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De circo, maroma y teatro “Arte”

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Una de las grandes gracias del arte radica en la presentación de perspectivas sobre una realidad determinada. Prueba fehaciente de ello son las artes escénicas, cuando el argumento planteado por el autor hace lugar común con el de la audiencia el texto resulta en una mayor acogida, es la resonancia que dispone a la reflexión del tema en cuestión. Tal es el caso de “Arte”, la obra de teatro con autor aún vivo más representada a nivel mundial.

Escrita por Yazmina Reza, el texto presenta la discusión de tres amigos suscitada por la compra de un cuadro vanguardista. Marcos: “Mi amigo Sergio se ha comprado un cuadro. Es una tela de aproximadamente un metro sesenta por un metro veinte, pintada de blanco. El fondo es blanco y si entornamos un poco los ojos, podemos percibir unas finísimas líneas blancas transversales…”. Iván, un amigo en común, será el tercer personaje en discordia que quedará en medio de ambos, tratando de conciliar sus puntos de vista ya que la compra de Sergio – un lienzo en blanco por un precio exorbitante-, es un completo desperdicio en la opinión de su amigo Marcos: “Que Sergio se haya comprado ese cuadro me supera…. No consigo entender cómo es posible que Sergio, que es amigo mío, haya podido comprarse ese cuadro. ¡Cinco millones! Tengo que contárselo a Iván…”.

Tras su estreno en París en  octubre de 1994, “Arte” se hizo acreedora al máximo galardón otorgado al teatro francés: el premio Molier. Posteriormente obtendría también  los premios Laurence Oliver y Tony, las preseas equivalentes para teatro en Inglaterra y Estados Unidos. El éxito de esta obra radica con suma probabilidad en una serie de preguntas sin resolver sobre el arte moderno, además de la sencillez del escenario que exige pocos cambios durante su puesta; también el hecho de que los personajes cuenten parlamentos generosos de donde los actores que gusten de monólogos pueden servirse a manos llenas. La faceta de Reza como actriz antes de su despegue como dramaturga ha sido señalada también como un componente importante de la gran popularidad de su escritos. Al respecto, David Ives, en entrevista para la revista American Theatre, comenta: “La verdad es que la mitad de la razón por la que sus obras se hacen es porque los actores quieren hacerlas. Sus obras (refiriéndose a Reza) son pegajosas para los actores… ahí hay grietas superficiales para un artista”.

Son los personajes en apariencia simples quienes poco a poco toman dimensiones profundas que plantean interrogantes a cuestiones muy humanas como las relaciones interpersonales. Con todo, el texto es el pretexto para abordar de una manera mordaz las menguadas pautas y el elitismo del arte contemporáneo. ¿Es la modernidad vs. el tradicionalismo? La propia Yasmina dirá: “No me corresponde a mí decirlo, pero el teatro es un espejo, un reflejo nítido de la sociedad. Los grandes dramaturgos son moralistas”.

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