/ sábado 9 de febrero de 2019

Sentimientos encontrados

Las acciones de nuestro nuevo presidente me provocan sentimientos encontrados. Muchos de sus cambios, como el de petrificar los intereses de los créditos de Infonavit, me parece que eran urgentes. Infonavit es la muestra de un México que quiere salir adelante, pero se boicotea a sí mismo porque los hambrientos constructores y los desordenados mexicanos hemos boicoteado este progreso. Ha sido como una escalada, las primeras casas del Infonavit eran amplias y dignas, y las de hoy, pequeñísimas, no cuentan con dos patios a los lados y las paredes están pegadas a las de sus vecinos, luego las calles son tan angostas que no se puede estacionar ni transitar libremente.

Todo lo anterior es culpa de la corrupción del gobierno y la ambición de los constructores, pero la peor parte es la de nosotros, la ciudadanía, porque la mayoría no practicamos ni conocemos la cultura del mantenimiento, que es pintar nuestra casa o negocio cada cinco años, montar un jardín (desértico aquí en Chihuahua) al frente, mantener los vidrios limpios y las banquetas sin chicles.

Por eso tengo sentimientos encontrados ante los cambios, porque sé que la intención es buena, pero, dígame usted, amable lector, lectora, ¿quién nos va a enseñar la importancia de plantar un jardín al frente de nuestra casa para hacer bonita la colonia? Aunque entretenerse con un jardín es más nutritivo para la mente sé que la mayoría de nosotros preferimos ver alguna serie de asesinatos, depravaciones y narcotráfico en Netflix.

Admiro mucho el orden, la costumbre de limpieza y el compromiso social de las naciones desarrolladas, por eso me pregunto: ¿Quién les va a enseñar a los miles de indígenas, que por primera vez llegan a vivir a la ciudad, a ser limpios y ordenados? Nadie, porque no hay un programa para esto, y todas las ayudas económicas, sea dinero directo depositado a una tarjeta, o como le dé la gana al populista AMLO dárselos a los pobres, no los va a volver ordenados, limpios ni mucho menos comprometidos, pero sí exigentes.

Hay tantos cambios por estos días con el nuevo gobierno, pero sin ética y educación el dinero solamente sufrirá un malabarismo. Ojalá y me equivoque y pueda enderezar mis sentimientos hacia este nuevo gobierno, Y qué ganas tengo de equivocarme.

www.silviagonzalez.com.mx

Las acciones de nuestro nuevo presidente me provocan sentimientos encontrados. Muchos de sus cambios, como el de petrificar los intereses de los créditos de Infonavit, me parece que eran urgentes. Infonavit es la muestra de un México que quiere salir adelante, pero se boicotea a sí mismo porque los hambrientos constructores y los desordenados mexicanos hemos boicoteado este progreso. Ha sido como una escalada, las primeras casas del Infonavit eran amplias y dignas, y las de hoy, pequeñísimas, no cuentan con dos patios a los lados y las paredes están pegadas a las de sus vecinos, luego las calles son tan angostas que no se puede estacionar ni transitar libremente.

Todo lo anterior es culpa de la corrupción del gobierno y la ambición de los constructores, pero la peor parte es la de nosotros, la ciudadanía, porque la mayoría no practicamos ni conocemos la cultura del mantenimiento, que es pintar nuestra casa o negocio cada cinco años, montar un jardín (desértico aquí en Chihuahua) al frente, mantener los vidrios limpios y las banquetas sin chicles.

Por eso tengo sentimientos encontrados ante los cambios, porque sé que la intención es buena, pero, dígame usted, amable lector, lectora, ¿quién nos va a enseñar la importancia de plantar un jardín al frente de nuestra casa para hacer bonita la colonia? Aunque entretenerse con un jardín es más nutritivo para la mente sé que la mayoría de nosotros preferimos ver alguna serie de asesinatos, depravaciones y narcotráfico en Netflix.

Admiro mucho el orden, la costumbre de limpieza y el compromiso social de las naciones desarrolladas, por eso me pregunto: ¿Quién les va a enseñar a los miles de indígenas, que por primera vez llegan a vivir a la ciudad, a ser limpios y ordenados? Nadie, porque no hay un programa para esto, y todas las ayudas económicas, sea dinero directo depositado a una tarjeta, o como le dé la gana al populista AMLO dárselos a los pobres, no los va a volver ordenados, limpios ni mucho menos comprometidos, pero sí exigentes.

Hay tantos cambios por estos días con el nuevo gobierno, pero sin ética y educación el dinero solamente sufrirá un malabarismo. Ojalá y me equivoque y pueda enderezar mis sentimientos hacia este nuevo gobierno, Y qué ganas tengo de equivocarme.

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