/ viernes 8 de noviembre de 2019

Doloroso adiós a Dawna y sus niños

Rhonita Miller, sus cuatro hijos y Christina reposarían en la comunidad de LeBarón, en Galeana

Con vestimenta de luto, un silencio que se sembró en toda la comunidad de La Mora, fue como se congregaron cientos de familiares, amigos y vecinos para despedir a las víctimas del ataque armado del pasado 4 de noviembre, quienes estuvieron resguardados por elementos estatales, federales y militares, que custodiaron toda la realización del evento como los accesos al poblado.

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Desde el miércoles por la tarde comenzaron a trasladarse familiares y amigos cercanos de las familias LeBarón y Langford, quienes fueron invitados a la ceremonia fúnebre para despedir a las mujeres Christina y Dewna, así como a los dos menores que lamentablemente fallecieron en este ataque armado.

El total de las víctimas mortales fueron nueve personas, , Christina Langford y Dawna Langford, así como seis menores de edad, sin embargo, por los daños ocasionados a Rhonita y su familia, no fue posible concentrar sus restos, toda vez que éstos desaparecieron en el incendio de la camioneta que fue atacada con más de 30 balazos.

Foto: Luis Torres | EFE

De forma simbólica y con fotografías de Rhonita y sus cuatro hijos, también se despidieron de ellos, pues era una mujer reconocida de la comunidad y varios de los pobladores aún la recuerdan, pero por cuestiones del destino no lograron tener sus restos para depositarlos en un ataúd como el resto de las víctimas.

Dwana Langford y sus hijos Rogan Jay de 3 años y Trevor Harvey de 11 años, fueron despedidos en la comunidad de La Mora, y sus cuerpos descansan en una sola tumba, toda vez que así lo decidieron sus familiares, quienes acompañados de oraciones, cantos y llantos, dieron el último adiós para pedir por su eterno descanso.

Un grupo de 10 hombres fueron los que se hicieron cargo de preparar los terrenos para depositar los restos de las víctimas que trasladaron a través de ataúdes de pino, que aparentemente preparan especialmente para estas personas inocentes, víctimas del crimen organizado que opera en esas zonas de Sonora y Chihuahua.

Foto: Carlos Jasso | Reuters

El pequeño cementerio que se encuentra a algunos metros de la propiedad de los Langford, fue abarrotada por los cientos de asistentes, quienes con el paso de las horas estuvieron otorgando el pésame a Steven Langford exalcalde del lugar, como al resto de las familias que perdieron a un ser querido.

Diversos asistentes provenientes de Janos, Nuevo Casas Grandes, Galeana, San Buena Ventura, Chihuahua y La Mora, fueron algunos de los acompañantes que estuvieron presentes en esta ceremonia fúnebre, donde además existió la presencia de decenas de medios de comunicación y corresponsales quienes llevaron a cabo cada detalle de este último adiós.

De Estados Unidos arribaron familiares y amigos de Dakota del Norte, Arizona, California y otros puntos cercanos a la frontera de México, quienes viajaron durante varias horas en camionetas para acudir a La Mora, donde los restos de la familia fueron sepultados en una ceremonia pública, que enlutó a todo el país.

La influencia norteamericana fue evidente, pues la mayoría de los que acudieron fueron residentes de doble nacionalidad que nacieron en La Mora o Galeana y que actualmente viaja de un lado a otro por sus diferentes intereses tanto en la industria de la construcción como en el área agricultora.

Desde el pasado 4 de noviembre, los grupos delincuenciales que operan en esa zona del municipio de Bavispe, abandonaron todo rastro del lugar, pues a raíz de esta masacre, elementos de los tres niveles de Gobierno se trasladaron al lugar de los hechos para resguardar la zona e ir por los responsables, sin que hasta el momento exista un solo detenido y sólo se hable de algunos grupos como posibles responsables.

Foto: José Luis González | Reuters

Hasta el momento existen dos versiones de los hechos, la primera la revelada por las autoridades mexicanas, donde los grupos delincuenciales confundieron a las mujeres con un grupo antagónico, toda vez que horas antes habían sostenido un enfrentamiento armado que alertó a los delincuentes en las entradas y salidas de Sonora y Chihuahua.

Sin embargo, Julián LeBarón, familiar y activista de esta comunidad mormona, dijo que los familiares encontraron evidencia de que los agresores sabían exactamente a quién asesinaban y que incluso se percataron que había mujeres y niños en el lugar, por lo que decidieron seguir con el ataque.

“Tenían que saber que eran mujeres y niños”, comentó Julián LeBarón, por otra parte, trascendió que los ocho niños que sobrevivieron dijeron que una madre salió de su camioneta con las manos el alto y aún así fue baleada a muerte, donde les perdonaron la vida al resto de los menores incluido un recién nacido.

Julián LeBarón comentó que los casquillos fueron encontrados muy cerca de la camioneta incendiada y la chequera de la madre estaba a unos 10 metros del sitio, implicando que alguien se acercó a la SUV antes de incendiarla, “lo que significa que el vehículo no estaba en llamas y éstas personas lo incendiaron”.

El activista ha criticado las versiones de los gobiernos tanto de Chihuahua como del gobierno federal, al decir que brindaron apoyo en el primer instante, pues recalcó que ni de Chihuahua o Sonora, nunca llegó el apoyo que expresaron en diversos medios de comunicación, sino que los mismos familiares y compañeros fueron los que se unieron a apoyar a las víctimas y buscar a los menores.

