/ sábado 24 de julio de 2021

Aumenta en el estado la superficie de bosques certificados por su buen manejo y conservación 

La certificación forestal y su identificación a través de etiquetas es una manera de informar a los consumidores sobre la sostenibilidad de los bosques de los cuales se extrae la madera y otros productos forestales.

En el ámbito mundial existen varios sistemas de certificación forestal, con los cuales se verifica que los dueños de los bosques realizan su aprovechamiento en forma sustentable y aplican medidas de protección para asegurar que no se compromete su permanencia a futuro. Los dos estándares más conocidos internacionalmente son el Consejo de Administración Forestal (FSC), que es el más generalizado, y el Sistema Paneuropeo de Certificación Forestal (PEFC), surgido en Europa. Ambas son organizaciones sin fines de lucro. México ha desarrollado además su propio Sistema de Certificación Forestal Mexicano, a través de la Norma NMX-AA-143-SCFI-2008.

Las empresas que compran y procesan productos forestales provenientes de bosques certificados pueden a su vez certificarse en lo que se denomina cadena de custodia. Los predios forestales o las empresas que están certificados mejoran ante el público su imagen de sostenibilidad y responsabilidad ambiental.

Para lograr la certificación, se debe demostrar que los aprovechamientos se realizan totalmente apegados a las normas que establecen los organismos certificadores, las cuales abordan una amplia gama de requisitos no sólo legales, técnicos y ambientales, sino además económicos y sociales, incluido el bienestar de los trabajadores y de las familias que viven en la zona forestal que está sujeta a certificación.

La certificación se da a través de un proceso voluntario, con base en una solicitud que atiende el organismo certificador, el cual realiza una auditoría independiente apegada a su estándar de certificación. El certificado normalmente tiene una vigencia de cinco años y se realizan además visitas anuales de seguimiento y verificación.

De esta forma, los bosques certificados son aprovechados para generar empleos e ingresos para sus dueños y además se asegura que conservan en buen estado sus áreas arboladas y los servicios ambientales asociados al bosque, como biodiversidad, suelos, agua y paisaje.

En Chihuahua ya se tienen 7 ejidos certificados por el FSC, que es de reconocimiento internacional y 32 más con la Norma Mexicana, con lo que se cubren ya 907,365 hectáreas de bosques certificados. Entre los ejidos con certificación del FSC están: el Ej. Madera y Ej. El Largo, en el municipio de Madera; Cabórachi, en Guachochi; Guajolotes y El Caldillo, en Balleza; Heredia y Anexas, en Guerrero, y Silvicultores Unidos de Occidente de Chihuahua, en Temósachic y Ocampo.

Estos ejidos reciben apoyos con programas de la Confaor y el gobierno del estado, y además aportan recursos y trabajo propios. Es un gran esfuerzo el que realizan por mantener sus bosques certificados a pesar de las dificultades que enfrentan, sobre todo por las condiciones de inseguridad en la sierra. Ahora es tiempo de que la sociedad y las empresas que compran y utilizan madera se solidaricen con ellos dando preferencia a la compra de madera proveniente de predios certificados. Enhorabuena y un reconocimiento a todos ellos.

La certificación forestal y su identificación a través de etiquetas es una manera de informar a los consumidores sobre la sostenibilidad de los bosques de los cuales se extrae la madera y otros productos forestales.

En el ámbito mundial existen varios sistemas de certificación forestal, con los cuales se verifica que los dueños de los bosques realizan su aprovechamiento en forma sustentable y aplican medidas de protección para asegurar que no se compromete su permanencia a futuro. Los dos estándares más conocidos internacionalmente son el Consejo de Administración Forestal (FSC), que es el más generalizado, y el Sistema Paneuropeo de Certificación Forestal (PEFC), surgido en Europa. Ambas son organizaciones sin fines de lucro. México ha desarrollado además su propio Sistema de Certificación Forestal Mexicano, a través de la Norma NMX-AA-143-SCFI-2008.

Las empresas que compran y procesan productos forestales provenientes de bosques certificados pueden a su vez certificarse en lo que se denomina cadena de custodia. Los predios forestales o las empresas que están certificados mejoran ante el público su imagen de sostenibilidad y responsabilidad ambiental.

Para lograr la certificación, se debe demostrar que los aprovechamientos se realizan totalmente apegados a las normas que establecen los organismos certificadores, las cuales abordan una amplia gama de requisitos no sólo legales, técnicos y ambientales, sino además económicos y sociales, incluido el bienestar de los trabajadores y de las familias que viven en la zona forestal que está sujeta a certificación.

La certificación se da a través de un proceso voluntario, con base en una solicitud que atiende el organismo certificador, el cual realiza una auditoría independiente apegada a su estándar de certificación. El certificado normalmente tiene una vigencia de cinco años y se realizan además visitas anuales de seguimiento y verificación.

De esta forma, los bosques certificados son aprovechados para generar empleos e ingresos para sus dueños y además se asegura que conservan en buen estado sus áreas arboladas y los servicios ambientales asociados al bosque, como biodiversidad, suelos, agua y paisaje.

En Chihuahua ya se tienen 7 ejidos certificados por el FSC, que es de reconocimiento internacional y 32 más con la Norma Mexicana, con lo que se cubren ya 907,365 hectáreas de bosques certificados. Entre los ejidos con certificación del FSC están: el Ej. Madera y Ej. El Largo, en el municipio de Madera; Cabórachi, en Guachochi; Guajolotes y El Caldillo, en Balleza; Heredia y Anexas, en Guerrero, y Silvicultores Unidos de Occidente de Chihuahua, en Temósachic y Ocampo.

Estos ejidos reciben apoyos con programas de la Confaor y el gobierno del estado, y además aportan recursos y trabajo propios. Es un gran esfuerzo el que realizan por mantener sus bosques certificados a pesar de las dificultades que enfrentan, sobre todo por las condiciones de inseguridad en la sierra. Ahora es tiempo de que la sociedad y las empresas que compran y utilizan madera se solidaricen con ellos dando preferencia a la compra de madera proveniente de predios certificados. Enhorabuena y un reconocimiento a todos ellos.

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