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La Federación descubrió y castigó: Arturo Núñez

  • Miguel Reyes Razo, enviado especial
  • en México

Miguel Reyes Razo

Enviado especial

1a de 2 Partes

VILLAHERMOSA, Tab. (OEM-Informex).- Apenas apareció en el ajedrezado amplio recibidor de la Quinta Grijalva, el gobernador Arturo Núñez Jiménez presentó a un cercano colaborador: “Se llama Luis Miguel… ¡Pero no canta nada!” y rubricó su guasa con franca carcajada. Le solicitó al solicito ayudante un vaso con “horchata”. Se refrescó la garganta. A poco contó al reportero:

“Fue burda la forma en que funcionarios del Gobierno tabasqueño anterior desaparecieron mucho dinero público. No se necesitó ser Sherlock Holmes para desenmarañar la maniobra. De tal magnitud que quien intentara ocultarla o disimularla se convertiría en cómplice. O encubridor. La Federación descubrió los hechos y procedió. La misma Federación condenó a responsables. Alguno se halla prisionero en la capital del país. Otro en cárcel de aquí. Yo no mandé a la cárcel a ninguno…”

El gobernador Arturo Núñez Jiménez es hombre de pulida -atrayente- conversación. Su carrera política lo puso en estrecho trato con don Fernando Gutiérrez Barrios. Lo mismo que con su discípulo más acabado Manlio Fabio Beltrones Rivera. Conversación, experiencia, curiosidad. Comparte saberes: “No hace mucho estuvieron aquí Héctor Aguilar Camín y Jorge G. Castañeda. Le expuse al hijo del exsecretario de Relaciones Exteriores mis dudas alrededor de los ‘candidatos independientes’. Mi franco rechazo más bien. ¿Independientes? ¿De quién? ¿Qué tanto?”

Arturo Núñez recomienda la obra que sobre Francisco José Múgica -gobernador de Tabasco 1915-1916- escribió  Enrique Núñez Jiménez. “Mi hermano. Halla a Múgica el más distinguido y progresista de la Asamblea Constituyente creadora -entre Diciembre de 1916 y enero de 1917- de la Carta Magna que, muy cambiada rige a los Estados Unidos Mexicanos: el general Francisco José Múgica”. Yo escribí el prólogo a la obra de mi hermano”, completa el gobernador de Tabasco.

Hace 42 años desposó a Martha Lilia. Al original López Aguilera le añadió el “de Núñez”.  “No te jalaré para que vayas a mi paso. Tú sabes si estás dispuesta a realizar esta marcha”, dijo a su compañera. “Hoy, cada mañana nos despedimos para ir a trabajar. Arturo como gobernador. Yo en mi oportunidad en el DIF”. “Si se puede compartimos la comida. Y la merienda. Nos unen nuestros hijos y nietos, reveló la señora que cursó su carrera de Educadora -maestra de Jardín de Niños- en el Colegio Hispano Mexicano de la Ciudad de México.

“Hay gran desempleo. E inseguridad. Escasean los dineros. Pemex ya no es lo que fue. Carecemos de los recursos que en su tiempo obtuvo el gobernador Leandro Rovirosa Wade. Dediqué varios años a rescatar los centros de cultura que edificó Enrique González Pedrero y que la incuria o el desinterés arruinaron…”

Horas antes, bajo un Sol cegador y cerca de impresionantes ceibas y colosales cabezas olmecas, Gabriela Mari Vázquez, directora general del Instituto Estatal de Cultura de Tabasco, ante rimas de Carlos Pellicer, produjo contundente:

“La Cultura importa. Es la gran apuesta. Ya un pincel. Ora un libro. Cultura significa menos camas de hospital. Menos jóvenes en la senda que recorren los vagos.

“Aquí está el Museo Regional de Antropología ‘Carlos Pellicer Cámara’. Moderno. Como los mejores del mundo. Casi 30 años sin cuidado. Se decidió renovar, remozar, actualizar de dentro hacia afuera. Don Carlos Pellicer promovió y defendió la Museografía. Poeta que hizo ejemplo. Hombre de acción. Cercanísimo a José Vasconcelos. Impulsor de las Misiones Culturales.”

Pensamientos de Enrique González Pedrero. Sentencias inscritas en los muros de la biblioteca que se actualiza. Jóvenes que copian -conservan- antiguas tesis que redactaron décadas atrás aspirantes al título de Médico-Cirujano. Salas de lectura frescas.  Espacios para usuarios de modernas computadoras:

“Gracias al apoyo que nos dio Rafael Tovar y de Teresa. Fue muy generoso con Tabasco. Nos pudo mucho…” -dice Gabriela Mari Vázquez-. Mujer que apura: “Allá está la Librería del Fondo de Cultura Económica que instaló Pepe Carreño Carlón. ¡Es que aquí escasean las librerías! Ésta tiene mucho éxito. Está muy bien surtida. Y alrededor hay espacios para distintas artes. Fotografía, Escultura, Cinematografía. Sitio de divulgación y aprendizaje. Y ¡claro está! de fomento a la difusión y enriquecimiento de la marimba. Festivales de ‘las maderas que cantan con voz de mujer’ que atraen a chiapanecos que aquí compiten”.

