/ martes 6 de abril de 2021

Funcionarios “disque” anticorrupción

Estamos viviendo una etapa muy crítica en nuestro país. Los funcionarios de alto nivel argumentando la lucha contra la corrupción, emprenden cruzadas, programas, secretarias, etc. para “supuestamente” acabar con uno de los males de mayor impacto, “la corrupción”.

Desde el más alto nivel ejecutivo hasta los niveles municipales apoyan su gestión en actos que atacan la corrupción. Hasta una secretaría de estado fue creada para tales propósitos. Sin embargo, ha sido una lucha de medios o de “parapeto”, ya que seguimos igual o peor que en años anteriores. Recuerdo que una de las primeras “acciones” del titular del gobierno federal, fue arremeter contra el huachicoleo (robo y venta ilegal de combustible), sin embargo, a la fecha continúan y ningún funcionario ha sido detenido por tal fin. Esto es, seguimos protegiendo este ilícito.

Imagínense de que tamaño es el negocio que no ha tocado a funcionarios. Si de verdad quisieran hacer esta lucha, empezarían por investigar a expresidentes y sus círculos cercanos. No cabe duda de que el presidente anterior y el actual llegaron a un pacto de protección de corrupción, si no, no entiendo.

Lo más increíble es que el discurso diario del ejecutivo es de la lucha contra la corrupción, y probablemente estemos viviendo la época de mayor corrupción en las últimas décadas. No pudiéramos estar seguros porque los datos son “diferentes”. Hasta para obtener una ficha o lugar para dar de alta una empresa, se pide la cuota de “aceleración” del proceso. Los discursos anticorrupción de la época son similares a los anteriores.

Probablemente existen algunos esfuerzos, pero la realidad es que seguimos igual o peor. Si a este gobierno le interesara tanto el combate a la corrupción debe cambiar la tendencia marcada por gobiernos pasados, así como comprometerse a realizar acciones concretas más allá de discursos con simbolismos, llenos de moralidad, buenas intenciones y relaciones causales cuestionables.

La corrupción es un fenómeno complejo, dinámico y que evoluciona conforme es atacado. La antropología ofrece una serie de herramientas que fortalecen la comprensión de este fenómeno, así como sus manifestaciones. Este campo aún no ha sido explorado suficientemente, pero tiene mucho que aportar a la discusión, sobre todo en un país y una sociedad como la mexicana donde la corrupción está presente permanentemente.

En otros niveles podemos observar el mismo fenómeno de simulación de anticorrupción, con discursos y una constante publicidad de moralidad. Mientras se encubre a corruptos o se es discrecional en la aplicación de la ley dependiendo si son “soplones” o no.

En todos “estos funcionarios” se despliega una constante comunicación sobre el combate a la corrupción y se publicita continuamente los “logros” que obtienen, más sin embargo los esquemas y actividades día a día, están repletas de actos de corrupción no solo en el uso de los recursos públicos, sino también en el tráfico de influencias, en los favores o en el afán personal de venganza hacia algún personaje, grupo o partido político.

Definitivamente la corrupción en nuestro país es un fenómeno complejo donde vale la pena dedicarle el estudio y entendimiento sobe causas, orígenes y situaciones de cultura, pero sobre todo de acciones concretas, sencillas y aplicables para todos.

email: antonio.rios@tec.mx, miembro de la Asociación de Editorialistas de Chihuahua.

Estamos viviendo una etapa muy crítica en nuestro país. Los funcionarios de alto nivel argumentando la lucha contra la corrupción, emprenden cruzadas, programas, secretarias, etc. para “supuestamente” acabar con uno de los males de mayor impacto, “la corrupción”.

Desde el más alto nivel ejecutivo hasta los niveles municipales apoyan su gestión en actos que atacan la corrupción. Hasta una secretaría de estado fue creada para tales propósitos. Sin embargo, ha sido una lucha de medios o de “parapeto”, ya que seguimos igual o peor que en años anteriores. Recuerdo que una de las primeras “acciones” del titular del gobierno federal, fue arremeter contra el huachicoleo (robo y venta ilegal de combustible), sin embargo, a la fecha continúan y ningún funcionario ha sido detenido por tal fin. Esto es, seguimos protegiendo este ilícito.

Imagínense de que tamaño es el negocio que no ha tocado a funcionarios. Si de verdad quisieran hacer esta lucha, empezarían por investigar a expresidentes y sus círculos cercanos. No cabe duda de que el presidente anterior y el actual llegaron a un pacto de protección de corrupción, si no, no entiendo.

Lo más increíble es que el discurso diario del ejecutivo es de la lucha contra la corrupción, y probablemente estemos viviendo la época de mayor corrupción en las últimas décadas. No pudiéramos estar seguros porque los datos son “diferentes”. Hasta para obtener una ficha o lugar para dar de alta una empresa, se pide la cuota de “aceleración” del proceso. Los discursos anticorrupción de la época son similares a los anteriores.

Probablemente existen algunos esfuerzos, pero la realidad es que seguimos igual o peor. Si a este gobierno le interesara tanto el combate a la corrupción debe cambiar la tendencia marcada por gobiernos pasados, así como comprometerse a realizar acciones concretas más allá de discursos con simbolismos, llenos de moralidad, buenas intenciones y relaciones causales cuestionables.

La corrupción es un fenómeno complejo, dinámico y que evoluciona conforme es atacado. La antropología ofrece una serie de herramientas que fortalecen la comprensión de este fenómeno, así como sus manifestaciones. Este campo aún no ha sido explorado suficientemente, pero tiene mucho que aportar a la discusión, sobre todo en un país y una sociedad como la mexicana donde la corrupción está presente permanentemente.

En otros niveles podemos observar el mismo fenómeno de simulación de anticorrupción, con discursos y una constante publicidad de moralidad. Mientras se encubre a corruptos o se es discrecional en la aplicación de la ley dependiendo si son “soplones” o no.

En todos “estos funcionarios” se despliega una constante comunicación sobre el combate a la corrupción y se publicita continuamente los “logros” que obtienen, más sin embargo los esquemas y actividades día a día, están repletas de actos de corrupción no solo en el uso de los recursos públicos, sino también en el tráfico de influencias, en los favores o en el afán personal de venganza hacia algún personaje, grupo o partido político.

Definitivamente la corrupción en nuestro país es un fenómeno complejo donde vale la pena dedicarle el estudio y entendimiento sobe causas, orígenes y situaciones de cultura, pero sobre todo de acciones concretas, sencillas y aplicables para todos.

email: antonio.rios@tec.mx, miembro de la Asociación de Editorialistas de Chihuahua.