/ lunes 3 de abril de 2023

Ultimátum

Por: Román Rivas Hong


¡’Ora sí se puso bueno! Aunque para nosotros no va a ser nada bueno el que los Estados Unidos esté dando un ultimátum a México en un intento por avanzar en una disputa sobre las políticas energéticas nacionalistas que nuestro presidente está ejerciendo, siguiendo ese “manual” que tanto daño económico le está haciendo a nuestro país. Los gobiernos de Estados Unidos y Canadá solicitaron consultas de solución de controversias con su contraparte mexicana bajo el marco jurídico del T-MEC desde julio pasado, en donde reclaman que las empresas energéticas estadounidenses y canadienses que operan en México están siendo tratadas injustamente por el gobierno mexicano, el cual ha implementado políticas que favorecen a Pemex y a la Comisión Federal de Electricidad (CFE), y ahora, a más de ocho meses de que EEUU y Canadá presentaran sus solicitudes, el desacuerdo sigue sin resolverse. Y la desesperación de nuestros vecinos ya se hizo notar, ya que con tantos temas “descompuestos” en ambos países, entres los cuales se cuentan la inmigración ilegal, el frecuente cuestionamiento del combate a los cárteles de la droga (agravado por el asesinato de dos norteamericanos en Matamoros), la millonaria demanda que Vulcan Materials está haciendo en contra de nuestro gobierno federal por la clausura de su mina en México (otro caso estilo “Constellation Brands”), etcétera, ahora la administración del presidente Biden planea enviar a México un mensaje de “o actúas ya, o si no…” en un intento por romper el estancamiento de esta disputa. Este mensaje, de acuerdo con la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR), pareciera ser la "oferta final" de los gringos al gobierno mexicano, para que abra sus mercados a las empresas estadounidenses y que acepte cierta supervisión adicional. Si México se niega a ceder, el gobierno estadounidense solicitará que un panel independiente resuelva la disputa en el marco del T-MEC y las consecuencias podrían ser gravísimas, ya que si no hay resolución, los Estados Unidos y Canadá podrían imponer fuertes aranceles punitivos a todas las exportaciones que México hace a estos dos países; y vaya, para nuestro Estado no sería nada grato sabiendo que somos el mayor exportador del país. Bajo las reglas del T-MEC, Estados Unidos podría haber solicitado el establecimiento de un panel a tan sólo 75 días después de haber presentado su reclamo, pero la Casa Blanca esperó en su momento para evitar una escalada en las tensiones comerciales con México mientras buscaba ayuda en materia de inmigración y narcotráfico pero, para su sorpresa, nuestro país tampoco le ha dado todo el soporte en estos rubros. El gobierno norteamericano se está quedando sin opciones menos combativas, y la presión de las empresas que representan se incrementa ya que ha habido un nulo progreso hacia la resolución de la disputa a pesar de meses de conversaciones. La USTR está evitando hacer declaraciones sobre el asunto, pero la propia representante comercial, Katherine Tai, ha estado insinuando en días recientes una posible escalada de la disputa, y en su última comparecencia ante el Comité de Finanzas del Senado estadounidense declaró: "Estamos dialogando con México sobre los pasos específicos y concretos que México debe dar para abordar las preocupaciones expuestas en nuestra solicitud de consultas. Se trata de una cuestión muy viva y sabemos que todas las herramientas del T-MEC están ahí por una razón". Y mientras tanto en Ciudad Gótica… ah, perdón, más bien, mientras todo esto sucede, nuestro presidente, un feroz crítico de la reforma que en 2014 abrió el sector energético de México a empresas extranjeras y privadas, ha estado visitando refinerías y sigue concentrándose en promover la "soberanía" energética invirtiendo en Pemex y CFE, las cuales siguen siendo un barril económico sin vacío para nosotros los mexicanos. Durante su discurso el pasado 18 de marzo para “conmemorar el 85º aniversario de la nacionalización de la industria petrolera de México” aludió a su creencia de que el gobierno no ha hecho nada malo en la aplicación de políticas e incluso señaló que una sección del T-MEC establece que "Estados Unidos y Canadá reconocen que México se reserva su derecho soberano de reformar su Constitución y su legislación interna", pero la mal formulada reforma energética fue rechazada por el Congreso desde hace un año, la cual ha sido la mayor derrota legislativa del presidente en su gestión… ¿Qué estará planeando ahora este “compa”? Preparémonos, no será nada bueno lo que sigue.


