/ viernes 15 de julio de 2022

Empresarios & Sociedad: Los empresarios y la Universidad Autónoma de Chihuahua

Tres generaciones de médicos de la familia Leal del Rosal han visto por la salud de los chihuahuenses, a partir de la atención, primero en un consultorio modesto y, más tarde, en la Clínica del Parque, hoy Christus Muguerza

En 1954, el gobernador Óscar Soto Máynez dio el banderazo a la máxima institución educativa del estado. Por mucho tiempo los contados profesionistas chihuahuenses egresaban de escuelas superiores de las ciudades de México, Guadalajara, Monterrey o del extranjero y ya era hora de iniciar con una universidad de y para el estado de Chihuahua. En el Patronato de la naciente institución participaron varios empresarios.

Primer Patronato.

Destacamos la propuesta de miembros que el rector, Dr. José Fuentes Mares, hizo al Consejo Universitario el 17 de diciembre de 1958: Eloy S. Vallina García, Luis R. Blanco, Joaquín Mesta, Miguel Morgenstern, Gilberto González Múzquiz, Carlos Aún, Primitivo Márquez, José Terrazas, Alejandro Mendoza y Víctor Armando Ramos. La reunión respectiva fue presidida por Teófilo Borunda, gobernador del estado, en el cuarto aniversario de la fundación de la Universidad de Chihuahua.

Bajo la rectoría del Lic. Saúl González Herrera, a principios de la década de los 60, presidieron el patronato: Luis R. Blanco y Carlos Stege Salazar. En tiempos del rector Óscar Ornelas Küchle fue encabezado por Gilberto González Múzquiz con el apoyo de Joaquín Mesta como tesorero, quienes, según nota de El Heraldo de Chihuahua del 19 de agosto de 1969, entregaron a la UACh la utilidad neta de 140 mil 972 pesos con 50 centavos, resultado del Primer Sorteo Universitario, que consistía en una rifa anual que se hizo popular durante varios años.

Sergio Piña Marshall, Francisco Barrio Terrazas y Gustavo Yáñez Bustillos. Foto: Cortesía | Gustavo Yáñez

Una universidad cercana al sector privado.

Profesionistas empresarios como José Fuentes Mares, Carlos Michel, Felipe Colomo Castro, Guillermo Enríquez Díaz, Salvador y Jaime Creel Sisniega, Juan José Royo y Rodolfo Cruz Miramontes contribuyeron decididamente al arranque de la universidad. Cruz Miramontes dictó la primera clase en la Escuela de Derecho y fundó la revista Lecturas Jurídicas. Mientras que Jaime Creel y Guillermo Enríquez Díaz (ex presidente de Coparmex) fueron directores de la Escuela de Contaduría y Administración, cuyas aulas llevan sendos nombres en la actual facultad.

Destacamos que Salvador Creel Sisniega formó parte de la terna de candidatos a suceder a José Fuentes Mares, pero el cargo finalmente recayó en Saúl González Herrera. Algunos de ellos y otros egresados recién llegados de la UNAM, del Tecnológico de Monterrey o del Colegio Carolino de Madrid, como Guillermo Barney Sisniega y Abel Beltrán del Río, formaron un círculo de pensamiento clásico y humanista cristiano (Los Amigos de la Verdad) que perduró hasta la década de los años 80 y que tuvo impacto en varias generaciones de algunas escuelas de la UACh.

Durante muchos años, Jaime Creel Sisniega participó en el Patronato de la UACh, que organizó el mencionado Sorteo Universitario, consistente en las rifas de residencias y casas habitación de buena estructura y ubicación urbana. Enrique Terrazas Torres recuerda haber participado en ellos como ingeniero constructor durante los años 70, prácticas que, a la postre, devinieron en la hoy robusta empresa Ruba. Por esos años 60, Salvador Creel iniciaba el banco Crédito Mexicano y la desarrolladora Intermex.

Impuesto universitario.

José Fuentes Mares promovió un par de Doctorados Honoris Causa a dos lumbreras de las humanidades, cuyos pensamientos eran distintos, excepto en sus alcances intelectuales: al oaxaqueño José Vasconcelos y al chihuahuense David Alfaro Siqueiros. Emergió después, en la comunidad, un debate ideológico alrededor de la figura y legado de Benito Juárez. Se puso en la mesa pública la necesidad de plasmar la autonomía universitaria. Tales condiciones, propias de la dinámica universitaria, llevaron al doctor José Fuentes Mares a dejar la Rectoría a nuevas generaciones.