El Gobierno de la República dentro de los avances de la investigación atañe este ataque armado al grupo del Cártel de Juárez a través de La Línea, quienes mantuvieron un enfrentamiento con el grupo de Los Salazar y fue cuando horas después “blindaron” los accesos con Sonora y Chihuahua para no permitir que ingresaran.

Luego de que ocurrieran los hechos, decenas de soldados y efectivos de las policías federal y estatal y de la Guardia Nacional, custodiaron la carretera que une el estado de Chihuahua y La Mora, donde los integrantes de la caravana aplaudieron a las fuerzas de seguridad y les dieron comida, botellas de agua y gorras de beisbol.


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Desde el miércoles por la tarde comenzaron a trasladarse familiares y amigos cercanos de las familias LeBarón y Langford, quienes fueron invitados a la ceremonia fúnebre para despedir a las mujeres Christina y Dewna, así como a los dos menores que lamentablemente fallecieron en este ataque armado.

El total de las víctimas mortales fueron nueve personas, , Christina Langford y Dawna Langford, así como seis menores de edad, sin embargo, por los daños ocasionados a Rhonita y su familia, no fue posible concentrar sus restos, toda vez que éstos desaparecieron en el incendio de la camioneta que fue atacada con más de 30 balazos.

Foto: Luis Torres | EFE

De forma simbólica y con fotografías de Rhonita y sus cuatro hijos, también se despidieron de ellos, pues era una mujer reconocida de la comunidad y varios de los pobladores aún la recuerdan, pero por cuestiones del destino no lograron tener sus restos para depositarlos en un ataúd como el resto de las víctimas.

Dwana Langford y sus hijos Rogan Jay de 3 años y Trevor Harvey de 11 años, fueron despedidos en la comunidad de La Mora, y sus cuerpos descansan en una sola tumba, toda vez que así lo decidieron sus familiares, quienes acompañados de oraciones, cantos y llantos, dieron el último adiós para pedir por su eterno descanso.

Un grupo de 10 hombres fueron los que se hicieron cargo de preparar los terrenos para depositar los restos de las víctimas que trasladaron a través de ataúdes de pino, que aparentemente preparan especialmente para estas personas inocentes, víctimas del crimen organizado que opera en esas zonas de Sonora y Chihuahua.

Foto: Carlos Jasso | Reuters

El pequeño cementerio que se encuentra a algunos metros de la propiedad de los Langford, fue abarrotada por los cientos de asistentes, quienes con el paso de las horas estuvieron otorgando el pésame a Steven Langford exalcalde del lugar, como al resto de las familias que perdieron a un ser querido.

Diversos asistentes provenientes de Janos, Nuevo Casas Grandes, Galeana, San Buena Ventura, Chihuahua y La Mora, fueron algunos de los acompañantes que estuvieron presentes en esta ceremonia fúnebre, donde además existió la presencia de decenas de medios de comunicación y corresponsales quienes llevaron a cabo cada detalle de este último adiós.

De Estados Unidos arribaron familiares y amigos de Dakota del Norte, Arizona, California y otros puntos cercanos a la frontera de México, quienes viajaron durante varias horas en camionetas para acudir a La Mora, donde los restos de la familia fueron sepultados en una ceremonia pública, que enlutó a todo el país.

La influencia norteamericana fue evidente, pues la mayoría de los que acudieron fueron residentes de doble nacionalidad que nacieron en La Mora o Galeana y que actualmente viaja de un lado a otro por sus diferentes intereses tanto en la industria de la construcción como en el área agricultora.

Desde el pasado 4 de noviembre, los grupos delincuenciales que operan en esa zona del municipio de Bavispe, abandonaron todo rastro del lugar, pues a raíz de esta masacre, elementos de los tres niveles de Gobierno se trasladaron al lugar de los hechos para resguardar la zona e ir por los responsables, sin que hasta el momento exista un solo detenido y sólo se hable de algunos grupos como posibles responsables.

Foto: José Luis González | Reuters

Hasta el momento existen dos versiones de los hechos, la primera la revelada por las autoridades mexicanas, donde los grupos delincuenciales confundieron a las mujeres con un grupo antagónico, toda vez que horas antes habían sostenido un enfrentamiento armado que alertó a los delincuentes en las entradas y salidas de Sonora y Chihuahua.

Sin embargo, Julián LeBarón, familiar y activista de esta comunidad mormona, dijo que los familiares encontraron evidencia de que los agresores sabían exactamente a quién asesinaban y que incluso se percataron que había mujeres y niños en el lugar, por lo que decidieron seguir con el ataque.

“Tenían que saber que eran mujeres y niños”, comentó Julián LeBarón, por otra parte, trascendió que los ocho niños que sobrevivieron dijeron que una madre salió de su camioneta con las manos el alto y aún así fue baleada a muerte, donde les perdonaron la vida al resto de los menores incluido un recién nacido.

Julián LeBarón comentó que los casquillos fueron encontrados muy cerca de la camioneta incendiada y la chequera de la madre estaba a unos 10 metros del sitio, implicando que alguien se acercó a la SUV antes de incendiarla, “lo que significa que el vehículo no estaba en llamas y éstas personas lo incendiaron”.

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