/ miércoles 29 de mayo de 2019

Cuando el destino nos alcance

Soylent Green, si ud. me lee, lo cual de antemano agradezco, muy seguramente sabe de qué hablo, así es, de aquella película de los años setenta que planteaba un futuro algo incierto en cuanto a los recursos con los que se iban a contar en el futuro no muy lejano.

Pareciera que hoy en México pudiéramos acercarnos a una realidad como la que plantea el filme, y no quiero parecer drástica, pero las señales que nos están dejando sentir por parte del gobierno en turno, te hacen sentir eso.

Hace una semana hablábamos de la renuncia de Germán Martínez, quien en mi visión, con mucha inteligencia, decide mejor regresar al Senado de la República, donde las aguas están más tranquilas.

Días después de darse a conocer la renuncia, vemos cómo encargados de algunos de los más importantes institutos nacionales de salud exigen a los legisladores una explicación para el corte de recursos porque los están condenado a la extinción.

Entiendo la postura del presidente en cuanto a la guerra contra la corrupción, pero ¿Qué tiene que ver la corrupción con el sofocamiento de los institutos de salud que atienden a los mexicanos? ¿Por qué se le tiene que dejar de dar atención médica a las personas que padecen cáncer? O ¿Por qué deben dejar de surtir medicamentos a los diabéticos? ¿Por qué los farmacéuticos mexicanos no pueden seguir vendiendo sus productos? ¿Por qué tenemos que ir a China, a Rusia a la India a comprar medicamentos?

Y, ¿en realidad estamos combatiendo la corrupción? Entonces ¿Por qué por ejemplo, en el estado de Tabasco, ciudad natal de nuestro rey, perdón, de nuestro presidente, existe la asignación directa para las compras y se quitaron las licitaciones? ¿Por qué no se ha transparentado la compra de las pipas con las que se suponen están surtiendo las gasolinerías para combatir el huachicoleo?

Da la idea de que el guante de Thanos está en Palacio Nacional, solamente que en este caso, la extinción de la población no será rápida ni vaporosa, sino lenta y dolorosa, y no hablo nada más del área de la salud, la seguridad parece estarse desbordando.

En fin, pues esperemos que los votantes reaccionen, porque en mi ver, esto no va caminando para nada en el sentido en el que nos habían prometido.

Gracias por leerme, un abrazo @MarAlmeyda comentariosaloescrito@gmail.com

Soylent Green, si ud. me lee, lo cual de antemano agradezco, muy seguramente sabe de qué hablo, así es, de aquella película de los años setenta que planteaba un futuro algo incierto en cuanto a los recursos con los que se iban a contar en el futuro no muy lejano.

Pareciera que hoy en México pudiéramos acercarnos a una realidad como la que plantea el filme, y no quiero parecer drástica, pero las señales que nos están dejando sentir por parte del gobierno en turno, te hacen sentir eso.

Hace una semana hablábamos de la renuncia de Germán Martínez, quien en mi visión, con mucha inteligencia, decide mejor regresar al Senado de la República, donde las aguas están más tranquilas.

Días después de darse a conocer la renuncia, vemos cómo encargados de algunos de los más importantes institutos nacionales de salud exigen a los legisladores una explicación para el corte de recursos porque los están condenado a la extinción.

Entiendo la postura del presidente en cuanto a la guerra contra la corrupción, pero ¿Qué tiene que ver la corrupción con el sofocamiento de los institutos de salud que atienden a los mexicanos? ¿Por qué se le tiene que dejar de dar atención médica a las personas que padecen cáncer? O ¿Por qué deben dejar de surtir medicamentos a los diabéticos? ¿Por qué los farmacéuticos mexicanos no pueden seguir vendiendo sus productos? ¿Por qué tenemos que ir a China, a Rusia a la India a comprar medicamentos?

Y, ¿en realidad estamos combatiendo la corrupción? Entonces ¿Por qué por ejemplo, en el estado de Tabasco, ciudad natal de nuestro rey, perdón, de nuestro presidente, existe la asignación directa para las compras y se quitaron las licitaciones? ¿Por qué no se ha transparentado la compra de las pipas con las que se suponen están surtiendo las gasolinerías para combatir el huachicoleo?

Da la idea de que el guante de Thanos está en Palacio Nacional, solamente que en este caso, la extinción de la población no será rápida ni vaporosa, sino lenta y dolorosa, y no hablo nada más del área de la salud, la seguridad parece estarse desbordando.

En fin, pues esperemos que los votantes reaccionen, porque en mi ver, esto no va caminando para nada en el sentido en el que nos habían prometido.

Gracias por leerme, un abrazo @MarAlmeyda comentariosaloescrito@gmail.com

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