/ lunes 2 de octubre de 2023

Dar el salto localmente 

¿Por qué hay ciudades que avanzan mucho más que otras? ¿que las hace acelerar tan rápido el crecimiento, desarrollo, etc? Muchas veces estamos esperando que los cambios lleguen desde el gobierno federal y creemos que desde un gobierno municipal no podemos hacer los grandes cambios pero estamos equivocados.

Es desde el municipio donde podemos cambiar la vida de la gente de forma mucho más tangible y rápida. Además, es mucho más sencillo influir en la forma de hacer política y formar gobiernos.

El gran problema que tenemos es que nos han hecho creer los partidos que ellos son los que mandan y no al revés. Este pensamiento es el que hace que todo avance mucho más lento y el desarrollo gire en torno a la política y no la política en torno al desarrollo. Un ejemplo muy claro para notar este concepto son las conformaciones de los gabinetes de gobierno. Es la norma que se repartan las direcciones o secretarías entre grupos partidistas y no a profesionales. Esto se hace así aunque no se tenga conocimiento ni experiencia en los temas que se trabajaran, pero con esto se logra un control de las grillas partidistas a costa del desarrollo de las ciudades, estados o incluso el país. Este tipo de cosas son las que no debemos permitir.

Las ciudades que logran revertir esta inercia son las que comienzan a lograr avances significativos. Es importante no solo por el nivel de profesionalismo de los miembros de los gabinetes, si no que se prioriza el desarrollo y no el sistema electoral. Con esto me refiero a que se invierte en lo que se tiene que hacer para generar avances sociales y no en programas sociales con rentabilidad política únicamente.

El mejor momento para lograr estos compromisos son las épocas electorales. Es ahí donde se pueden hacer pactos públicos con los candidatos para que sus gabinetes sean profesionales en su ámbito. Fox en su momento lo hizo y le fue bien al país. Ahí llegaron personajes destacados como Xóchitl Gálvez, Josefina Vázquez Mota, etc; personas que venían de la ciudadanía pero que eran profesionales en las tareas que les asignaron.

Si logramos dar ese salto, podríamos empezar a avanzar mucho más rápido y dejarnos de una vez por todas de hacer la típica política chafa para en realidad hacer cosas que nos pongan como ciudad punta de lanza en el desarrollo. De verdad, no podemos seguir jugando a que las cosas sigan igual cuando el mundo está avanzando a pasos agigantados y nosotros seguimos sin estar preparados para ese futuro. Tenemos que empezar a creer que sí se pueden cambiar las cosas, y que se puede presionar a los gobiernos para que hagan las cosas bien. Esto solo pasará cuando dejemos de agacharnos ante todas las acciones sin sentido que hacen desde el gobierno por miedo a reprimendas.

Estos cambios ya han sucedido en ciudades importantes de nuestro país, donde su evolución es muy notable por haber logrado que la política gire en torno al desarrollo y no al contrario.

Dejemos de esperar que los cambios lleguen del cielo o desde la federación. Hagámoslo desde lo local.


¿Por qué hay ciudades que avanzan mucho más que otras? ¿que las hace acelerar tan rápido el crecimiento, desarrollo, etc? Muchas veces estamos esperando que los cambios lleguen desde el gobierno federal y creemos que desde un gobierno municipal no podemos hacer los grandes cambios pero estamos equivocados.

Es desde el municipio donde podemos cambiar la vida de la gente de forma mucho más tangible y rápida. Además, es mucho más sencillo influir en la forma de hacer política y formar gobiernos.

El gran problema que tenemos es que nos han hecho creer los partidos que ellos son los que mandan y no al revés. Este pensamiento es el que hace que todo avance mucho más lento y el desarrollo gire en torno a la política y no la política en torno al desarrollo. Un ejemplo muy claro para notar este concepto son las conformaciones de los gabinetes de gobierno. Es la norma que se repartan las direcciones o secretarías entre grupos partidistas y no a profesionales. Esto se hace así aunque no se tenga conocimiento ni experiencia en los temas que se trabajaran, pero con esto se logra un control de las grillas partidistas a costa del desarrollo de las ciudades, estados o incluso el país. Este tipo de cosas son las que no debemos permitir.

Las ciudades que logran revertir esta inercia son las que comienzan a lograr avances significativos. Es importante no solo por el nivel de profesionalismo de los miembros de los gabinetes, si no que se prioriza el desarrollo y no el sistema electoral. Con esto me refiero a que se invierte en lo que se tiene que hacer para generar avances sociales y no en programas sociales con rentabilidad política únicamente.

El mejor momento para lograr estos compromisos son las épocas electorales. Es ahí donde se pueden hacer pactos públicos con los candidatos para que sus gabinetes sean profesionales en su ámbito. Fox en su momento lo hizo y le fue bien al país. Ahí llegaron personajes destacados como Xóchitl Gálvez, Josefina Vázquez Mota, etc; personas que venían de la ciudadanía pero que eran profesionales en las tareas que les asignaron.

Si logramos dar ese salto, podríamos empezar a avanzar mucho más rápido y dejarnos de una vez por todas de hacer la típica política chafa para en realidad hacer cosas que nos pongan como ciudad punta de lanza en el desarrollo. De verdad, no podemos seguir jugando a que las cosas sigan igual cuando el mundo está avanzando a pasos agigantados y nosotros seguimos sin estar preparados para ese futuro. Tenemos que empezar a creer que sí se pueden cambiar las cosas, y que se puede presionar a los gobiernos para que hagan las cosas bien. Esto solo pasará cuando dejemos de agacharnos ante todas las acciones sin sentido que hacen desde el gobierno por miedo a reprimendas.

Estos cambios ya han sucedido en ciudades importantes de nuestro país, donde su evolución es muy notable por haber logrado que la política gire en torno al desarrollo y no al contrario.

Dejemos de esperar que los cambios lleguen del cielo o desde la federación. Hagámoslo desde lo local.


ÚLTIMASCOLUMNAS