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Por tierra y agua la unión indivisible de la frontera común

  • Nidia Marin
  • en México

Segunda y última parte

En la frontera con Estados Unidos la respuesta a la unidad de todos los mexicanos, lanzada por la sociedad civil, es positiva: Sonora, Nuevo León y Baja California dijeron “Sí”. Probablemente, sin previa aceptación, en las ciudades de otras entidades de la franja salgan a reafirmar su nacionalismo hoy… y a lo mejor se unen varios condados estadunidenses.

De ese tamaño es el rechazo a las actitudes autocráticas de allende el Bravo, donde sobresale el famoso muro, más como bandera del ocupante de la Oficina Oval que como algo novedoso. Sin embargo, ese estandarte es posible que sea reducido a banderín por la Operación Monarca el viernes 17 de febrero, fecha destinada para conformar “un muro humano” por lo pronto en Ciudad Juárez y tal vez en otras ciudades con o sin cruces.

A la fecha son 56 cruces formales de la frontera terrestre y la fluvial de esta que es considerada la cuarta economía mundial, hoy amenazada.

Sobre el muro, Alejandra Castañeda y María Dolores París, escribieron en noviembre de 2016 en los Documentos de Coyuntura, del Colegio de la Frontera Norte “Contexto Migratorio Poselectoral en Estados Unidos y Respuestas Desde México”, en el cual precisan:

“Las declaraciones de Trump sobre el endurecimiento de la vigilancia fronteriza y migratoria hacen eco de una política de Estado aplicada en EU desde los 1990, reafirmada después del 11 de septiembre de 2001. Durante los últimos veinte años, el Gobierno de Estados Unidos ha construido vallas a lo largo de más de mil kilómetros de la frontera con México. La infraestructura de vigilancia fronteriza comprende además sistemas de vigilancia por video, detectores de movimientos y drones. Desde 2003 hasta la actualidad, la Patrulla Fronteriza ha doblado el número de agentes y suman actualmente cerca de 23 mil, el 85 por ciento de ellos desplegados en la frontera con México”.

Acerca del impacto inmediato en la comunidad migrante, las investigadoras expusieron:

“Particularmente, el programa que afectará a mayor número de inmigrantes es la Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA), que entró en efecto en junio de 2012. DACA cancela temporalmente la deportación de migrantes jóvenes que llegaron antes de la mayoría de edad, y otorga permiso para trabajar durante dos años con la posibilidad de renovación dependiendo de la voluntad del Ejecutivo. Desde que se abrió este programa, 844 mil 931 jóvenes han obtenido protección. Este grupo es el que es altamente vulnerable ya que el Gobierno federal cuenta con sus datos personales y son, por ello, localizables. La amenaza de la próxima administración de deportar a todos los indocumentados los coloca en una situación precaria. Asimismo, si no se renueva su estatus tampoco se renovará su permiso de trabajo lo que llevará a que no puedan continuar trabajando de manera regular”.

Al final de su texto hicieron varias recomendaciones a las autoridades. Hay que hacer notar que varias de las mismas, en buen porcentaje, ya se están llevando a cabo. El resultado se irá conociendo conforme avancen las deportaciones.
LA CRIMINALIDAD Y LA AMENAZA

Y es que la frontera norte realmente es muy complicada. Esto es ilustrativo en el “Informe del Estado de la Frontera, Un análisis integral de la frontera México-Estados Unidos” realizado por el México Institute del Woodrow Wilson Center, El Colegio de la Frontera Norte, Usaid México y un grupo de académicos de Arizona State University, el cual dice por ejemplo:

“A pesar de que el tema de cómo ambas naciones monitorean y regulan la frontera puede ser controversial, los actuales niveles de coordinación, cooperación y entendimiento no tienen precedentes. Aunque en los últimos años se han logrado grandes avances, las presiones sobre la región fronteriza seguirán evolucionando y creando retos importantes en materia de políticas públicas para ambas naciones. Los complejos e interrelacionados desafíos que se deben atender para crear una frontera segura, sostenible y competitiva demandan una mayor cooperación y creatividad a lo largo y ancho de los más de tres mil kilómetros que conforman la frontera México-Estados Unidos.”