Y en la explanada del Museo Regional de Antropología la estatua de Carlos Pellicer Cámara. Sobre el pedestal: “El pueblo de Tabasco al Poeta de América. Carlos Pellicer Cámara…”

La escultura lo muestra en huaraches. Con mirada y gesto interrogante. Y su voz:

“Agua de Tabasco vengo

y agua de Tabasco voy

de agua hermosa es mi abolengo

y es por eso que aquí estoy

dichoso con lo que tengo.
HACE FALTA EFICIENCIA EN LA GANADERÍA TABASQUEÑA; LA INSEGURIDAD SE TRADUCE EN ABANDONO; YA LOS RANCHEROS VIVEN EN LA CIUDAD: MANUEL DESIDERIO ESPERÓN

Clima, personajes, acontecimientos, reuniones tejen formidables historias en Tabasco. “Aquí comienza Macondo” -exclamó hace casi 30 años un visitante. Escuchó embelesado a Pascual Bellizzia. Senador de la República. De familia aristocrática. Por la explotación de un “palo de tinte”. Herederos que preferían -por buenas razones- estudiar en Estados Unidos. “México quedaba muy lejos entonces”, dirían. Enemistades, chismes. Rencores. Ambiciones. Muerte. Frente a frente. Patriarcas que se balacean. Viudas que lloran y serenan. Frenan la carrera de los desquites. Oran juntas. Serenan.

Tabasco tan verde. Días templados. “Esa estatua de don Leandro Rovirosa Wade la decidió Arturo Núñez. En rigor el pueblo recuerda con gran cariño al que fue secretario de Recursos Hidráulicos con Luis Echeverría. Igual de cercano que Echeverría al general Rodolfo Sánchez Taboada. Líder del PRI. Secretario de Marina con Adolfo Ruiz Cortines. Rovirosa Wade. Padre del exitoso Plan Texcoco. Eliminó las tolvaneras que asfixiaban a la Ciudad de México. Con Jorge Cruickshank y otros. Luego alguien decidió extinguirlo…”

“Leandro Rovirosa Wade (evoca muy divertido don Pedro Jiménez León, responsable de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca del Gobierno de Tabasco) que le ganó la partida al ingeniero Jorge Díaz Serrano a la hora de discutir el tema de la participación del petróleo que Pemex se llevaba de Tabasco, Era el ‘boom’. Don Leandro -en rigor amigo de Echeverría y de López Portillo- vio que era muy justo que Tabasco recibiera buenas participaciones de la riqueza petrolera. Entonces -con Díaz Serrano, en los años 80, México era el 4o. Productor Mundial-.

“La cuestión llegó hasta Los Pinos. Le tocó a López Portillo hacer de árbitro. Su amigazo Jorge Díaz Serrano llegó con técnicos y especialistas en Medio Ambiente. Personas expertas en contaminación. En prevención de daño a aguas y aires.

“Don Leandro Rovirosa Wade se fue por el lado económico. Agarró muy desprevenido al director de Pemex. El gobernador echó números. Con cifras le comprobó a Petróleos Mexicanos que Tabasco tenía derecho a lo que demandaba.

“Ni modo, compadre. Aquí el gobernador Rovirosa Wade ya te fregó. Aguántate, mi Jorge”-le dijo el presidente López Portillo al Director de Pemex-.”

Cincuentón, don Pedro Jiménez León, expresidente Municipal de Comalcalco -con sus haciendas cacaoteras- a quien se ve aspirante a la gubernatura de Tabasco, norma vida y desempeño profesional por la Ontología.

“Es la comprensión del Ser”- sintetiza. Disciplina que nació en Grecia en el año 535 A.C. Dos filósofos Parménides y Heráclito la defendieron o atacaron. Sócrates se la apropió. A buenas horas se definió. Optimismo. En nuestro tiempo, un pensador sudamericano retomó la esencia de la doctrina. Rafael Echeverría.  Antes, Friedrich Nietzsche sintió su atracción.  Remite al Ser. A la Vida. A sus varios ejes. La vivo. Es mi herramienta de trabajo. Y da excelentes resultados. Venga. Vamos a que vea el campo de Tabasco.

En el lujoso -hasta deslumbrante- restaurante del hotel “Quinta Real” el ingeniero  Manuel Desiderio Fuentes Esperón -“Soy subsecretario de Ganadería. Agrónomo Zootecnista. Estudié en el Tecnológico de Monterrey”- refiere que en alrededor de “un millón 660 mil hectáreas de suelo tabasqueño pacen un millón 800 mil cabezas. Bovinos, en su mayoría. Sintéticos. Cebú-raza europea. Brangus. Del cruce Angus-Branan. El trópico determina. Existen buenos precios para el ganado en pie. Ganadería cambiante. Muda el modelo de canales. Atractivo por los cortes. Quizá falte eficiencia. La preñez anda en el 48 por ciento. Un 70 es lo ideal.

“Ya no es como antes. Antaño los ranchos producían todo. Leche y carne fresca. ¡Hasta mantequilla! Entonces -algo semejante a la melancolía tiñe la plática de Manuel Desiderio Fuentes Esperón- Entonces los ganaderos vivían ahí. En la finca.

“Hoy ya no existe tal cultura. Los ganaderos se la pasan en la ciudad. Urgencias y ambiciones de los hijos. Aspiran a buena educación. Y ya se sabe: ‘Rancho que no produce’…”

A su lado escucha, aprueba, enriquece don José Francisco  Iracheta Martínez -“Yo me ocupo de la Subsecretaría de Pesca”-. A buenas horas coinciden/revelan:

“La inseguridad de Tabasco arruina al campo. Secuestros, extorsiones. Verá…”