/ jueves 30 de mayo de 2019

Hitler socialista


De acuerdo al artículo Adolf Hitler’s Debt to Karl Marx (“La deuda de Adolf Hitler con Karl Marx”), del Dr. Augusto Zimmermann, todos los pioneros intelectuales del fascismo nazi fueron marxistas radicales en alguna etapa de sus vidas. Adolfo Hitler no fue la excepción. En 1920 fue creado el Partido Nacional Socialista de los Trabajadores Alemanes (National-Sozialistische Deutsche Abeiterpartei - NSDAP) donde se agregó a su tipo de socialismo nacionalista el elemento específico del racismo, en particular el antisemitismo, además de la nacionalización de sectores industriales.

En su famoso discurso del Día del Trabajo del 1 de mayo de 1927, Hitler declaró: “Somos socialistas. Somos enemigos del sistema capitalista actual de explotación de los económicamente débiles, con sus salarios injustos, con su evaluación indecorosa de un ser humano según la riqueza y la propiedad… estamos decididos a destruir este sistema en todas las condiciones”. Aunque combinar políticas socialistas y nacionalistas había empezado ya con Bismarck en el siglo XIX, el modelo colapsaría, marcando el comienzo del más opresivo Estado benefactor: el nazismo.

Lo anterior, según el politólogo alemán Götz Aly, muy de acuerdo a lo que Hitler prometía: "La creación de un estado socialmente justo", una sociedad-modelo que "continuaría erradicando todas las barreras sociales". Y cuando los nazis alcanzaron el poder, la propiedad del Estado se incrementaría exponencialmente, así como su control en los precios, mano de obra, materiales, dividendos, comercio exterior, y en los sectores bélicos. No sería una sorpresa que el movimiento sindicalizado de trabajadores apoyara firmemente a Hitler y al régimen nazi. Diría el Führer:

“La unidad del espíritu y la voluntad de una nación valen mucho más que la libertad del espíritu y la voluntad de un individuo”, apelando a la tradición socialista de Alemania. Por lo tanto, es falso argumentar que el nazismo es polo opuesto del comunismo, que los nazis eran una especie de "contrarrevolucionarios capitalistas reaccionarios", ni que el socialismo del siglo XXI no tenga la semilla de estos graves riesgos.

agusperezr@hotmail.com


De acuerdo al artículo Adolf Hitler’s Debt to Karl Marx (“La deuda de Adolf Hitler con Karl Marx”), del Dr. Augusto Zimmermann, todos los pioneros intelectuales del fascismo nazi fueron marxistas radicales en alguna etapa de sus vidas. Adolfo Hitler no fue la excepción. En 1920 fue creado el Partido Nacional Socialista de los Trabajadores Alemanes (National-Sozialistische Deutsche Abeiterpartei - NSDAP) donde se agregó a su tipo de socialismo nacionalista el elemento específico del racismo, en particular el antisemitismo, además de la nacionalización de sectores industriales.

En su famoso discurso del Día del Trabajo del 1 de mayo de 1927, Hitler declaró: “Somos socialistas. Somos enemigos del sistema capitalista actual de explotación de los económicamente débiles, con sus salarios injustos, con su evaluación indecorosa de un ser humano según la riqueza y la propiedad… estamos decididos a destruir este sistema en todas las condiciones”. Aunque combinar políticas socialistas y nacionalistas había empezado ya con Bismarck en el siglo XIX, el modelo colapsaría, marcando el comienzo del más opresivo Estado benefactor: el nazismo.

Lo anterior, según el politólogo alemán Götz Aly, muy de acuerdo a lo que Hitler prometía: "La creación de un estado socialmente justo", una sociedad-modelo que "continuaría erradicando todas las barreras sociales". Y cuando los nazis alcanzaron el poder, la propiedad del Estado se incrementaría exponencialmente, así como su control en los precios, mano de obra, materiales, dividendos, comercio exterior, y en los sectores bélicos. No sería una sorpresa que el movimiento sindicalizado de trabajadores apoyara firmemente a Hitler y al régimen nazi. Diría el Führer:

“La unidad del espíritu y la voluntad de una nación valen mucho más que la libertad del espíritu y la voluntad de un individuo”, apelando a la tradición socialista de Alemania. Por lo tanto, es falso argumentar que el nazismo es polo opuesto del comunismo, que los nazis eran una especie de "contrarrevolucionarios capitalistas reaccionarios", ni que el socialismo del siglo XXI no tenga la semilla de estos graves riesgos.

agusperezr@hotmail.com

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