/ jueves 30 de marzo de 2023

Cartucheras al cañón…  | La honestidad, ser o no ser

Ernesto Visconti Elizalde


Por “ley de Causa y efecto”, vale más, honesto ser; ojalá lo puedas ver… viene de arriba; es correcto.

A propósito del epigrama inicial, la palabra ojalá, de origen árabe, cuyas raíces… oj y alá, significan: oj, quiera; y alá, Dios… “quiera Dios”; y quiera Dios, digieran el mensaje.

En estos días de Pascua, viene a bien ponernos místicos, máxime con un tema como la honestidad, que guarda si ustedes lo quieren ver, un pedimento divino, bíblico… “no robarás”, o no hurtarás; el sexto mandamiento de la Iglesia Católica y el octavo mandamiento de la Biblia original.

La negación al hurto, es parte indispensable de la honestidad, y ser honesto, es sinónimo de probo, recto, honrado, decente y decoroso. Es la rectitud de ánimo, y la integridad en el obrar. Su antónimo es la deshonestidad.

Como podemos ver la honestidad es un concepto mayor y de más contenidos, que el de no robar. Sin embargo, el robar, es el acto que mayormente nos aparta de la honestidad; y esa falta de honestidad, te señala; pues nos resta un mérito medular, para un adulto en el mundo social y político; pues te distingue, como un sujeto “falto de autoridad moral”; y sin este elemento, ningún individuo puede ser confiable; ni aun apelando a sus derechos humanos; incluso la ley podrá decir que si el sujeto ladrón, pagó su culpa con dinero en reposición y cárcel como castigo, quedará libre de cualquier acción punible; pero estará muy lejos, y de manera perenne, de tener autoridad moral; máxime si su culpabilidad, es producto de la tentación, la premeditación y una mala decisión como persona adulta y no de la inmadurez de una edad juvenil. Según los gnósticos, mencionan que la Ley Universal de “Causa y Efecto” (sexta ley) manifiesta: “Todas tus acciones son causa; y propician un efecto similar a ellas”; sólo que multiplicado en su intensidad y en diversos planos de causalidad. Más o menos… “Lo que siembres cosecharás”. Si das amor y afecto, eso recibirás; si robas…por uno u otro camino, más temprano que tarde, serás robado; o pagarás tu adeudo en tu salud, o en tu armonía familiar. Y no solamente tus actos atraen sus iguales; también tus pensamientos; hay que educarse a pensar positivo y alejar los pensamientos nocivos, porque eso recibirás. En esta ley se halla el tesoro del conocimiento hermético. Las leyes universales rigen la marcha del cosmos y todo lo creado; lo sorprendente, fantástico e increíble de todo esto, puede ser, el entender que no hay “alguien” en ese momento regulando el ordenamiento universal; éste, actúa de manera automática, como si nosotros mismos inconscientemente activáramos los mecanismos de respuesta; como si genéticamente estuviéramos programados por esta “ley de atracciones”, y por las demás leyes universales. “Si un alfiler robas, éste, por distintos caminos, te será cobrado”. Por ello, sé ante todo honesto. Otros temas, poemas y opiniones, en “Facebook” Ernesto Visconti.



Ernesto Visconti Elizalde


Por “ley de Causa y efecto”, vale más, honesto ser; ojalá lo puedas ver… viene de arriba; es correcto.

A propósito del epigrama inicial, la palabra ojalá, de origen árabe, cuyas raíces… oj y alá, significan: oj, quiera; y alá, Dios… “quiera Dios”; y quiera Dios, digieran el mensaje.

En estos días de Pascua, viene a bien ponernos místicos, máxime con un tema como la honestidad, que guarda si ustedes lo quieren ver, un pedimento divino, bíblico… “no robarás”, o no hurtarás; el sexto mandamiento de la Iglesia Católica y el octavo mandamiento de la Biblia original.

La negación al hurto, es parte indispensable de la honestidad, y ser honesto, es sinónimo de probo, recto, honrado, decente y decoroso. Es la rectitud de ánimo, y la integridad en el obrar. Su antónimo es la deshonestidad.

Como podemos ver la honestidad es un concepto mayor y de más contenidos, que el de no robar. Sin embargo, el robar, es el acto que mayormente nos aparta de la honestidad; y esa falta de honestidad, te señala; pues nos resta un mérito medular, para un adulto en el mundo social y político; pues te distingue, como un sujeto “falto de autoridad moral”; y sin este elemento, ningún individuo puede ser confiable; ni aun apelando a sus derechos humanos; incluso la ley podrá decir que si el sujeto ladrón, pagó su culpa con dinero en reposición y cárcel como castigo, quedará libre de cualquier acción punible; pero estará muy lejos, y de manera perenne, de tener autoridad moral; máxime si su culpabilidad, es producto de la tentación, la premeditación y una mala decisión como persona adulta y no de la inmadurez de una edad juvenil. Según los gnósticos, mencionan que la Ley Universal de “Causa y Efecto” (sexta ley) manifiesta: “Todas tus acciones son causa; y propician un efecto similar a ellas”; sólo que multiplicado en su intensidad y en diversos planos de causalidad. Más o menos… “Lo que siembres cosecharás”. Si das amor y afecto, eso recibirás; si robas…por uno u otro camino, más temprano que tarde, serás robado; o pagarás tu adeudo en tu salud, o en tu armonía familiar. Y no solamente tus actos atraen sus iguales; también tus pensamientos; hay que educarse a pensar positivo y alejar los pensamientos nocivos, porque eso recibirás. En esta ley se halla el tesoro del conocimiento hermético. Las leyes universales rigen la marcha del cosmos y todo lo creado; lo sorprendente, fantástico e increíble de todo esto, puede ser, el entender que no hay “alguien” en ese momento regulando el ordenamiento universal; éste, actúa de manera automática, como si nosotros mismos inconscientemente activáramos los mecanismos de respuesta; como si genéticamente estuviéramos programados por esta “ley de atracciones”, y por las demás leyes universales. “Si un alfiler robas, éste, por distintos caminos, te será cobrado”. Por ello, sé ante todo honesto. Otros temas, poemas y opiniones, en “Facebook” Ernesto Visconti.