/ martes 16 de junio de 2020

El Congreso y la papa caliente


La política es el arte de disfrazar de interés general el interés particularEdmond Thiaudière


Sin duda alguna, los legisladores del Congreso del estado tienen en sus manos una papa caliente en el tema de la reforma electoral que pretende el otrora democrático gobernador del estado.

Porque si bien el ser demócrata era una de sus presumidas virtudes, le encuera la forma y el modo en que pretende que sea reformada la Ley Electoral local para acomodar el método de selección a candidatos “a modo”, ya que a punto de terminar el plazo para poder efectuar una reforma electoral, aparece esta propuesta sin el menor consenso, sin consultas, foros ni ningún otro elemento que permita sustentarla, es más, entre los integrantes de su propio partido se encuentra marcada la división entre quienes por conveniencia la apoyan y a los que no les conviene cambiar el método sugerido, pero a pesar de lo que se diga, es una reforma que tiene como ingrediente una trampa legislativa y un gran fraude a la ley ya que no contempla modificar los ordenamientos constitucionales que se le contraponen.

Los hechos lo demuestran: la reforma contempla cambiar el método de selección de los candidatos abriendo la participación a todos los ciudadanos para elegir a quienes los representen en las urnas por medio de elecciones primarias, cosa que puede ser interesante, pero antes de correr hay que aprender a gatear, esto es hacer las cosas con la aprobación y consenso de todos ya que involucra el que los partidos pierdan su autonomía en la elección de sus candidatos.

La pretendida reforma fue enviada al Congreso a toda prisa, sin tiempos para discutirla y consensarla, se presionó a los diputados para que la impulsaran y aprobaran y al no obtener las dos terceras partes de los votos necesarios para modificar la Constitución se cambió la forma para aplicarla en la legislación local sabiendo que en su momento rebotará en el ámbito federal.

No se establece la disminución del número de diputados, ni la disminución de sus altísimos salarios, ni la disminución del gasto electoral lo que aseguraría que la pretendida reforma estaría muerta antes de nacer. Es más, ni siquiera fue consignada a la Comisión de Gobernación por no tener ésta mayoría panista.

Ahora, veremos de lo que están hechos los diputados locales, esperemos que no aparezcan en los próximos días con lujosas camionetas “Yukón” o en las listas como candidatos plurinominales en el próximo proceso electoral. Al tiempo…





La política es el arte de disfrazar de interés general el interés particularEdmond Thiaudière


Sin duda alguna, los legisladores del Congreso del estado tienen en sus manos una papa caliente en el tema de la reforma electoral que pretende el otrora democrático gobernador del estado.

Porque si bien el ser demócrata era una de sus presumidas virtudes, le encuera la forma y el modo en que pretende que sea reformada la Ley Electoral local para acomodar el método de selección a candidatos “a modo”, ya que a punto de terminar el plazo para poder efectuar una reforma electoral, aparece esta propuesta sin el menor consenso, sin consultas, foros ni ningún otro elemento que permita sustentarla, es más, entre los integrantes de su propio partido se encuentra marcada la división entre quienes por conveniencia la apoyan y a los que no les conviene cambiar el método sugerido, pero a pesar de lo que se diga, es una reforma que tiene como ingrediente una trampa legislativa y un gran fraude a la ley ya que no contempla modificar los ordenamientos constitucionales que se le contraponen.

Los hechos lo demuestran: la reforma contempla cambiar el método de selección de los candidatos abriendo la participación a todos los ciudadanos para elegir a quienes los representen en las urnas por medio de elecciones primarias, cosa que puede ser interesante, pero antes de correr hay que aprender a gatear, esto es hacer las cosas con la aprobación y consenso de todos ya que involucra el que los partidos pierdan su autonomía en la elección de sus candidatos.

La pretendida reforma fue enviada al Congreso a toda prisa, sin tiempos para discutirla y consensarla, se presionó a los diputados para que la impulsaran y aprobaran y al no obtener las dos terceras partes de los votos necesarios para modificar la Constitución se cambió la forma para aplicarla en la legislación local sabiendo que en su momento rebotará en el ámbito federal.

No se establece la disminución del número de diputados, ni la disminución de sus altísimos salarios, ni la disminución del gasto electoral lo que aseguraría que la pretendida reforma estaría muerta antes de nacer. Es más, ni siquiera fue consignada a la Comisión de Gobernación por no tener ésta mayoría panista.

Ahora, veremos de lo que están hechos los diputados locales, esperemos que no aparezcan en los próximos días con lujosas camionetas “Yukón” o en las listas como candidatos plurinominales en el próximo proceso electoral. Al tiempo…




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