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Muere mujer al arrojarse al tren con sus dos hijos

  • El Heraldo del Noroeste
  • en Noroeste

Una mujer y sus dos pequeños murieron al ser arrollados por el tren de pasajeros la tarde de ayer, en lo que parece ser un caso de suicidio.

El maquinista afirmó a las autoridades que la madre tomó a los infantes y juntos se recostaron sobre las vías para recibir la embestida. Las víctimas no han sido identificadas.

El tren de pasajeros Chepe, proveniente de Los Mochis, Sinaloa, cruzaba la ciudad a las 7 de la tarde, y a la altura del Barrio Delicias, justo frente al cuartel militar. Sin titubear se recostaron sobre la vía e inevitablemente fueron atropellados y murieron de manera instantánea.

Lo anterior es parte de la declaración del maquinista del Chepe, quien dijo a personal de la Fiscalía Zona Occidente que vio a la mujer y los niños a 100 metros de distancia cuando se recostaban, activó los frenos de emergencia y sonó la bocina, pero nada se pudo hacer.

Los pasajeros quedaron en shock y tuvieron que esperar mientras las autoridades levantaban los cuerpos despedazados y se recogían testimonios, para poder irse del lugar más de una hora después.

A un costado de la vía, en una mesa de madera en la arboleda, quedó la última cena de esta desconocida familia.

Dos días antes, comentan los vecinos, apareció en el Barrio Delicias una mujer a la que describen como joven y muy callada, no más de 26 años de edad, con dos pequeños: una niña de 5 años y un varón de 4. Nadie sabía de dónde eran.

Durante el par de días nunca dijeron nada, se sentaban en una banqueta en la sombra, o bien en el área de descanso en la arboleda a un costado de la vía. La mujer siempre callada, mientras que los pequeños jugaban entre ellos y tenían contacto con los vecinos sólo cuando iban a pedir agua.

En una ocasión, relata un adulto mayor, la niña tocó la puerta de su casa para preguntar si alguien le quería regalar un juguete.

En los momentos finales, comentaron colonos, la mujer permaneció mucho tiempo sentada dando la espalda al caserío, viendo la vía del tren, mientras los niños jugaban calladamente a su lado; cenaron y luego llegó la tragedia.