/ martes 30 de abril de 2024

El caballo, el ciervo y el cazador… ¿Fábula o realidad política?

Ana Sofía Carrasco Aceves

Esopo en una de sus fábulas nos cuenta que una vez un ciervo ofendió a un caballo y viendo que el ciervo era mucho más rápido y que nunca se podría vengar, el caballo se fue en busca de un cazador y le dijo: quiero mostrarte un ciervo grande, que si lo matas con tus flechas tendrás bastante carne para comer y sacaras bastante dinero. El cazador movido por su ambición y avaricia le dijo que cómo podría alcanzar al ciervo y este respondió que se subiera a él y lo llevaría al lugar donde está el ciervo. El cazador lo amarró para poder subirse y se fueron hacia dónde estaba el ciervo, este al verlos venir se fue hasta la montaña y escapó. El caballo entonces vio como toda esperanza de venganza se le iba y ya cansado le dijo al cazador que no había podido alcanzar al ciervo, que se bajara, lo soltara, volviera a su vida y lo dejara en libertad, ya era muy tarde el cazador le respondió que ya lo tenía en su poder, no lo iba a soltar y si se resistía con el látigo lo iba a golpear, ya era de su propiedad.

En esta realidad distópica a la que nos enfrentamos, esta fábula no difiere mucho de un presente político, en qué momento la fantasía se convierte en realidad y gravemente en ocasiones la traspasa.

Que podemos interpretar como moraleja:

Nos dice que no debemos realizar emboscadas a nadie, ya que podemos caer víctimas en ellas, el coraje que llegamos a sentir por alguna persona o grupo de personas nos ciega y nos hace susceptibles a cometer errores que genera nuestra autodestrucción, el que se enoja siempre va a perder.

En la política como en la vida la inteligencia emocional de sus integrantes es determinante para el desarrollo de la misma, el ciervo ofendió al caballo, pero el caballo dejó que le afectara lo que un ciervo le dijo y actuó en base a su coraje. En cambio, si el caballo hubiera esperado tarde o temprano otro cazador hubiera hecho el trabajo sin que se le escapara y sin que lo perjudicara a él, la venganza siempre llega cuando tiene que llegar, afortunadamente se come mejor fría.

Otra interpretación es que las alianzas son muy peligrosas, al ceder un poco de ti, cedes el control y pierdes tu autonomía, quedando sujeto a la voluntad del grupo dominante, ofreciéndote miserias cuando aportas mucho más. ¿La culpa fue del cazador que amarró al caballo o del caballo que por su voluntad se dejó amarrar? El cazador solo aprovechó una oportunidad que se le presentó actuando de forma inteligente, en cambio el caballo cegado por su enojo y de forma voluntaria, se entregó al cazador cediendo su autonomía y libertad por venganza.

Pelear contra un objetivo en común es una causa muy noble, más aún cuando se trata de personas que ya nos dañaron, se sabe su incompetencia y corrupción que quieren seguir fomentando como grupo en el poder. Solamente recordemos que hay ciervos, cazadores y caballos de todos los colores, tus mismos aliados pueden irse en tu contra, perjudicante por su ganancia, cada quien siempre va a defender sus intereses como mejor le convenga.

En la vida tú decides si quieres ser caballo, ciervo o cazador.

Quien es quien lo dejo a su interpretación personal.


INSTAGRAM: sofiacarrasco19

X: sofiacarrasco19


Ana Sofía Carrasco Aceves

Esopo en una de sus fábulas nos cuenta que una vez un ciervo ofendió a un caballo y viendo que el ciervo era mucho más rápido y que nunca se podría vengar, el caballo se fue en busca de un cazador y le dijo: quiero mostrarte un ciervo grande, que si lo matas con tus flechas tendrás bastante carne para comer y sacaras bastante dinero. El cazador movido por su ambición y avaricia le dijo que cómo podría alcanzar al ciervo y este respondió que se subiera a él y lo llevaría al lugar donde está el ciervo. El cazador lo amarró para poder subirse y se fueron hacia dónde estaba el ciervo, este al verlos venir se fue hasta la montaña y escapó. El caballo entonces vio como toda esperanza de venganza se le iba y ya cansado le dijo al cazador que no había podido alcanzar al ciervo, que se bajara, lo soltara, volviera a su vida y lo dejara en libertad, ya era muy tarde el cazador le respondió que ya lo tenía en su poder, no lo iba a soltar y si se resistía con el látigo lo iba a golpear, ya era de su propiedad.

En esta realidad distópica a la que nos enfrentamos, esta fábula no difiere mucho de un presente político, en qué momento la fantasía se convierte en realidad y gravemente en ocasiones la traspasa.

Que podemos interpretar como moraleja:

Nos dice que no debemos realizar emboscadas a nadie, ya que podemos caer víctimas en ellas, el coraje que llegamos a sentir por alguna persona o grupo de personas nos ciega y nos hace susceptibles a cometer errores que genera nuestra autodestrucción, el que se enoja siempre va a perder.

En la política como en la vida la inteligencia emocional de sus integrantes es determinante para el desarrollo de la misma, el ciervo ofendió al caballo, pero el caballo dejó que le afectara lo que un ciervo le dijo y actuó en base a su coraje. En cambio, si el caballo hubiera esperado tarde o temprano otro cazador hubiera hecho el trabajo sin que se le escapara y sin que lo perjudicara a él, la venganza siempre llega cuando tiene que llegar, afortunadamente se come mejor fría.

Otra interpretación es que las alianzas son muy peligrosas, al ceder un poco de ti, cedes el control y pierdes tu autonomía, quedando sujeto a la voluntad del grupo dominante, ofreciéndote miserias cuando aportas mucho más. ¿La culpa fue del cazador que amarró al caballo o del caballo que por su voluntad se dejó amarrar? El cazador solo aprovechó una oportunidad que se le presentó actuando de forma inteligente, en cambio el caballo cegado por su enojo y de forma voluntaria, se entregó al cazador cediendo su autonomía y libertad por venganza.

Pelear contra un objetivo en común es una causa muy noble, más aún cuando se trata de personas que ya nos dañaron, se sabe su incompetencia y corrupción que quieren seguir fomentando como grupo en el poder. Solamente recordemos que hay ciervos, cazadores y caballos de todos los colores, tus mismos aliados pueden irse en tu contra, perjudicante por su ganancia, cada quien siempre va a defender sus intereses como mejor le convenga.

En la vida tú decides si quieres ser caballo, ciervo o cazador.

Quien es quien lo dejo a su interpretación personal.


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