Caso aparte fue el movimiento estudiantil gestado durante la década de los años 60, que dio como resultado el impuesto llamado Universitario. El exiguo presupuesto de la Universidad Autónoma de Chihuahua, en esos años, impedía el crecimiento de la institución en cantidad y calidad. Por ello, un grupo de estudiantes liderados, entre otros, por los entonces estudiantes Víctor Orozco y Enrique Aguilar, solicitaron al Congreso del Estado un gravamen especial a los empresarios que permitiera financiar a la UACh. Los historiadores Francisco Pérez y Gerónimo Ontiveros nos explican que el presupuesto aumentó tres veces: de 8 a 24 millones de pesos.

Foto: Archivo | El Heraldo de Chihuahua

Fundaciones y becas.

En años recientes, la Fundación Cooperación Educativa A.C., fundada por Víctor Cruz Márquez a mediados de los años 70, y presidida actualmente por su nieto Alejandro Lara Cruz, beca a estudiantes chihuahuenses de educación superior, en especial a los que van a la UACh. De este modo, la iniciativa privada se mantiene cercana al alma máter, aunque los complejos tiempos actuales demandan una sinergia mayor entre ambos sectores, en conjunto con la autoridad.

Ya en la década de los años 90 surgió una nueva iniciativa en la que participaron tres egresados de la máxima casa de estudios. La creación de la Fundación UACh, cuya directiva se hizo en forma tripartita: sector público, ámbito académico e iniciativa privada. Cabe decir que los tres líderes del proyecto habían desarrollado un perfil empresarial y los tres eran egresados de la UACh. La fundación de egresados se estructuró en 1995 con Francisco Javier Barrio Terrazas, Sergio Piña Marshall y Gustavo Yáñez Bustillos.

Su fin fue gestionar recursos para becar estudiantes sobresalientes. Adicionalmente, buscó darles un enfoque empresarial a los negocios, propiedad de la UACh, ubicados en Teséachi, Pivotes y Sacrificios, como resultado de la visita de programas exitosos llevados a cabo en universidades públicas de otros estados. Los abogados Mario Trevizo Salazar y Blanca Ornelas contribuyeron a la escrituración adecuada de la fundación.

Hoy Gustavo Yáñez preside el Patronato de la UACh, con el cometido de ser recíproco con la institución que le dio las herramientas para ser un empresario comprometido socialmente. Fue ex presidente de Ejecutivos de Ventas y Mercadotecnia, donde levantó la actual sede. Como cabeza del Rotario, impulsó el albergue de Arareco. En su dirigencia del Campestre, definió el terreno y se elaboraron los estatutos y reglamentos actuales. Y, al frente de Canaco obtuvo el terreno de la nueva sede. En la UACh, hoy trabaja por la unión de la empresa y la academia.

En 1954, el gobernador Óscar Soto Máynez dio el banderazo a la máxima institución educativa del estado. Por mucho tiempo los contados profesionistas chihuahuenses egresaban de escuelas superiores de las ciudades de México, Guadalajara, Monterrey o del extranjero y ya era hora de iniciar con una universidad de y para el estado de Chihuahua. En el Patronato de la naciente institución participaron varios empresarios.

Primer Patronato.

Destacamos la propuesta de miembros que el rector, Dr. José Fuentes Mares, hizo al Consejo Universitario el 17 de diciembre de 1958: Eloy S. Vallina García, Luis R. Blanco, Joaquín Mesta, Miguel Morgenstern, Gilberto González Múzquiz, Carlos Aún, Primitivo Márquez, José Terrazas, Alejandro Mendoza y Víctor Armando Ramos. La reunión respectiva fue presidida por Teófilo Borunda, gobernador del estado, en el cuarto aniversario de la fundación de la Universidad de Chihuahua.

Bajo la rectoría del Lic. Saúl González Herrera, a principios de la década de los 60, presidieron el patronato: Luis R. Blanco y Carlos Stege Salazar. En tiempos del rector Óscar Ornelas Küchle fue encabezado por Gilberto González Múzquiz con el apoyo de Joaquín Mesta como tesorero, quienes, según nota de El Heraldo de Chihuahua del 19 de agosto de 1969, entregaron a la UACh la utilidad neta de 140 mil 972 pesos con 50 centavos, resultado del Primer Sorteo Universitario, que consistía en una rifa anual que se hizo popular durante varios años.

Sergio Piña Marshall, Francisco Barrio Terrazas y Gustavo Yáñez Bustillos. Foto: Cortesía | Gustavo Yáñez

Una universidad cercana al sector privado.

Profesionistas empresarios como José Fuentes Mares, Carlos Michel, Felipe Colomo Castro, Guillermo Enríquez Díaz, Salvador y Jaime Creel Sisniega, Juan José Royo y Rodolfo Cruz Miramontes contribuyeron decididamente al arranque de la universidad. Cruz Miramontes dictó la primera clase en la Escuela de Derecho y fundó la revista Lecturas Jurídicas. Mientras que Jaime Creel y Guillermo Enríquez Díaz (ex presidente de Coparmex) fueron directores de la Escuela de Contaduría y Administración, cuyas aulas llevan sendos nombres en la actual facultad.

