/ viernes 17 de marzo de 2023

¿Consulta de la práctica o de la conciencia social?

Por Francisco Javier Pizarro Chávez

El sistema político-social del neoliberalismo del Instituto Nacional Electoral y la Suprema Corte de Justicia y el tribunal Electoral han dejado en claro que están en contra de la 4a Transformación y la Conciencia Social promovida e impulsada por Morena y el presidente de la República Andrés Manuel López Obrador.

La “democracia directa” que propalan dista de ser un “volátil” concepto de democracia, la cual “se reduce a un sistema de partidos políticos que compiten por un mercado de votos sin importar si se encuentra al servicio de élites y oligarquías económicas o no” y “la retórica neoliberal en la esfera política”, señala Ilán Semo en la Jornada.

Para ellos la “conciencia social” es algo sumamente distinta al de la “conciencia de la práctica”. La conciencia social registra importantes cambios de la democracia participativa, no del “poder mistificado” de la “democracia directa” del INE que promueve Lorenzo Córdova y el sistema neoliberal, los cuales adquieren y promueven en su beneficio “la conciencia jurídica, presupuestal, la política, y desde luego los monopolios y el sistema financiero”.

La conciencia social del pueblo es muy diferente y trascendente. Aborda lo que refleja y forma la 4a Transformación; la soberanía del país, el combate a la corrupción y la democracia participativa. La conciencia de la práctica en cambio engendra sólo las condiciones empíricas de existencia de la sociedad, la necesidad cotidiana de los seres humanos y el apoyo a la “democracia directa” del neoliberalismo.

Es pertinente señalar que la “democracia directa” desiste no sólo el enfoque sociológico, sino también el psicológico. No se puede entender la función social si no entendemos “qué es lo que refleja y de qué manera lo hace”. Sin el enfoque sociológico de nada valdría saber qué es lo que se refleja, si paralelamente no se entiende la función social de cada uno de los tipos de reflejos y el lugar que guardan en la conciencia social.

Tres modos trascendentes de aprender la realidad es la relación de la “sociedad con la naturaleza”; las relaciones sociales sobre la base de un “modo de producción determinado trascendente” y la premisa y consolidación de la auténtica “conciencia social”.

No depende la conciencia social sólo de la ciencia, la ideología, el arte, sino también el “conocimiento empírico”, la “psicología social”, el “arte popular”, que se integran y son base de la conciencia social del pueblo.

A fin de explicar de qué manera se manifiestan estos dos niveles de la conciencia social (la teórica y la común) en las formas básicas del saber social, definiremos qué es la ideología y la psicología social.

La ideología necesariamente tiene que expresarse de una “formación teóricamente sistematizada”. Las ideas y las opiniones de la psicología social, en cambio, tiene un carácter empírico; los aspectos intelectuales se entrelazan con los emocionales.

La conciencia ideológica es elaborada y se expresa de manera coherente, únicamente de las necesidades y aspiraciones, sobre todo, de los intereses conscientes del pueblo y los propósitos fundamentales de las clases sociales.

Del desarrollo de la conciencia social han surgido dos tendencias relacionadas entre sí, a través de las cuales se expresa la relación de los diferentes ejes del saber social. Una de estas tendencias es la “cognoscitiva” y la otra, la “valorativa”.

La conciencia social cognoscitiva responde a los intereses de la práctica vital y real del ser social, es decir, representa la acumulación de conocimientos objetivos, acerca de las propiedades y leyes de la realidad. La conciencia social valorativa, por su parte, está condicionada por el interés social de mantener o modificar las relaciones sociales existentes.

Estos elementos en el estudio de la conciencia social dejan en claro que el nivel teórico depende de la ciencia y la ideología y, el nivel empírico, de los conocimientos empíricos y la psicología social.

Las formas de la conciencia social valorativa y la conciencia social cognoscitiva se relacionan, en su devenir histórico. Gramsci agregó que entre el hecho puramente intelectual y la norma de conducta hay con frecuencia contradicciones. No se equivocó.

Veremos y diremos al fin de este sexenio si el “neoliberalismo” consolida la tradicional “consulta de la práctica”, y la “4a Transformación”, la “consulta social”.

