/ sábado 12 de octubre de 2019

Morena y los marxistas “cristianos”

(Tercera parte)

“La religión es el opio de los pueblos”

(Marx)


Existe actualmente mucho entusiasmo entre los seguidores de varias variantes “cristianas” que ahora predican a las iglesias desde adentro, la necesidad de que se vayan a la cargada marxista. Son estos lo que le reprochan a “la Iglesia” tradicional “su vergonzoso contubernio” con los ricos (los que trabajan) y con los gobiernos neoliberales.

Son algunos que profesan “la fe” a su manera, los que dicen que las iglesias deben declarase en guerra abierta con los gobiernos que no son marxistas. Se dice que la religión no es una cultura propia que pueda figurar al lado de las culturas, sino que tiene un espíritu propio con el cual puede animar e influir a todas las culturas. Esta característica ha sido prácticamente exclusiva de la Iglesia Cristiana.

Y refiriéndonos al neoliberalismo, absoluta y plenamente odiado y repudiado por Morena, éste viene siendo una teoría y una praxis de orden económico y social que filosóficamente considerado, es neutro, por eso existen casos de neoliberales que son dueños de sí mismos y que siendo muy ricos, son personalmente religiosos, que siendo congruentes dan sus riquezas para usos benéficos y buscan, según sus posibilidades, la promoción económica y social de los pobres. Ahora bien, los abusos del neoliberalismo en general podemos decir que han sido muchos, pero son abusos que en principio son posibles de corregir o reducir porque no proceden directamente de tal sistema, sino más bien de la baja calidad moral y humana de muchos neoliberales. Así mismo, los abusos del socialismo/comunismo cubano, venezolano o nicaragüense no lo son simplemente de las personas, sino básicamente de dicho sistema el cual es intrínsecamente malévolo.

Como dijo Pío XI: “El marxismo es una masa que no se deja fermentar por la levadura cristiana”.

Dicen algunos marxistas que existen algunos puntos en común entre el cristianismo y el marxismo, por ejemplo “el amor a los pobres” y que esto es esencial al marxismo. Pero en realidad lo que se promulga desde los tiempos de Marx no es al amor a los pobres por lo que luchan; más bien su motivación no es el amor a los pobres, sino e odio a los ricos, o a los que algo tienen con base a su trabajo. Para ellos la lucha de clases es lo esencial.

Para el marxismo no hay nada que pueda llamarse con verdad “amor a los pobres”. Al comunismo no le interesan las personas, sino solamente “la clase”, y ni siquiera la clase pobre, sino la clase obrera.








(Tercera parte)

“La religión es el opio de los pueblos”

(Marx)


Existe actualmente mucho entusiasmo entre los seguidores de varias variantes “cristianas” que ahora predican a las iglesias desde adentro, la necesidad de que se vayan a la cargada marxista. Son estos lo que le reprochan a “la Iglesia” tradicional “su vergonzoso contubernio” con los ricos (los que trabajan) y con los gobiernos neoliberales.

Son algunos que profesan “la fe” a su manera, los que dicen que las iglesias deben declarase en guerra abierta con los gobiernos que no son marxistas. Se dice que la religión no es una cultura propia que pueda figurar al lado de las culturas, sino que tiene un espíritu propio con el cual puede animar e influir a todas las culturas. Esta característica ha sido prácticamente exclusiva de la Iglesia Cristiana.

Y refiriéndonos al neoliberalismo, absoluta y plenamente odiado y repudiado por Morena, éste viene siendo una teoría y una praxis de orden económico y social que filosóficamente considerado, es neutro, por eso existen casos de neoliberales que son dueños de sí mismos y que siendo muy ricos, son personalmente religiosos, que siendo congruentes dan sus riquezas para usos benéficos y buscan, según sus posibilidades, la promoción económica y social de los pobres. Ahora bien, los abusos del neoliberalismo en general podemos decir que han sido muchos, pero son abusos que en principio son posibles de corregir o reducir porque no proceden directamente de tal sistema, sino más bien de la baja calidad moral y humana de muchos neoliberales. Así mismo, los abusos del socialismo/comunismo cubano, venezolano o nicaragüense no lo son simplemente de las personas, sino básicamente de dicho sistema el cual es intrínsecamente malévolo.

Como dijo Pío XI: “El marxismo es una masa que no se deja fermentar por la levadura cristiana”.

Dicen algunos marxistas que existen algunos puntos en común entre el cristianismo y el marxismo, por ejemplo “el amor a los pobres” y que esto es esencial al marxismo. Pero en realidad lo que se promulga desde los tiempos de Marx no es al amor a los pobres por lo que luchan; más bien su motivación no es el amor a los pobres, sino e odio a los ricos, o a los que algo tienen con base a su trabajo. Para ellos la lucha de clases es lo esencial.

Para el marxismo no hay nada que pueda llamarse con verdad “amor a los pobres”. Al comunismo no le interesan las personas, sino solamente “la clase”, y ni siquiera la clase pobre, sino la clase obrera.








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