/ jueves 15 de febrero de 2018

México... una democracia fallida

Como lo he afirmado en otras ocasiones, yo no soy político ni sé de política y de lo que me entero es a través de la prensa y la TV, lo que, desde luego, sí me interesa pues de la actividad de la clase política depende el futuro de nuestro país, principalmente de nuestra niñez, de los pueblos indígenas y de quienes viven alejados de las grandes ciudades.

Ha terminado el “periodo de precampaña”, en el que la actividad de los políticos que aspiran a ocupar la Presidencia de la República, la gubernatura de algunos estados con sus respectivas alcaldías, hicieron promesas a través de millones de spots que aparecieron en la TV y que le costaron al INE (Instituto Nacional Electoral) miles de millones de pesos que se obtienen de los impuestos de todos los contribuyentes.

A la precampaña le seguirá un periodo intermedio que dura varias semanas en las que se les restringe a los candidatos cierto tipo de publicidad, para que finalmente inicie la verdadera campaña electoral y los precandidatos pasan a ser ya, formalmente candidatos a los diversos puestos a los que aspiran.

Es de dar risa, si no es que pena, el oír las declaraciones y las promesas de los candidatos de lo que harán de llegar a ocupar el puesto por el que están contendiendo; si éstas fueran reales, uno podría votar por cualquiera de ellos, sabiendo que serían para el bien de nuestra nación y el de sus habitantes.

Lamentablemente, esa no es la realidad y es por ello que nuestro país no progresa; ha aumentado el número de pobres, más del 50% de los mexicanos viven en situación de pobreza, muchos de ellos en pobreza alimentaria; ellos, sólo en tiempo de campaña son tomados en cuenta ya que significan votos baratos que se compran con algunos cuantos pesos o alguna despensa.

Da pena que Peña Nieto haya puesto en marcha el Sistema Nacional Anticorrupción siendo que, evidentemente él es un corrupto además de ignorante, lo que se comprueba por su “casa blanca” de las Lomas con un costo de más de 6 millones de dólares así como muchas otras propiedades; para él Monterrey es un estado y como esos ejemplos muchísimos más.

Llama la atención la euforia que manifiestan los simpatizantes de diversos precandidatos, cuando éstos se presentan en diversos eventos; muchos de ellos son “acarreados”.

Todos los precandidatos tienen su “lado oscuro”; unos más que otros, AMLO por ejemplo, vive de la política desde que tomó los pozos petroleros en su natal Tabasco siendo entonces del PRI (Partido “Robolucionario” Institucional), después se cambió al PRD y por último creó su propio partido, Morena (Movimiento de Regeneración Nacional), además de que en lo espiritual “profesa en amor a los pobres”; es incapaz de ligar cuatro palabras consecutivas, pero es él quién va en primer lugar en las encuestas; ¿de qué ha vivido este personaje durante toda su vida? Desde luego de nuestros impuestos.

Sería hasta el día primero de julio cuando se decida quién va  ser el próximo presidente de la república y con ello cuál va a ser el futuro de nuestro país.

Tenemos que cambiar nuestro sistema político por uno en que los contendientes a los diversos puestos de elección popular sean verdaderamente honestos, estén bien preparados y demuestren que realmente están interesados por que nuestro país progrese. ¿Lo veremos algún día?

  

 

Como lo he afirmado en otras ocasiones, yo no soy político ni sé de política y de lo que me entero es a través de la prensa y la TV, lo que, desde luego, sí me interesa pues de la actividad de la clase política depende el futuro de nuestro país, principalmente de nuestra niñez, de los pueblos indígenas y de quienes viven alejados de las grandes ciudades.

Ha terminado el “periodo de precampaña”, en el que la actividad de los políticos que aspiran a ocupar la Presidencia de la República, la gubernatura de algunos estados con sus respectivas alcaldías, hicieron promesas a través de millones de spots que aparecieron en la TV y que le costaron al INE (Instituto Nacional Electoral) miles de millones de pesos que se obtienen de los impuestos de todos los contribuyentes.

A la precampaña le seguirá un periodo intermedio que dura varias semanas en las que se les restringe a los candidatos cierto tipo de publicidad, para que finalmente inicie la verdadera campaña electoral y los precandidatos pasan a ser ya, formalmente candidatos a los diversos puestos a los que aspiran.

Es de dar risa, si no es que pena, el oír las declaraciones y las promesas de los candidatos de lo que harán de llegar a ocupar el puesto por el que están contendiendo; si éstas fueran reales, uno podría votar por cualquiera de ellos, sabiendo que serían para el bien de nuestra nación y el de sus habitantes.

Lamentablemente, esa no es la realidad y es por ello que nuestro país no progresa; ha aumentado el número de pobres, más del 50% de los mexicanos viven en situación de pobreza, muchos de ellos en pobreza alimentaria; ellos, sólo en tiempo de campaña son tomados en cuenta ya que significan votos baratos que se compran con algunos cuantos pesos o alguna despensa.

Da pena que Peña Nieto haya puesto en marcha el Sistema Nacional Anticorrupción siendo que, evidentemente él es un corrupto además de ignorante, lo que se comprueba por su “casa blanca” de las Lomas con un costo de más de 6 millones de dólares así como muchas otras propiedades; para él Monterrey es un estado y como esos ejemplos muchísimos más.

Llama la atención la euforia que manifiestan los simpatizantes de diversos precandidatos, cuando éstos se presentan en diversos eventos; muchos de ellos son “acarreados”.

Todos los precandidatos tienen su “lado oscuro”; unos más que otros, AMLO por ejemplo, vive de la política desde que tomó los pozos petroleros en su natal Tabasco siendo entonces del PRI (Partido “Robolucionario” Institucional), después se cambió al PRD y por último creó su propio partido, Morena (Movimiento de Regeneración Nacional), además de que en lo espiritual “profesa en amor a los pobres”; es incapaz de ligar cuatro palabras consecutivas, pero es él quién va en primer lugar en las encuestas; ¿de qué ha vivido este personaje durante toda su vida? Desde luego de nuestros impuestos.

Sería hasta el día primero de julio cuando se decida quién va  ser el próximo presidente de la república y con ello cuál va a ser el futuro de nuestro país.

Tenemos que cambiar nuestro sistema político por uno en que los contendientes a los diversos puestos de elección popular sean verdaderamente honestos, estén bien preparados y demuestren que realmente están interesados por que nuestro país progrese. ¿Lo veremos algún día?

  

 

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