Maestro en Administración. Presidente de Index Chihuahua

roman.rivas@mgsmfg.com


Por: Román Rivas Hong


¡’Ora sí se puso bueno! Aunque para nosotros no va a ser nada bueno el que los Estados Unidos esté dando un ultimátum a México en un intento por avanzar en una disputa sobre las políticas energéticas nacionalistas que nuestro presidente está ejerciendo, siguiendo ese “manual” que tanto daño económico le está haciendo a nuestro país. Los gobiernos de Estados Unidos y Canadá solicitaron consultas de solución de controversias con su contraparte mexicana bajo el marco jurídico del T-MEC desde julio pasado, en donde reclaman que las empresas energéticas estadounidenses y canadienses que operan en México están siendo tratadas injustamente por el gobierno mexicano, el cual ha implementado políticas que favorecen a Pemex y a la Comisión Federal de Electricidad (CFE), y ahora, a más de ocho meses de que EEUU y Canadá presentaran sus solicitudes, el desacuerdo sigue sin resolverse. Y la desesperación de nuestros vecinos ya se hizo notar, ya que con tantos temas “descompuestos” en ambos países, entres los cuales se cuentan la inmigración ilegal, el frecuente cuestionamiento del combate a los cárteles de la droga (agravado por el asesinato de dos norteamericanos en Matamoros), la millonaria demanda que Vulcan Materials está haciendo en contra de nuestro gobierno federal por la clausura de su mina en México (otro caso estilo “Constellation Brands”), etcétera, ahora la administración del presidente Biden planea enviar a México un mensaje de “o actúas ya, o si no…” en un intento por romper el estancamiento de esta disputa. Este mensaje, de acuerdo con la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR), pareciera ser la "oferta final" de los gringos al gobierno mexicano, para que abra sus mercados a las empresas estadounidenses y que acepte cierta supervisión adicional. Si México se niega a ceder, el gobierno estadounidense solicitará que un panel independiente resuelva la disputa en el marco del T-MEC y las consecuencias podrían ser gravísimas, ya que si no hay resolución, los Estados Unidos y Canadá podrían imponer fuertes aranceles punitivos a todas las exportaciones que México hace a estos dos países; y vaya, para nuestro Estado no sería nada grato sabiendo que somos el mayor exportador del país. Bajo las reglas del T-MEC, Estados Unidos podría haber solicitado el establecimiento de un panel a tan sólo 75 días después de haber presentado su reclamo, pero la Casa Blanca esperó en su momento para evitar una escalada en las tensiones comerciales con México mientras buscaba ayuda en materia de inmigración y narcotráfico pero, para su sorpresa, nuestro país tampoco le ha dado todo el soporte en estos rubros. El gobierno norteamericano se está quedando sin opciones menos combativas, y la presión de las empresas que representan se incrementa ya que ha habido un nulo progreso hacia la resolución de la disputa a pesar de meses de conversaciones. La USTR está evitando hacer declaraciones sobre el asunto, pero la propia representante comercial, Katherine Tai, ha estado insinuando en días recientes una posible escalada de la disputa, y en su última comparecencia ante el Comité de Finanzas del Senado estadounidense declaró: "Estamos dialogando con México sobre los pasos específicos y concretos que México debe dar para abordar las preocupaciones expuestas en nuestra solicitud de consultas. Se trata de una cuestión muy viva y sabemos que todas las herramientas del T-MEC están ahí por una razón". Y mientras tanto en Ciudad Gótica… ah, perdón, más bien, mientras todo esto sucede, nuestro presidente, un feroz crítico de la reforma que en 2014 abrió el sector energético de México a empresas extranjeras y privadas, ha estado visitando refinerías y sigue concentrándose en promover la "soberanía" energética invirtiendo en Pemex y CFE, las cuales siguen siendo un barril económico sin vacío para nosotros los mexicanos. Durante su discurso el pasado 18 de marzo para “conmemorar el 85º aniversario de la nacionalización de la industria petrolera de México” aludió a su creencia de que el gobierno no ha hecho nada malo en la aplicación de políticas e incluso señaló que una sección del T-MEC establece que "Estados Unidos y Canadá reconocen que México se reserva su derecho soberano de reformar su Constitución y su legislación interna", pero la mal formulada reforma energética fue rechazada por el Congreso desde hace un año, la cual ha sido la mayor derrota legislativa del presidente en su gestión… ¿Qué estará planeando ahora este “compa”? Preparémonos, no será nada bueno lo que sigue.


Maestro en Administración. Presidente de Index Chihuahua

roman.rivas@mgsmfg.com