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97 años después, la marihuana mantiene su estatus: proscrita

  • Nidia Marin
  • en México

|Primera de dos partes| 
¡Fin a la prohibición! Es posible que en estos primeros meses de 2017 México levante parcialmente la restricción para la marihuana en cuanto al uso medicinal, proscripción que está a punto de cumplir la centuria con la suma, por lo menos, de 97 años hasta ahora.

Mientras la etapa de “La prohibición” o Ley Seca en Estados Unidos se prolongó por 13 años (de 1920 a 1933) y a cambio de tal despenalización de la venta de alcohol se introdujo un decreto en 1937 contra la marihuana y las normas restrictivas en los Estados han ido cayendo como fichas de dominó, en nuestro país los legisladores lo siguen discutiendo.

Y es que, así como el “Movimiento Templanza” logró la proscripción de la venta de bebidas alcohólicas en la Unión Americana, en México fueron las cúpulas oficiales mediante consejos de salubridad establecidos en la posrevolución, las que lograron allá por 1920 añadir la marihuana a la lista de sustancias peligrosas.

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Fue satanizada, al igual que la amapola no obstante su contenido en sustancias medicinales.

Un día antes de que concluyera el pasado periodo de sesiones en el Senado, el legislador Armando Ríos Pitter, del PRD presentó un Proyecto de decreto para reformar y adicionar diversas disposiciones de la Ley General de Salud, del Código Penal Federal y de la Ley Orgánica del Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos, con el objetivo de lograr una legislación donde el Estado regule el cultivo de amapola y la producción de analgésicos mediante el otorgamiento de licencias para el cultivo, establezca la seguridad en el transporte, almacenamiento, procesamiento, empaquetado, etiquetado, distribución y venta final con fines medicinales y científicos de la amapola, conocida también como adormidera o papaver somniferum y sus variedades.

Otras plantas prohibidas en la actualidad son para elaborar cocimientos y te son: Belladona, Acacia, Acónito, Cálamo, Castaño de Indias, Cáñamo, Apocino, Árnica, Ajenjo y Epazote, entre otras. En total 67, determinadas por la Cofepris desde 1999.

Hay otras hierbas y flores que se han salvado, debido al uso que continúan dando los pueblos indígenas.

EL PEYOTE

Conforme al Diccionario Enciclopédico de la Medicina Tradicional Mexicana es un alucinógeno de vital presencia ritual y medicinal en la cultura de diversos pueblos que habitan las regiones áridas y semiáridas del norte de México. Es una pequeña biznaga hemisférica de color verde cenizo, sin espinas, con una raíz larga y similar a un nabo. Aunque existen referencias al peyote en diversas lenguas, principalmente de los grupos norteños, la mayoría de la información etnográfica está concentrada en tarahumaras y huicholes.

El peyote, contiene la mezcalina (experimentada por Aldous Huxley y Jean Paul Sartre entre otros escritores) ha sido objeto de diversos estudios y reportajes.

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Fernando Benítez -a finales de los agitados años sesenta- escribió “En la tierra mágica del peyote”, después de su visita a las zonas huicholas:

“Los principales rasgos de este paisaje han sido traducidos a claves religiosas, algunas de una extraordinaria complejidad como el cacto sagrado que es al mismo tiempo peyote, venado y maíz. La estrecha asociación de una deidad de los pueblos recolectores -el peyote-, con una deidad de los pueblos cazadores -el venado-, y una deidad de los pueblos agricultores -el maíz-, no solo rige la vida de los huicholes sino que representa la culminación de una simbología mítica y religiosa muy poco estudiada”.

Hasta el año pasado los viajes de jóvenes mexicanos y extranjeros a Real de Catorce, San Luís Potosí, (que forma parte del terreno sagrado de 191 hectáreas llamado Wirikuta por los huicholes hacia donde viajan anualmente) fueron constates. Decían ir en plan turístico para conocer la deshabitada ciudad minera, aunque en realidad querían experimentar con los efectos el cactus… si podían.

