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Se tomará el mando policiaco en Cuauhtémoc, Bachíniva y Namiquipa

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CARICHÍ, Chih.- La comandancia de seguridad pública de Carichí fue baleada durante la madrugada de ayer, cuando dos elementos cumplían su servicio de turno, por lo que uno resultó herido y otro se encuentra en calidad de desaparecido, presumiblemente secuestrado por el grupo armado que realizó el ataque.

Fue alrededor de la una de la madrugada cuando inició la balacera contra las instalaciones de la Policía Municipal; cientos de balas fueron disparadas en contra del edificio, muchas de ellas lograron penetrar hacia el interior e impactar un tanque de gas de 9 kilos, el cual explotó ocasionando que se incendiara el lugar.

Raúl Gándara Román, de 24 años de edad y agente de seguridad pública resultó con quemaduras de primer grado tras la explosión del tanque de gas, hasta ayer su estado de salud se reportaba como estable.

El agente se encontraba en el interior de la comandancia junto con su compañero, Raúl Piñón González, de 43 años de edad, de quien se desconoce su paradero luego del ataque armado.

Se pensó que el cuerpo del policía podía encontrarse entre los escombros del edificio, sin embargo tras la revisión a profundidad del lugar se descartó la hipótesis.

Tras el ataque se realizó un operativo policiaco en la zona y se logró encontrar una pick up color negro, marca Ford modelo 1998, con placas de circulación ED0 2867 en cuyo interior había casquillos de diferentes calibres y rastros de sangre. El vehículo encontrado fue abandonado afuera del poblado, rumbo a la salida a Bocoyna, según reportó la autoridad.

Elementos de distintas corporaciones resguardaron durante horas las instalaciones de la comandancia, mientras decenas de vecinos curiosos rondaban el lugar en espera de noticias sobre el policía desaparecido.

Mientras se realizaba el peritaje y se levantaban evidencias, autoridades municipales y estatales de Protección Civil realizaban una revisión de la estructura del inmueble, gravemente afectado por los balazos y la explosión.

Las autoridades determinaron que era peligroso mantener en pie el inmueble y ordenaron derribarlo, por lo que fue requerida maquinaria pesada del gobierno municipal, la cual comenzó a destruir el local que ocupaba la corporación de seguridad.