/ martes 8 de octubre de 2019

Los héroes anónimos


“Dicen que soy héroe, yo débil, tímido, casi insignificante, si siendo como soy hice lo que hice, imagínese lo que pueden hacer todos ustedes juntos”. (Mahatma Gandhi)


En nuestra sociedad existen grandes necesidades ante el espacio abismal que existe entre quienes cuentan con recursos, hoy necesarios hasta para defenderse de un resfriado y los que no los poseen.


Vivimos tiempos donde la defensa de los Derechos Humanos, políticos, sociales, económicos y culturales aparentemente se encuentran en unas cuantas manos, muchas de ellas ligadas a organizaciones que giran en torno a los círculos más cercanos del poder, lo que les da fortaleza para desarrollar su trabajo pero los sitúa en el espacio más confortable del trabajo comunitario.


Nada más alejado de la realidad. Las personas defensoras de los Derechos Humanos no se limitan a unas cuantas que aparecen en los medios y que son reconocidas por el Gobierno del Estado, son muchos más los que trabajan desde el anonimato a su favor.


Existen muchas personas altruistas que diariamente luchan ante las escasas posibilidades que tienen para ofrecer apoyo y ayuda ante las adversidades que se presentan en la vida, sobre todo para los que menos tienen, desde quienes se esfuerzan por llevar un taco a las personas que duermen fuera de los hospitales hasta quienes son capaces de ofrecer su sangre para aliviar a quien sin conocerlo, lo necesita. De enfrentarse a la autoridad, a la soberbia y al interés económico para defender a los más indefensos, a quien sólo le interesa ayudar sin pretender ningún beneficio más allá de la satisfacción de poder hacerlo, a quienes sólo les interesa el respeto que merecen los Derechos Humanos.


A nuestro país no le hacen falta los políticos en el gobierno, le hacen falta todos los que trabajan desde diferentes trincheras para que nuestro país crezca, para liberarnos de los conformismos y paradigmas que nos someten como sociedad, de las adversidades naturales y las provocadas por los malos mexicanos, muchos de ellos que ostentando el poder, no saben ejercerlo, ya que sólo simulan pretendiendo con ello salvaguardar su conciencia y acrecentar su bolsillo.


Hay muchas cosas negativas en nuestro querido Chihuahua, pero si lo ponemos en una balanza, lo positivo tiene mucho más peso, la bondad de mucha gente que se esmera por servir a sus semejantes sin contar con espacios faraónicos de reconocimiento oficial.


Esas personas, esos héroes anónimos no necesitan ni esperan reconocimiento alguno, sin embargo son miles que mueven a nuestro querido Chihuahua y su ejemplo de dedicación y trabajo auguran un futuro mejor para nuevas generaciones, ¡me consta!...


Correo: vicmedina@hotmail.com


“Dicen que soy héroe, yo débil, tímido, casi insignificante, si siendo como soy hice lo que hice, imagínese lo que pueden hacer todos ustedes juntos”. (Mahatma Gandhi)


En nuestra sociedad existen grandes necesidades ante el espacio abismal que existe entre quienes cuentan con recursos, hoy necesarios hasta para defenderse de un resfriado y los que no los poseen.


Vivimos tiempos donde la defensa de los Derechos Humanos, políticos, sociales, económicos y culturales aparentemente se encuentran en unas cuantas manos, muchas de ellas ligadas a organizaciones que giran en torno a los círculos más cercanos del poder, lo que les da fortaleza para desarrollar su trabajo pero los sitúa en el espacio más confortable del trabajo comunitario.


Nada más alejado de la realidad. Las personas defensoras de los Derechos Humanos no se limitan a unas cuantas que aparecen en los medios y que son reconocidas por el Gobierno del Estado, son muchos más los que trabajan desde el anonimato a su favor.


Existen muchas personas altruistas que diariamente luchan ante las escasas posibilidades que tienen para ofrecer apoyo y ayuda ante las adversidades que se presentan en la vida, sobre todo para los que menos tienen, desde quienes se esfuerzan por llevar un taco a las personas que duermen fuera de los hospitales hasta quienes son capaces de ofrecer su sangre para aliviar a quien sin conocerlo, lo necesita. De enfrentarse a la autoridad, a la soberbia y al interés económico para defender a los más indefensos, a quien sólo le interesa ayudar sin pretender ningún beneficio más allá de la satisfacción de poder hacerlo, a quienes sólo les interesa el respeto que merecen los Derechos Humanos.


A nuestro país no le hacen falta los políticos en el gobierno, le hacen falta todos los que trabajan desde diferentes trincheras para que nuestro país crezca, para liberarnos de los conformismos y paradigmas que nos someten como sociedad, de las adversidades naturales y las provocadas por los malos mexicanos, muchos de ellos que ostentando el poder, no saben ejercerlo, ya que sólo simulan pretendiendo con ello salvaguardar su conciencia y acrecentar su bolsillo.


Hay muchas cosas negativas en nuestro querido Chihuahua, pero si lo ponemos en una balanza, lo positivo tiene mucho más peso, la bondad de mucha gente que se esmera por servir a sus semejantes sin contar con espacios faraónicos de reconocimiento oficial.


Esas personas, esos héroes anónimos no necesitan ni esperan reconocimiento alguno, sin embargo son miles que mueven a nuestro querido Chihuahua y su ejemplo de dedicación y trabajo auguran un futuro mejor para nuevas generaciones, ¡me consta!...


Correo: vicmedina@hotmail.com

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