Por Francisco Javier Pizarro Chávez

El sistema político-social del neoliberalismo del Instituto Nacional Electoral y la Suprema Corte de Justicia y el tribunal Electoral han dejado en claro que están en contra de la 4a Transformación y la Conciencia Social promovida e impulsada por Morena y el presidente de la República Andrés Manuel López Obrador.

La “democracia directa” que propalan dista de ser un “volátil” concepto de democracia, la cual “se reduce a un sistema de partidos políticos que compiten por un mercado de votos sin importar si se encuentra al servicio de élites y oligarquías económicas o no” y “la retórica neoliberal en la esfera política”, señala Ilán Semo en la Jornada.

Para ellos la “conciencia social” es algo sumamente distinta al de la “conciencia de la práctica”. La conciencia social registra importantes cambios de la democracia participativa, no del “poder mistificado” de la “democracia directa” del INE que promueve Lorenzo Córdova y el sistema neoliberal, los cuales adquieren y promueven en su beneficio “la conciencia jurídica, presupuestal, la política, y desde luego los monopolios y el sistema financiero”.

La conciencia social del pueblo es muy diferente y trascendente. Aborda lo que refleja y forma la 4a Transformación; la soberanía del país, el combate a la corrupción y la democracia participativa. La conciencia de la práctica en cambio engendra sólo las condiciones empíricas de existencia de la sociedad, la necesidad cotidiana de los seres humanos y el apoyo a la “democracia directa” del neoliberalismo.

Es pertinente señalar que la “democracia directa” desiste no sólo el enfoque sociológico, sino también el psicológico. No se puede entender la función social si no entendemos “qué es lo que refleja y de qué manera lo hace”. Sin el enfoque sociológico de nada valdría saber qué es lo que se refleja, si paralelamente no se entiende la función social de cada uno de los tipos de reflejos y el lugar que guardan en la conciencia social.

Tres modos trascendentes de aprender la realidad es la relación de la “sociedad con la naturaleza”; las relaciones sociales sobre la base de un “modo de producción determinado trascendente” y la premisa y consolidación de la auténtica “conciencia social”.

No depende la conciencia social sólo de la ciencia, la ideología, el arte, sino también el “conocimiento empírico”, la “psicología social”, el “arte popular”, que se integran y son base de la conciencia social del pueblo.

A fin de explicar de qué manera se manifiestan estos dos niveles de la conciencia social (la teórica y la común) en las formas básicas del saber social, definiremos qué es la ideología y la psicología social.

La ideología necesariamente tiene que expresarse de una “formación teóricamente sistematizada”. Las ideas y las opiniones de la psicología social, en cambio, tiene un carácter empírico; los aspectos intelectuales se entrelazan con los emocionales.

La conciencia ideológica es elaborada y se expresa de manera coherente, únicamente de las necesidades y aspiraciones, sobre todo, de los intereses conscientes del pueblo y los propósitos fundamentales de las clases sociales.

Del desarrollo de la conciencia social han surgido dos tendencias relacionadas entre sí, a través de las cuales se expresa la relación de los diferentes ejes del saber social. Una de estas tendencias es la “cognoscitiva” y la otra, la “valorativa”.

La conciencia social cognoscitiva responde a los intereses de la práctica vital y real del ser social, es decir, representa la acumulación de conocimientos objetivos, acerca de las propiedades y leyes de la realidad. La conciencia social valorativa, por su parte, está condicionada por el interés social de mantener o modificar las relaciones sociales existentes.

Estos elementos en el estudio de la conciencia social dejan en claro que el nivel teórico depende de la ciencia y la ideología y, el nivel empírico, de los conocimientos empíricos y la psicología social.

Las formas de la conciencia social valorativa y la conciencia social cognoscitiva se relacionan, en su devenir histórico. Gramsci agregó que entre el hecho puramente intelectual y la norma de conducta hay con frecuencia contradicciones. No se equivocó.

Veremos y diremos al fin de este sexenio si el “neoliberalismo” consolida la tradicional “consulta de la práctica”, y la “4a Transformación”, la “consulta social”.