/ viernes 22 de mayo de 2020

“El arma más poderosa para el progreso”

Los acontecimientos negativos siguen fluyendo en el país, agravados por el incremento del contagio del coronavirus, y el alto porcentaje de defunciones, con una información oficial que no checa del todo con la realidad. Por razones ya conocidas, se ha venido aplazando el restablecimiento de la normalidad “que ya no volverá a ser igual”. Sin duda el temido microorganismo ha impactado en todos los sectores; ninguno se debe soslayar, en esta ocasión me voy a referir a su impacto negativo en el aprendizaje de educación básica, la pandemia obligó a la suspensión de actividades y de clases desde hace un par de meses, y ante la imposibilidad de regresar a las aulas, por lo menos en este año escolar, se “decretó” que las clases serían en línea o virtuales, como oportunamente lo empezaron a desarrollar escuelas privadas para dar continuidad a los programas educativos. La SEP implementó el programa de “aprende en casa” para estudiantes de preescolar, primaria y secundaria en televisión abierta y por internet, con horarios específicos de lunes a viernes para cada asignatura, no obstante la triste realidad es que más de la mitad de la población mexicana vive en pobreza, y si bien es cierto un alto porcentaje de hogares cuenta con televisor, no todos los padres de familia ponen atención y dan seguimiento a las “clases virtuales”, millones de alumnos no cuentan con acceso a tecnologías modernas como internet para mantener contacto con sus maestros y dar continuidad a los programas de estudio. ¿Qué criterio se va a tomar para promediar a los alumnos, ante la imposibilidad de evaluar su aprovechamiento en forma individual y presencial, como debiera ser?, recordemos que lo que no se mide, no funciona. La certeza es que las autoridades de salud y educativas recomiendan que en lo que resta del semestre y/o año escolar, los estudiantes no regresen a las aulas, para evitar contagios.

La reflexión obligada es la urgencia de una reforma educativa que ofrezca mejores resultados en el aprovechamiento de conocimientos para el alumnado y esté acorde con las nuevas tecnologías para tener también resultados positivos, la educación en México no mejora, seguimos ocupando lugares preocupantes en las mediciones Internacionales (PISA, OCDE, ONU).

Es imperativo categórico invertir mucho más en educación, para tener resultados exitosos, sin educación no hay desarrollo ni progreso, decía Einstein no se pueden tener resultados distintos si se siguen haciendo las mismas cosas; está comprobado que nuestros estudiantes en cuanto a conocimientos están muy por debajo de los países desarrollados. Si se aplica el dinero de programas a fondo perdido que sólo buscan clientela electoral, para mejorar la educación, nos pondrá en el camino correcto para el anhelado progreso.


Los acontecimientos negativos siguen fluyendo en el país, agravados por el incremento del contagio del coronavirus, y el alto porcentaje de defunciones, con una información oficial que no checa del todo con la realidad. Por razones ya conocidas, se ha venido aplazando el restablecimiento de la normalidad “que ya no volverá a ser igual”. Sin duda el temido microorganismo ha impactado en todos los sectores; ninguno se debe soslayar, en esta ocasión me voy a referir a su impacto negativo en el aprendizaje de educación básica, la pandemia obligó a la suspensión de actividades y de clases desde hace un par de meses, y ante la imposibilidad de regresar a las aulas, por lo menos en este año escolar, se “decretó” que las clases serían en línea o virtuales, como oportunamente lo empezaron a desarrollar escuelas privadas para dar continuidad a los programas educativos. La SEP implementó el programa de “aprende en casa” para estudiantes de preescolar, primaria y secundaria en televisión abierta y por internet, con horarios específicos de lunes a viernes para cada asignatura, no obstante la triste realidad es que más de la mitad de la población mexicana vive en pobreza, y si bien es cierto un alto porcentaje de hogares cuenta con televisor, no todos los padres de familia ponen atención y dan seguimiento a las “clases virtuales”, millones de alumnos no cuentan con acceso a tecnologías modernas como internet para mantener contacto con sus maestros y dar continuidad a los programas de estudio. ¿Qué criterio se va a tomar para promediar a los alumnos, ante la imposibilidad de evaluar su aprovechamiento en forma individual y presencial, como debiera ser?, recordemos que lo que no se mide, no funciona. La certeza es que las autoridades de salud y educativas recomiendan que en lo que resta del semestre y/o año escolar, los estudiantes no regresen a las aulas, para evitar contagios.

La reflexión obligada es la urgencia de una reforma educativa que ofrezca mejores resultados en el aprovechamiento de conocimientos para el alumnado y esté acorde con las nuevas tecnologías para tener también resultados positivos, la educación en México no mejora, seguimos ocupando lugares preocupantes en las mediciones Internacionales (PISA, OCDE, ONU).

Es imperativo categórico invertir mucho más en educación, para tener resultados exitosos, sin educación no hay desarrollo ni progreso, decía Einstein no se pueden tener resultados distintos si se siguen haciendo las mismas cosas; está comprobado que nuestros estudiantes en cuanto a conocimientos están muy por debajo de los países desarrollados. Si se aplica el dinero de programas a fondo perdido que sólo buscan clientela electoral, para mejorar la educación, nos pondrá en el camino correcto para el anhelado progreso.


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