Tras la advertencia de que no es fácil de alcanzar, el éxito al lidiar con la intensa interacción y la increíble diversidad que existe a lo largo de la frontera es invaluable, ya que tiene un efecto dominó. Y si bien los millones de habitantes de los condados y municipios allí ubicados obtienen enormes beneficios cuando todo marcha bien y lo mismo ocurre con los millones de residentes de los estados fronterizos que dependen del aire, agua y comercio que fluye a través de la frontera, “más allá de ello, los seis millones de personas en el resto de los Estados Unidos y muchos millones más en México cuyos empleos se sustentan en el comercio bilateral dependen de manera muy evidente de la capacidad para facilitar los flujos seguros de personas y bienes entre ambas naciones. Para ellos, una frontera eficiente significa un trabajo estable y esto puede dar lugar a mayores oportunidades de empleo”.

Acerca de la criminalidad en las conclusiones del trabajo se precisa:

“Lo que se necesita con mayor urgencia: creatividad, generación de capacidades y colaboración En la medida en que las dos naciones se han vuelto más interdependientes económicamente y los lazos entre las personas más intensos, tanto los Gobiernos federales como las comunidades y Gobiernos fronterizos tendrán que encontrar nuevas y sólidas formas de incrementar la seguridad pública en la región fronteriza México-Estados Unidos. Ello requerirá no solo de más creatividad, sino también de mayores capacidades estatales y locales, un marco temporal mucho más realista y extenso para la implementación de políticas y el liderazgo en el nivel federal.

Además…

“Aunque ambos países recientemente han alcanzado nuevos niveles de colaboración (codificados en una política oficial con la Declaración Conjunta sobre la Administración de la Frontera del Siglo XXI del 19 de mayo de 2010) apenas comienzan a progresar de manera palpable en el desarrollo de un régimen de seguridad binacional sostenible y “construido para durar”.
HALLAZGOS
INTERESANTES

En el mencionado trabajo conjunto Francisco Lara Valencia participó con el tema “Calidad de Vida en la Región Fronteriza México-Estados Unidos: Estado Actual y Tendencias Emergentes”.

Sus principales hallazgos (basados en el censo de 2010) fueron:

– Los cinco condados fronterizos estadunidenses con la mejor calidad de vida son San Diego, California; Pima, Arizona; Brewster, Texas; Jeff Davis, Texas; y Cochise, Arizona.

– Los cinco municipios fronterizos con la mejor calidad de vida son: Tijuana y Mexicali, Baja California, Nogales, Sonora, Tecate, Baja California y Piedras Negras, Coahuila.

– Con un crecimiento más rápido que el promedio nacional en ambos países, entre 2000 y 2010, la población total de los condados fronterizos de Estados Unidos y los municipios mexicanos de la zona aumentó en un 19.2 por ciento. Esta población se duplicará en aproximadamente 35 años y la mayor parte del crecimiento ocurrirá en los centros urbanos de tamaño mediano y grande.

– El desempleo en el lado de la frontera de Estados Unidos ha sido siempre alto (Imperial Valley, California, tenía un 29.7 por ciento por ciento de desempleo en 2010), mientras que los municipios fronterizos mexicanos gozan de niveles inferiores a la media.

– Se estima que en 2010, el 55 por ciento de la población de 25 años de edad o más en los condados fronterizos estadunidenses había obtenido el equivalente a un título de preparatoria o superior. Mientras el 34 por ciento del mismo grupo de edad en los municipios fronterizos de México había terminado al menos la preparatoria.

– En promedio, los condados fronterizos estadunidenses tenían 384 trabajadores de salud por cada 10 mil habitantes en 2007, una cifra mucho mayor que el promedio de 52 por cada 10 mil habitantes de los municipios fronterizos mexicanos.

– Los condados fronterizos de Estados Unidos cuentan con 59 trabajadores dentro del sector no lucrativo por cada 10 mil habitantes, mientras que los municipios fronterizos mexicanos tienen solo siete.

En la actualidad, tal como se fue advirtiendo durante años, México enfrenta uno de los más grandes desafíos de su historia y, algo que reconforta es que lo hace con cierta unidad.