LOS HONGOS

A partir de que Robert Gordon Wasson visitó Oaxaca e hizo famosa a la sabia María Sabina, chamana, habitante de las nubosas montañas y cañadas de la sierra mazateca, parvadas de hippies se aventuraron para conocer y probar los famosos “pajaritos”, minúsculos hongos alucinógenos de pequeño y tóxico sombrerillo. A finales de los años 50, Gordon Wasson escribió, por ejemplo:

“Hoy sabemos a ciencia cierta que en México se usan siete clases de hongos alucinantes. Pero no todos los indígenas, ni siquiera los de las aldeas donde se les rinde culto, las conocen; y los curanderos, ya sea por buena fe o por complacer al visitante, a veces sirven hongos espurios. Solo comiéndolos sale uno de dudas. Por observación directa Heim y yo hemos determinado las cualidades de cuatro especies. Fuera de la experiencia personal, como método de estudio es aconsejable obtener confirmación múltiple de informadores que no se conozcan entre sí y que, si es posible, sean nativos de diversas regiones culturales. Así procedimos nosotros con otras variedades. Hoy estamos seguros de las propiedades de cuatro especies; hasta cierto punto de las de otras dos, y nos inclinamos a aceptar las que se atribuyen a una séptima especie. Las siete pertenecen a tres géneros. Seis, por lo menos, parecen ser nuevas para la ciencia y quizás logremos descubrir otras más”.

TOLOACHE Y OLOLIUQUI

EL TOLOACHE

Le llaman la “planta del amor”. En el siglo pasado, cuando alguien se enamoraba, lucía la mirada perdida y no hacía caso de nada, el diagnóstico de las abuelas era: le dieron toloache.

Sin embargo, hoy se sabe gracias a la UNAM que pertenece al género Datura y lo único que causa “son daños neurológicos, pasajeros o permanentes”.

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La explicación versa sobre la historia de esta planta: ritual, de propiedades medicinales y ornamental; “algunas personas la cultivan en su jardín, igual que el floripondio y la copa de oro, y en algunas partes de la República crecen silvestres. No obstante, su uso es peligroso”.

Dicen, además, que no obstante la referencia del conocimiento popular a sus efectos tóxicos, estas plantas son bien consideradas en medicina, especialmente por su actividad analgésica, antiinflamatoria y psicotrópica.

“De la planta se conocen unas 12 especies en el mundo, todas originarias de México. En los últimos años, se han encontrado evidencias de que hay en Europa e India desde hace más de mil años. “La pregunta es cómo llegó a allá”, dijo Robert Bye, del Instituto de Biología de la UNAM.

La respuesta fue: antes de la llegada de Colón, tal vez mediante un intercambio cultural transpacífico y habría sido una de las primeras plantas mexicanas en ser distribuidas por el mundo.

Precisó el estudioso: “Como no hay estudios serios que indiquen cuál sería la dosis segura, es muy peligroso utilizarla. Si se toma una cantidad muy pequeña –aunque es difícil establecerla, porque cada una es distinta- sus efectos son pasajeros, “pero si se emplea una, alta, hay un gran riesgo de quedar permanentemente atontado, o como decimos aquí, entoloachados”.

El toloache, y en general las daturas, producen desorientación, angustia, falta de concentración, pensamiento incoherente, y no se distingue entre realidad y fantasía.

EL OLOLIUQUI O SERPIENTE VERDE (DE ACUERDO A LOS AZTECAS)

Aseguran que sus efectos son similares a los del LSD (en los años setentas cientos no volvieron de los “viajes” y su morada fue una institución mental). Esta es una enredadera de flores blancas, cuyas semillas, llamadas “semillas de la virgen” o “manto de cielo”.

Señala mind-surf drogas que Albert Hofmann, el químico suizo descubridor del LSD, descubrió también los alcaloides del ololiuqui cuya proporción es cinco veces mayor en las semillas.

El Diccionario Enciclopédico de la Medicina Tradicional Mexicana a su vez explicason utilizadas en rituales iniciáticos, adivinatorios, diagnósticos y curativos por chinantecos, mazatecos, mixtecos y zapotecos, todos ellos grupos indígenas de Oaxaca.

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El “pata de perro” de Wasson escribió sobre la ceremonia que presenció y que debe ser en viernes:

“Después de que ha bebido el licor, el paciente se acuesta. El tazón con el incensario se coloca debajo de la cabecera de la cama. El niño debe quedarse con la otra persona, esperando, para cuidar al paciente y para escuchar lo que diga. Si hay una mejoría, entonces el paciente se queda en cama, no se levanta. Si no hay mejoría, el paciente se levanta y se acuesta de nuevo, enfrente del altar. Se queda allí un rato, y después se pone en pie y se va a la cama otra vez, y no debe hablar hasta el día siguiente. Y así todo se revela. Se te dice entonces si el problema se debe a un acto de malicia o si responde a una enfermedad”.

Hay muchísimas plantas más no satanizadas.

(Continuará)