/ jueves 8 de abril de 2021

Voz y oídos de la inclusión

Por Paulina Morales Fragoso

La discriminación hacia los sordos es la más silenciosa, porque es la que sucede sin que nadie se dé cuenta.

Cuando, por ejemplo, una persona ciega camina por la calle, lleva su bastón y lentes oscuros. Nos podemos dar cuenta de que es ciego, y se le brinda ayuda, le hacen espacio para pasar. Pero una persona sorda no tiene un síntoma visible de su discapacidad, por lo tanto nadie se da cuenta de ello hasta que tienen que hablarle. Y nadie sabe cómo hacerlo de manera adecuada.

Según el INEGI, en México existen 700 mil personas sordas e hipo acústicas, en el Estado de Chihuahua son 15 mil. Además de 466 mil personas sordo – ciegas en el país.

Algunos mitos sobre las personas sordas es que se dice que son sordomudos, leen los labios, escriben de forma regular, y que todos saben Lengua de Señas. Pero esto depende de cada persona.

Ellos sienten que a la sociedad le hace falta más empatía. Sensibilizarse más sobre su situación. Últimamente se ha visto mayor acercamiento de los oyentes hacia los sordos, el gusto por conocer su cultura y aprender Lengua de Señas. Aunque aún existe mucha discriminación en todos los ámbitos, desde el laboral, social y educativo.

Son independientes, pueden trabajar, realizar cualquier actividad como cualquier otra persona, y por supuesto que también tienen la capacidad de aprender.

Aunque en materia de educación, las leyes señalan que el Estado debe otorgar educación de calidad y diferenciada, no existe una sanción para la omisión de esta obligación. No hay realmente un deber de capacitar a los maestros a aprender Lengua de Señas. Y es muy común que traten de hacer a los niños hablar y entender lo que la maestra dice. La única obligación es recibir a todos los alumnos con discapacidad, pero no tienen la capacidad para ayudarlos. Incluso, en diversas ocasiones, los sordos optan por abandonar sus estudios, ya que no se pueden adaptar.

A ellos les gustaría que hubiere escuelas bilingües. Tanto para que se normalice que los oyentes lo aprendan como su segundo idioma; como para que los sordos tengan acceso a una educación completa y de calidad.

En su lucha por sus derechos, dieron una iniciativa para obtener precisamente esta educación bilingüe, la cual la Cámara de Diputados ya aprobó, ahora falta la aprobación del Senado. Sin duda es un gran paso, pero aún falta mucho.

También, en 2018 se publicó la Ley General para la Inclusión de las Personas con Discapacidad. Me parece muy buena, pero en la práctica, la realidad es diferente.

Ante la ley, de manera general, todos somos iguales, los sordos y los oyentes tenemos los mismos derechos. Y al ser discriminados se les vulneran diversos derechos. No podemos permitirlo.

En un mundo utópico, ni siquiera deberíamos estar hablando de inclusión, ya que ellos estarían en nuestra sociedad, sin discriminación.

No sabremos realmente lo que necesitan, hasta que les preguntemos. Ayudemos para que todas las personas puedan incluirse debidamente a la sociedad. Es tarea de todos. La sociedad es de todos.

Por Paulina Morales Fragoso

La discriminación hacia los sordos es la más silenciosa, porque es la que sucede sin que nadie se dé cuenta.

Cuando, por ejemplo, una persona ciega camina por la calle, lleva su bastón y lentes oscuros. Nos podemos dar cuenta de que es ciego, y se le brinda ayuda, le hacen espacio para pasar. Pero una persona sorda no tiene un síntoma visible de su discapacidad, por lo tanto nadie se da cuenta de ello hasta que tienen que hablarle. Y nadie sabe cómo hacerlo de manera adecuada.

Según el INEGI, en México existen 700 mil personas sordas e hipo acústicas, en el Estado de Chihuahua son 15 mil. Además de 466 mil personas sordo – ciegas en el país.

Algunos mitos sobre las personas sordas es que se dice que son sordomudos, leen los labios, escriben de forma regular, y que todos saben Lengua de Señas. Pero esto depende de cada persona.

Ellos sienten que a la sociedad le hace falta más empatía. Sensibilizarse más sobre su situación. Últimamente se ha visto mayor acercamiento de los oyentes hacia los sordos, el gusto por conocer su cultura y aprender Lengua de Señas. Aunque aún existe mucha discriminación en todos los ámbitos, desde el laboral, social y educativo.

Son independientes, pueden trabajar, realizar cualquier actividad como cualquier otra persona, y por supuesto que también tienen la capacidad de aprender.

Aunque en materia de educación, las leyes señalan que el Estado debe otorgar educación de calidad y diferenciada, no existe una sanción para la omisión de esta obligación. No hay realmente un deber de capacitar a los maestros a aprender Lengua de Señas. Y es muy común que traten de hacer a los niños hablar y entender lo que la maestra dice. La única obligación es recibir a todos los alumnos con discapacidad, pero no tienen la capacidad para ayudarlos. Incluso, en diversas ocasiones, los sordos optan por abandonar sus estudios, ya que no se pueden adaptar.

A ellos les gustaría que hubiere escuelas bilingües. Tanto para que se normalice que los oyentes lo aprendan como su segundo idioma; como para que los sordos tengan acceso a una educación completa y de calidad.

En su lucha por sus derechos, dieron una iniciativa para obtener precisamente esta educación bilingüe, la cual la Cámara de Diputados ya aprobó, ahora falta la aprobación del Senado. Sin duda es un gran paso, pero aún falta mucho.

También, en 2018 se publicó la Ley General para la Inclusión de las Personas con Discapacidad. Me parece muy buena, pero en la práctica, la realidad es diferente.

Ante la ley, de manera general, todos somos iguales, los sordos y los oyentes tenemos los mismos derechos. Y al ser discriminados se les vulneran diversos derechos. No podemos permitirlo.

En un mundo utópico, ni siquiera deberíamos estar hablando de inclusión, ya que ellos estarían en nuestra sociedad, sin discriminación.

No sabremos realmente lo que necesitan, hasta que les preguntemos. Ayudemos para que todas las personas puedan incluirse debidamente a la sociedad. Es tarea de todos. La sociedad es de todos.

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