/ viernes 7 de junio de 2019

Cuauhtémoc, un municipio violento

Los habitantes de Cuauhtémoc no pueden escuchar truenos de juegos pirotécnicos sin sentir miedo al imaginar de inmediato una balacera. Se trata de un reflejo ciudadano condicionado por años de vida en un ambiente de violencia y muerte que es producto tanto de la descomposición social como de la ineficacia en las estrategias gubernamentales.

La inseguridad y la violencia en el municipio manzanero no pueden ocultarse, son hechos públicos de alto impacto en la moral ciudadana, la cual cae con cada evento con saldo de muerte y dolor. Inquieta la normalidad con la que se lleva el conteo de las víctimas, una suma habitual que nutre una estadística que aterra a cualquiera.

El Fideicomiso para Competitividad y Seguridad Ciudadana (Ficosec) da a conocer cifras sobre casos de homicidios dolosos en el estado de Chihuahua, de acuerdo con un seguimiento que dicho organismo hace sobre medios de comunicación en la entidad.

Tales cifras, correspondientes a los primeros cinco meses del presente año, nos dicen que en el estado se registraron 807 homicidios dolosos (que siguen dejando a Chihuahua en los primeros lugares de violencia en el país). En el municipio de Cuauhtémoc se contaron 56 casos, lo cual representa el 6.9 por ciento del total en el estado.

Juárez registró 599 homicidios dolosos, el 74 por ciento; Chihuahua presentó 127, el 15.7 por ciento. Aunque en porcentaje Cuauhtémoc queda en tercer lugar en dicho conteo, su puesto es el segundo si se considera la tasa del número de casos por cada 100 mil habitantes durante este periodo de cinco meses.

La situación en Cuauhtémoc es penosa, como lo es la relación entre los representantes de los distintos niveles de gobierno, quienes no superan diferencias que -para muchos- están alimentadas por actitudes viscerales de los funcionarios encargados. Así es difícil el combate a la inseguridad.

Federación, estado y municipio deben comprometerse a una efectiva coordinación en Cuauhtémoc, por el bien de los cuauhtemenses. El orden, la tranquilidad y la convivencia pacífica son los objetivos, por encima de los egos inflamados por el poder mal entendido.

Los habitantes de Cuauhtémoc no pueden escuchar truenos de juegos pirotécnicos sin sentir miedo al imaginar de inmediato una balacera. Se trata de un reflejo ciudadano condicionado por años de vida en un ambiente de violencia y muerte que es producto tanto de la descomposición social como de la ineficacia en las estrategias gubernamentales.

La inseguridad y la violencia en el municipio manzanero no pueden ocultarse, son hechos públicos de alto impacto en la moral ciudadana, la cual cae con cada evento con saldo de muerte y dolor. Inquieta la normalidad con la que se lleva el conteo de las víctimas, una suma habitual que nutre una estadística que aterra a cualquiera.

El Fideicomiso para Competitividad y Seguridad Ciudadana (Ficosec) da a conocer cifras sobre casos de homicidios dolosos en el estado de Chihuahua, de acuerdo con un seguimiento que dicho organismo hace sobre medios de comunicación en la entidad.

Tales cifras, correspondientes a los primeros cinco meses del presente año, nos dicen que en el estado se registraron 807 homicidios dolosos (que siguen dejando a Chihuahua en los primeros lugares de violencia en el país). En el municipio de Cuauhtémoc se contaron 56 casos, lo cual representa el 6.9 por ciento del total en el estado.

Juárez registró 599 homicidios dolosos, el 74 por ciento; Chihuahua presentó 127, el 15.7 por ciento. Aunque en porcentaje Cuauhtémoc queda en tercer lugar en dicho conteo, su puesto es el segundo si se considera la tasa del número de casos por cada 100 mil habitantes durante este periodo de cinco meses.

La situación en Cuauhtémoc es penosa, como lo es la relación entre los representantes de los distintos niveles de gobierno, quienes no superan diferencias que -para muchos- están alimentadas por actitudes viscerales de los funcionarios encargados. Así es difícil el combate a la inseguridad.

Federación, estado y municipio deben comprometerse a una efectiva coordinación en Cuauhtémoc, por el bien de los cuauhtemenses. El orden, la tranquilidad y la convivencia pacífica son los objetivos, por encima de los egos inflamados por el poder mal entendido.

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