Destacamos que Salvador Creel Sisniega formó parte de la terna de candidatos a suceder a José Fuentes Mares, pero el cargo finalmente recayó en Saúl González Herrera. Algunos de ellos y otros egresados recién llegados de la UNAM, del Tecnológico de Monterrey o del Colegio Carolino de Madrid, como Guillermo Barney Sisniega y Abel Beltrán del Río, formaron un círculo de pensamiento clásico y humanista cristiano (Los Amigos de la Verdad) que perduró hasta la década de los años 80 y que tuvo impacto en varias generaciones de algunas escuelas de la UACh.

Durante muchos años, Jaime Creel Sisniega participó en el Patronato de la UACh, que organizó el mencionado Sorteo Universitario, consistente en las rifas de residencias y casas habitación de buena estructura y ubicación urbana. Enrique Terrazas Torres recuerda haber participado en ellos como ingeniero constructor durante los años 70, prácticas que, a la postre, devinieron en la hoy robusta empresa Ruba. Por esos años 60, Salvador Creel iniciaba el banco Crédito Mexicano y la desarrolladora Intermex.

Impuesto universitario.

José Fuentes Mares promovió un par de Doctorados Honoris Causa a dos lumbreras de las humanidades, cuyos pensamientos eran distintos, excepto en sus alcances intelectuales: al oaxaqueño José Vasconcelos y al chihuahuense David Alfaro Siqueiros. Emergió después, en la comunidad, un debate ideológico alrededor de la figura y legado de Benito Juárez. Se puso en la mesa pública la necesidad de plasmar la autonomía universitaria. Tales condiciones, propias de la dinámica universitaria, llevaron al doctor José Fuentes Mares a dejar la Rectoría a nuevas generaciones.

Caso aparte fue el movimiento estudiantil gestado durante la década de los años 60, que dio como resultado el impuesto llamado Universitario. El exiguo presupuesto de la Universidad Autónoma de Chihuahua, en esos años, impedía el crecimiento de la institución en cantidad y calidad. Por ello, un grupo de estudiantes liderados, entre otros, por los entonces estudiantes Víctor Orozco y Enrique Aguilar, solicitaron al Congreso del Estado un gravamen especial a los empresarios que permitiera financiar a la UACh. Los historiadores Francisco Pérez y Gerónimo Ontiveros nos explican que el presupuesto aumentó tres veces: de 8 a 24 millones de pesos.

Foto: Archivo | El Heraldo de Chihuahua

Fundaciones y becas.

En años recientes, la Fundación Cooperación Educativa A.C., fundada por Víctor Cruz Márquez a mediados de los años 70, y presidida actualmente por su nieto Alejandro Lara Cruz, beca a estudiantes chihuahuenses de educación superior, en especial a los que van a la UACh. De este modo, la iniciativa privada se mantiene cercana al alma máter, aunque los complejos tiempos actuales demandan una sinergia mayor entre ambos sectores, en conjunto con la autoridad.

Ya en la década de los años 90 surgió una nueva iniciativa en la que participaron tres egresados de la máxima casa de estudios. La creación de la Fundación UACh, cuya directiva se hizo en forma tripartita: sector público, ámbito académico e iniciativa privada. Cabe decir que los tres líderes del proyecto habían desarrollado un perfil empresarial y los tres eran egresados de la UACh. La fundación de egresados se estructuró en 1995 con Francisco Javier Barrio Terrazas, Sergio Piña Marshall y Gustavo Yáñez Bustillos.

Su fin fue gestionar recursos para becar estudiantes sobresalientes. Adicionalmente, buscó darles un enfoque empresarial a los negocios, propiedad de la UACh, ubicados en Teséachi, Pivotes y Sacrificios, como resultado de la visita de programas exitosos llevados a cabo en universidades públicas de otros estados. Los abogados Mario Trevizo Salazar y Blanca Ornelas contribuyeron a la escrituración adecuada de la fundación.

Hoy Gustavo Yáñez preside el Patronato de la UACh, con el cometido de ser recíproco con la institución que le dio las herramientas para ser un empresario comprometido socialmente. Fue ex presidente de Ejecutivos de Ventas y Mercadotecnia, donde levantó la actual sede. Como cabeza del Rotario, impulsó el albergue de Arareco. En su dirigencia del Campestre, definió el terreno y se elaboraron los estatutos y reglamentos actuales. Y, al frente de Canaco obtuvo el terreno de la nueva sede. En la UACh, hoy trabaja por la unión de la empresa y la academia.

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