales

El editor y director comenta que la biblia es para todas las personas, incluso ateas

Política

Alcaldes se rebelan contra pago para Guardia Nacional

Una “ocurrencia más que los municipios y estados tengan que cooperar”, dice el presidente de la ANAC