/ miércoles 17 de noviembre de 2021

Un país que admira todo lo que no es de él

Por Leslie Aimé Oaxaca Holguín

Desde antes del “Porfiriato” se tenía una visualización de ser más “europeos”, cuando se trató de implementar, no hace falta leer mucho para darnos cuenta de lo mal que salieron las cosas, pero aun así se ha tratado de implementar poco a poco hasta hoy día.

México, donde aproximadamente solo el 4.7 de la población son “blancos”, tiene estándares de belleza que simplemente no tienen que ver con nuestros alrededores, con lo que somos en esencia.

La percepción de la estética, según el lugar o la región ha cambiado bastante, pero después de todo, siendo lógicos, no tendría sentido promover una idea que es casi imposible de conseguir.

Las ideas de un cambio radical en todo el país no es nada nuevo, de hecho, es una de las razones por las que Frida Kahlo fue tan popular, ella con su forma de vestir y de pintar demostró la cultura mexicana en todo su esplendor, recordemos que ella nació en 1907, básicamente mientras crecía estaba la revolución mexicana.

Otra cosa que nos demuestran los estándares europeos en el país, es que uno de los mayores “halagos” que algunos pueden decir es “pareces francesa”, “pareces alemana”, no tiene nada de malo adoptar prendas de vestir de otros países mientras que sea con el debido respeto, pero después de todo ¿qué tiene de malo verse como mexicana? ¿por qué no puede ser un halago?

México en un principio estuvo influenciado por la cultura europea, más específicamente por la española por la Conquista, lo vemos reflejado en la arquitectura y eso no tiene nada de malo, pero llevamos independizados más de 200 años, ese tiempo es suficiente para demostrar el orgullo de ser nosotros mismos, en nuestra esencia.

En lugar de copiarle los estándares estéticos y los ideales a otros países, mejor quedémonos con lo que podemos adoptar y mejorar lo que tenemos.

Ser mexicanos no es una ofensa, al contrario, estamos en un lugar increíble con lugares e historia tan bonita y compleja. No tenemos que voltear a ver otros países que no tienen nada que ver con lo que somos. Hay que dejar a un lado el eurocentrismo y nosotros como mexicanos centrarnos en nuestro país, en nuestras raíces, sentirnos orgullosos de nuestra historia, cultura, color de piel y de todo lo que nos ha formado.


Por Leslie Aimé Oaxaca Holguín

Desde antes del “Porfiriato” se tenía una visualización de ser más “europeos”, cuando se trató de implementar, no hace falta leer mucho para darnos cuenta de lo mal que salieron las cosas, pero aun así se ha tratado de implementar poco a poco hasta hoy día.

México, donde aproximadamente solo el 4.7 de la población son “blancos”, tiene estándares de belleza que simplemente no tienen que ver con nuestros alrededores, con lo que somos en esencia.

La percepción de la estética, según el lugar o la región ha cambiado bastante, pero después de todo, siendo lógicos, no tendría sentido promover una idea que es casi imposible de conseguir.

Las ideas de un cambio radical en todo el país no es nada nuevo, de hecho, es una de las razones por las que Frida Kahlo fue tan popular, ella con su forma de vestir y de pintar demostró la cultura mexicana en todo su esplendor, recordemos que ella nació en 1907, básicamente mientras crecía estaba la revolución mexicana.

Otra cosa que nos demuestran los estándares europeos en el país, es que uno de los mayores “halagos” que algunos pueden decir es “pareces francesa”, “pareces alemana”, no tiene nada de malo adoptar prendas de vestir de otros países mientras que sea con el debido respeto, pero después de todo ¿qué tiene de malo verse como mexicana? ¿por qué no puede ser un halago?

México en un principio estuvo influenciado por la cultura europea, más específicamente por la española por la Conquista, lo vemos reflejado en la arquitectura y eso no tiene nada de malo, pero llevamos independizados más de 200 años, ese tiempo es suficiente para demostrar el orgullo de ser nosotros mismos, en nuestra esencia.

En lugar de copiarle los estándares estéticos y los ideales a otros países, mejor quedémonos con lo que podemos adoptar y mejorar lo que tenemos.

Ser mexicanos no es una ofensa, al contrario, estamos en un lugar increíble con lugares e historia tan bonita y compleja. No tenemos que voltear a ver otros países que no tienen nada que ver con lo que somos. Hay que dejar a un lado el eurocentrismo y nosotros como mexicanos centrarnos en nuestro país, en nuestras raíces, sentirnos orgullosos de nuestra historia, cultura, color de piel y de todo lo que nos ha formado.


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